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Madonna: "Es bueno mirar el mundo y ver que hemos cambiado"

La reina del pop habla sobre aprender a tocar el ukelele y tomar el té con el papa Francisco

 

En su nuevo tour, Madonna usa una cruz gigante como caño para hacer striptease, recreando la mesa de la Última Cena mientras gime: "Yeezus prefiere mi concha". "El 'Popey-wopey' está en camino", dice más tarde en el show. "Creo que me está persiguiendo." El momento alegremente blasfemo es uno de los 21 números elaboradamente coreografiados del Rebel Heart Tour, que empezó en septiembre y es el show más extravagante de su historia. Un set de dos horas con guerreros samuráis, toreros, gitanos, chicos rockabilly bailando en un taller mecánico, y una rutina de baile que se ve muy peligrosa, sobre unos caños elevados en movimiento, por no mencionar un gran final ambientado en un brillante café del París de los años 20. "Siento que cuando el público entra en un show, entra en un mundo mágico, y son transportados durante dos horas a otro tiempo y otro lugar, y se enchufan en la matriz de mi cerebro creativo", dice Madonna, de 57 años.

¿Qué canciones viejas elegís poner en la lista? No debe ser fácil.

Es realmente muy difícil. Básicamente, recorro el catálogo, que es una lista bastante larga de canciones. Y una vez que tengo una idea de los temas que quiero explorar, divido el show en cuatro secciones, y después intento encontrar maneras para entretejer mis canciones viejas con las nuevas, y generalmente eso tiene que ver con los temas. Así que probamos mucho, y no funciona. Es un proceso muy, muy largo. Eso es, para mí, el desafío más grande, juntar lo viejo con lo nuevo. Porque obviamente esas canciones las compuse hace mucho tiempo, y tengo que reinventarlas, hasta cierto punto, para que me puedan hablar ahora, y no a la mujer que yo era hace 30 años.

Sería fácil hacer simplemente tus 15 hits más grandes, y limitarte a tocarlas con los arreglos originales, pero nunca tomaste ese camino fácil. ¿Por qué?

No. Y no podría, de cualquier forma.

¿Podés explicar por qué?

Porque cambié, y el sonido cambió. El sonido de un sintetizador o de un 808 [máquina de ritmos]... todo cambió mucho. Si ponés la misma canción al lado de algo nuevo, suena todo muy chiquito y mono. ¿Me entendés? No pueden vivir juntas.

"True Blue" es un gran momento del show, despojándola como lo hacés.

Sí. Me encanta tocar esa canción y "La Vie en rose". Son muy divertidas porque hay algo ingenuo y dulce en el hecho de cantar una canción con un ukelele.

¿Sos nueva en ese instrumento?

Oh, Dios, sí [risas]. Soy malísima, básicamente. La progresión de acordes es completamente diferente que en la guitarra, así que no es algo que pueda tocar sin pensar. Es un desafío para mí, cada noche, porque un Sol en un ukelele no se ve como un Sol en la guitarra. Tiene sus mañas.

¿Cómo te ponés en forma para un show? Vas a hacer ese show más de 80 veces en los próximos meses.

Sí. Es verdad, aunque debo decir que no tuve demasiado tiempo para entrenarme ni prepararme para este show. Eso es porque tengo cuatro chicos, y ellos requieren un montón de tiempo. Así que tengo que elegir entre entrenar o pasar tiempo con ellos, y también organizar el show. Tengo que encontrar un equilibrio en cuanto al entrenamiento, como para no quedarme sin aire cuando estoy en el escenario, pero tampoco puedo exigirme demasiado y no ver a mis hijos. La lista sigue.

¿Qué aprendés en los shows que no aprendas cuando hacés películas o discos?

Bueno, no hay nada como un show en vivo. Vivir al límite, salir, no saber lo que va a pasar, es un lugar peligroso. Cometés errores, y tenés que vivir con ellos. Cada público es diferente. Cuando hacés el mismo show todas las noches, tenés que armarte de una energía, y estar lista para ser una fuerza vital, y arrasar el estadio. Es un montón de trabajo. Y después bajar de todo eso también es un montón de trabajo, así que no hay nada como esto.

¿Te ves haciendo giras en 15 años?

Nunca pienso con tanta anticipación, pero si siguiera viajando por el mundo y tocando y conectando con el público, estoy segura de que haría algo que se vería y sentiría diferente de, digamos, los musicales extravagantes que estoy armando ahora.

¿Podrías disfrutar de un show más despojado, en el que sean sólo vos y una pequeña banda, sin toda la producción?

Un poco me gusta la idea de sentarme en una banqueta con una botella de vino, una guitarra, y traer mi stand-up comedy al escenario. Me gusta hablar con el público, contar historias. Realmente podría hacer un show interesante, para decirte la verdad. Me gusta bastante la idea de hacer algo simple.

¿Sos feliz con la dirección en la que este Papa está llevando a la iglesia?

Voy a decir lo obvio, y decir que parece una persona con la mente más abierta, que parece estar abriéndose hacia afuera del dogma de la iglesia católica que fue escrito sobre piedra desde la época de Constantinopla. Así que pienso que está bien. Es bueno mirar el mundo, y ver que hemos cambiado, y que al final del día, el mensaje de Jesús es amar a tu prójimo como a vos mismo, y que eso significa no juzgar. Y para hacer eso, tenés que tener la mente más abierta y aceptar a gente que tiene estilos de vida que vos percibís como no convencionales. Así que pienso que está bien, sí. Y también creo que es el tipo de Papa con el que te podés sentar a tomar un té y con el que podés hacer un chiste del que se va a reír.

Por Andy Greene



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