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25 discos que definieron 2015

El art-rap de Kendrick Lamar, la expansión de Adele, el golpe continental de Natalia Lafourcade y el viaje oriental de Blur: las grandes obras lanzadas en laera del no-álbum

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1. Spinetta - Los Amigo

 

Spinetta solía juntarse a tocar una vez por semana con su viejo amigo Rodolfo García (baterista de Almendra) y el bajista Daniel Ferrón. Cuando los ensayos pasaron de la sala casera de García al estudio de Luis, la cosa adquirió un cariz más profesional, y un fin de semana de marzo de 2011 grabaron con el técnico Mariano López. Cuatro años después, la familia Spinetta sintió que era tiempo de sacar a la luz el material. Se sumaron arreglos sutiles de teclados (Mono Fontana y Claudio Cardone) y cuerdas. Los Amigo, que no fue concebido como álbum pero ostenta una rara cohesión, tiene un swing jazzero, con una gran interpretación del Flaco en guitarra; la base rítmica opera con una liviandad casi aérea. Esto resalta en los instrumentales "El cabecitero" -con su intrigante cambio rítmico- y "El gaitero", pero también en "Apenas floto" y el track oculto "Río como loco". Tanto "Canción del lugar" como "Bagualerita" (grabada antes por Liliana Herrero) e "Iris" recuerdan al Spinetta de Invisible, Kamikaze y Un mañana. Hay una limpidez y una luminosidad que parecían preanunciar una nueva etapa.

2. Kendrick Lamar - To Pimp a Butterfly

El tercer disco de Kendrick Lamar es una obra maestra, una épica expansiva y al mismo tiempo la música para fiestas más vanidosa del año. Es, también, una atrapante sesión de terapia. Por fin convertido en una superestrella del rap, luego de años en el underground, Lamar lucha contra la depresión y la culpa del sobreviviente que le ocasionó su éxito, apoyándose en héroes que van de Ralph Ellison y Richard Pryor hasta Smokey Robinson y Tupac. Kendrick vive a lo grande. Contiene multitudes. Liderando la cruzada por devolver los instrumentos en vivo al hip-hop, convoca un sonido tan ambicioso y desafiante como sus rimas: funk de ciencia ficción en "Wesley's Theory", free jazz en "For Free?", G-funk firme en "King Kunta". Lamar se interroga a sí mismo y a un país en el que todo, desde sus ancestros hasta su arte, ha estado a la venta. Solo en un cuarto de hotel, se encuentra en una encrucijada: "No quería autodestruirme, así que salí a correr para buscar respuestas". La búsqueda no tiene fin.

3. Adele - 25

La espera de cuatro años por el sucesor de 21, el triple platino de Adele , no se parece a nada que hayamos advertido en esta década. Y, con este éxito arrasador, no nos decepcionó. 25 cuenta la historia de una joven en su difícil camino a la adultez, como Carole King en Tapestry. "Water Under the Bridge", un tema de destreza pop, y la abrasadora balada de piano "Remedy" tratan sobre el drama de las relaciones con un ardor realista, mientras que la liviana "Sweetest Devotion" es éxtasis bailable. Adele y sus conspiradores de primer nivel (Max Martin, Tobias Jesso Jr.; finalmente no debió lamentar la colaboración frustrada con su ¿ex? héroe Damon Albarn) vuelan de la balada canónica de los 80 al gospel clásico y el blues, pasando por los arrebatos de piano que son su épica marca registrada, manteniendo todo unido con sus majestuosas y matizadas performances vocales que la hicieron icónica. "Si no sos el elegido para mí/¿Entonces cómo puedo hacer que te arrodilles por mí?", canta. En 25, lo logra una y otra vez.

4. D'Angelo and the Vanguard - Black Messiah

Este tipo sabe elegir el momento, ¿no? D'Angelo sacó su primer LP desde el 2000 en los últimos días del 2014, como una gran declaración sobre Estados Unidos en un año de gran agitación racial. Luego de un año de escucharlo, Black Messiah se sostiene aún más alto que en aquellas horas del lanzamiento. Las canciones se toman su tiempo para construir un groove de soul meditativo y lujoso, en la línea de Sly Stone o de Prince. D'Angelo dice lo suyo acerca de la violencia policial en "The Charade" ("Todo lo que queríamos era una chance para hablar/Y en su lugar sólo nos dibujaron el contorno con una tiza"), y desata su guitar hero interior en "1000 Deaths". La sensación, sin embargo, es "Another Life": seis minutos de piano, sitar y falsete, estirados hasta el futuro infinito que todavía hoy parece proyectar D'Angelo. Aun si tenemos que esperar otros 15 años para el próximo capítulo, necesitaremos al menos esa misma cantidad de tiempo para absorber Black Messiah.

5. The Weeknd - Beauty Behind the Madness

 

El canadiense Abel Tesfaye redefinió lo que significa ser un autor de R&B con su revelador segundo LP. Luego de una serie de mixtapes misteriosos construidos sobre mal humor canábico (y un debut en un sello grande mal concebido en 2011), esta vez apuntó a las alturas del Top 40, sin diluir para nada su encanto bizarro. El lujoso "Can't Feel My Face", de Max Martin, puso a bailar al mundo al ritmo de una metáfora del sexo como cocaína, a caballo de un gancho festivo con el que Michael Jackson podría haber hecho su clásico paso de moonwalk; "In The Night" amplifica el trasfondo violento del MJ de la época de Bad, mientras que se sigue oyendo como una fiesta; y las baladas brumosas como "Earned It" y "The Hills" despliegan una telaraña de sensualidad en forma de hits inverosímiles. ¿Quién si no The Weeknd podría hacer que una frase como "Sólo mi mamá me puede amar por quien soy" suene como una charla post coito? Es esa clase de honestidad cruda lo que lo vuelve un músico tan revolucionario.

6. Tame Impala - Currents

El soñador australiano Kevin Parker reforzó su visión de largo alcance en este tercer disco empapado de sintetizadores. Está plagado de hechizos psicodélicos de estudio, en manos de un tipo alegre que puede hacer que unos chasquidos de dedos suenen como una revelación espacial.

7. Jamie xx - In Colour

El debut solista de Jamie Smith, el cerebro de la banda The xx, es una obra maestra del sampler y del pop minimalista salpicado de hip-hop. Desde la apertura con el beat duro de "Gosh" hasta las alturas confusas de "Hold Tight", todