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The Weeknd: el gran hit del verano

Abel Tesfaye era un hombre misterioso que hacía R&B drogón; ahora quiere ser tu Michael Jackson

 

"Entonces, ¿esto es con insultos o sin insultos?" En un escenario a oscuras en las afueras de Londres, Abel Tesfaye se pregunta si puede decir "fuck" o no. Tesfaye, más conocido como la sensación pop The Weeknd , está ensayando para Later. With Jools Holland, el programa musical de la BBC, a punto de probar sonido para su éxito "The Hills", un polvo de película de terror que dura cuatro minutos, en el que hay más de una docena de "bombas-F". Para Tesfaye, eso es bastante limpio, pero sabe que los pensionistas de Twickenham pueden no estar de acuerdo. Así que cuando regresa el veredicto de "sin insultos", asiente y pivotea suavemente hacia una versión censurada: un pequeño gesto que dice mucho acerca del profesional en el que se ha transformado.

"The Hills" está disfrutando de su cuarta semana al hilo en el puesto Número Uno, un logro aún más impresionante si consideramos que le arrebató el lugar a otro tema de The Weeknd, "Can't Feel My Face": la canción oficial del verano según Spotify, y la única sobre la cocaína con la que alguna vez Tom Cruise hizo playback en televisión. Tesfaye es sólo el duodécimo artista en la historia en meter dos Número Uno al hilo, una elite que incluye a Elvis Presley, los Beatles y Taylor Swift. Su nuevo disco, Beauty Behind the Madness, vendió más de medio millón de copias en un par de meses, y se está preparando para lanzar una gira por estadios en noviembre. "Todavía lo estoy digiriendo, para serte sincero", dice Tesfaye acerca de su éxito. "Pero los gritos son cada vez más fuertes, man."

Tesfaye se acerca a saludar, vestido con unos Levi's negros y un buzo de The Roots, con su tsunami de pelo atado sobre la cabeza. "Perdón, estoy enfermo", dice, cuando su apretón de manos se vuelve un puño alzado al aire. Desde que empezó este tour promocional hace una semana, estuvo en Las Vegas, París, Berlín y ahora Londres. El resfrío le comenzó ayer, cuando les firmaba discos a 500 fans chillones en el HMV de Oxford Circus. (Escuché: "¡Quería abrazarlo!". "¿No lo abrazaste? ¡Yo lo besé!")

Esta escena no habría sido posible en 2011, cuando The Weeknd apareció con un trío de mixtapes de culto que estableció tanto su paleta sónica -R&B empapado de drogas, samples de indie rock, y un ambiente de calabozo sexual- y su personalidad misteriosa y taciturna. Tesfaye es un muchacho etíope de Toronto (Canadá), tímido con la prensa, que concedió apenas un puñado de entrevistas, y que cultivó una imagen casi mítica como un símbolo de promiscuidad, pastillas y éxito en los charts. "Vivimos en una era en la que todo es tan excesivo, que pienso que es refrescante para todo el mundo que digan: '¿Quién mierda es este tipo?'", dice Tesfaye. "Creo que es por eso que mi carrera va a ser tan larga: porque no le di todo a la gente."

Pero pasá cinco minutos con él, y te va a revelar quién es: dulce, de conversación suave, sorprendentemente honesto. Cuando le digo que no es como me esperaba, asiente. "Cuando la gente me conoce, dicen que soy bastante amable. Al contrario que gran parte de mi música."

Cuando habla sobre su arte y su carrera, Tesfaye tiene el don de una enorme autoconfianza, y no duda a la hora de declarar su propia grandeza. "La gente me dice que estoy cambiando la cultura", dice. "Ya no puedo prender la radio. Creo que voy a sacar un disco más, una poderosa obra más, y después tomarme un pequeño descanso; ir a Tokio o a Etiopía o algo así." Cuando lo escuchás alardear acerca de cómo charló de negocios con Bono, o cuando suelta "Naomi Campbell es ahora una gran amiga mía", podés estar tentado de ver una diva en proceso; o podés ver un tipo de 25 años fascinado e incrédulo de estar en la posición en la que está.

Después del ensayo, Tesfaye está en el camarín con sus dos managers, Amir "Cash" Esmailian, de 31 años, y Tony Sal, de 35. Cash es una dulzura iraní-canadiense de primera generación, que cada tanto grita cosas en su teléfono como: "¡También podés ponérmela en una mesa, hermano!"; Sal es encantador, cortés, creció en Beirut durante la guerra civil libanesa, y ahora sale con una ex Miss Estados Unidos. En este momento, están tratando de ver cómo ir de Noruega, donde estará Tesfaye en un par de días para promocionar su disco, a Texas, donde tiene un show. De acuerdo con el tour manager, el único vuelo comercial de Oslo a Austin es a las ocho de la mañana.

"¿Y qué tal los no-comerciales?", pregunta Cash. El tour manager dice que se va a fijar, pero que eso costará cientos de miles de dólares. Cash mira alrededor y sonríe: "Esto lo paga el sello, ¿no?".

Cuando empezó a grabar bajo el nombre The Weeknd, Tesfaye era una estrella improbable. "Yo era todo lo que un cantante de R&B no es", dice. "No tenía buen estado físico. No era un chico lindo. Yo era más raro que la mierda. No me gustaba cómo salía en las fotos; cuando me veía en las cámaras digitales, pensaba: 'Eeh'." En lugar de su cara, el arte de sus discos y videos tenía fotos en blanco y negro de desnudos artísticos: una chica sin corpiño en una bañadera, el culo de una mujer en un vestido de fiesta. La estética era puro hipsterismo de American Apparel, con tipografía Helvetica y todo.

Las primeras canciones de The Weeknd eran atmosféricas y tranquilas, con su nube narcótica rebanada por el falsete de Tesfaye. Las letras eran la peor pesadilla de un consejero de adicciones: pastillas, dolor, vergüenza, serotonina, peligro. Su equipo y él postearon tres canciones en YouTube, empezaron a spamear a sus amigos en Facebook, y luego vieron cómo subía de a poco el contador de visitas. "No sé cuántas eran, pero se sentía como un millón", dice Tesfaye. "¿Quinientas escuchas? ¡La puta madre!" Como Toronto es una ciudad pequeña, las canciones fueron escuchadas por el manager de Drake, Oliver El-Khatib, quien las posteó en el blog de OVO, donde explotaron. "Aparentemente, a Drake no le gustaron al principio", dice Tesfaye hoy. "Oliver era el que apostaba por mí."

El entonces anónimo Tesfaye declinó todas las entrevistas. En parte, porque le preocupaba no hablar lo suficientemente bien: dejó la secundaria, y solía hacer crucigramas para mejorar su vocabulario; le gustaría ser más articulado. "Por no haber terminado la escuela, en mi cabeza todavía tengo inseguridad cuando hablo con alguien educado", dice. "No quiero que me vean como un retrasado de mierda, con todo respeto." Durante meses, nadie sabía ni siquiera si Weeknd era una persona o un grupo. Ahí fue cuando Tesfaye se dio cuenta de que "podía seguir con esta cosa enigmática", dice ahora. "Si no hubiera funcionado, probablemente habría hecho entrevistas. Pero a la gente le gustaba que yo fuera un raro."



El pelo de The Weeknd es, por lejos, su rasgo más reconocible. Hay Tumblrs y listas en websites dedicados a él; cuando le dije al agente de migraciones de Heathrow lo que iba a hacer en el Reino Unido, me dijo: "Es el tipo con todo ese pelo, ¿no?"

El pelo de Tesfaye puede ser dividido en sectores. Al frente a la izquierda: cuerno de alce doblado; atrás a la izquierda: pequeño pulpo). El efecto general es el de una extraña 'cubata' doble: fiesta adelante, fiesta atrás. No hay mucho que lo mantenga, dice, sólo un shampoo duro cada tanto. Pero hay otras partes molestas. "Dormir. A veces me despierto con dolor de cuello. Y no poder esconderme."

Tesfaye dice que el pelo estuvo parcialmente inspirado en Jean-Michel Basquiat. Empezó a dejárselo crecer hace cuatro años: "Quiero que me recuerden como alguien icónico y diferente", dice. "Así que pensé: 'A la mierda, voy a hacer que mi pelo sea lo que quiera'. Me lo cortaré si empieza a interferir en mi vista. Pero si me lo cortara, me vería como todo el mundo. Y eso me parece muy aburrido."

Cualquiera que haya escuchado cantar a The Weeknd, o haya visto sus movimientos en el escenario, sabe todo lo que le debe a Michael Jackson. Muchas veces dice que fue la música de Jackson lo que lo hizo querer ser cantante, y que la letra de "Dirty Diana" lo hizo querer escribir canciones. Pero Jackson fue aun más importante para su familia que para la mayoría, debido a sus raíces de Africa del Este. "La gente se olvida que 'We Are the World' era para Etiopía'", dice. "En casa, si no era música etíope, era Michael. Era nuestro ícono."

 

Una noche en Londres, se suma la novia de Tesfaye, Bella Hadid, la modelo de 18 años e hija de Real Housewives. (También es una esperanza olímpica, y se está entrenando para clasificar a los Juegos de 2016 en tres eventos ecuestres, lo cual es aparentemente nuevo para Tesfaye. "¡Leí eso!", dice. "Espero que lo logre. Nunca la vi hacerlo, pero la gente dice que la está rompiendo.")

Hadid (cuya hermana mayor es Gigi, una incipiente supermodelo) acaba de llegar del Fashion Week de Milán, donde participó de cuatro desfiles. Ahora está pasando el tiempo con la banda en el backstage, con un vestido rojo apretado, esperando que regrese Tesfaye, fumando cigarrillos y comiendo alitas de pollo. Uno de los tipos le pregunta en qué anda. "Mañana me voy a París", dice. "No veo la hora." Tesfaye acaba de comprarle un perrito para su cumpleaños número 19, un Yorkie negro chiquito llamado Hendrix. "Pero probablemente termine cuidándolo yo", dice él.

Tesfaye y Hadid salen desde abril. "Le pedí que apareciera en el arte de Beauty Behind the Madness", dice Tesfaye. "Mi motivación era literalmente trabajar con ella." Pero cuando ella declinó, "yo pensé: 'Está bien, cool, podemos conocernos cara a cara'". Tesfaye dice que le encanta lo trabajadora que es, y lo cercana que se ha vuelto con su familia. "Me cayó del cielo", dice. "Si esto hubiera pasado hace dos años. bueno", se ataja, "ella no podía". (Hace dos años, ella tenía 16.) "Pero si yo hubiera conocido a alguien hace dos años, seguro lo habría arruinado. Ahora. ¿cómo lo digo? Pienso con más claridad."

En su música, Tesfaye presentó una perspectiva conflictiva y frecuentemente fría de las mujeres y las relaciones. En "Crew Love", de Drake, ningunea a una chica que se atreve a distraerlo de su arte ("Sacá la nariz de mi teclado - ¿Para qué me molestás?"). En "Often", alardea acerca de transformar la zona erógena de una mujer en un fenómeno meteorológico.

Ha pasado mucho tiempo desde su primer show en un festival grande, en Coachella 2012. "Coachella fue el primer show que hice en Estados Unidos, y odié mi performance", dice. "Estaba asustadísimo. Cuando salí de escena pensé que había estado bien, después vi el video y fue una pesadilla. Vi todos los comentarios y me quería matar. Me acuerdo de haberle dicho a mi agente: 'Tenés que conseguirme la mayor cantidad de shows posible. El tipo que estaba en el escenario no es una estrella. No es una leyenda'."

Entonces Tesfaye se puso a trabajar. Tomó clases de baile, y trató de armarse de una confianza, y de aprender a actuar en vivo. E hizo muchos shows. "Me rompí el culo tocando", dice. "Mi gira estaba creciendo. Todos estaban confundidos: ¿No tengo un hit y hago dos noches en Radio City? No digo que sea Beyoncé, pero siento que intenté lograrlo y la rompí."

En cuanto a esto último, a Tesfaye lo motivó el miedo. "Creo que lo peor que alguien puede decir sobre un artista es: 'Podría haber sido muy bueno'", dice. "Siempre tuve miedo de ser ese tipo del que la gente recuerda: 'Podría haber sido grande. Podría haber sido una estrella'. Tenía miedo de ver a otra persona ahí arriba y de pensar: '¿Estás tratando de decirme que sos mejor que yo? ¿Por qué? ¿Porque tuviste un par de discos exitosos? Yo puedo hacer éxitos. Puedo hacerlo'."

"Y para serte sincero, pasaron, ¿qué? ¿Un par de años? Y se siente bien. Me siento muy bien."

Por Josh Eells

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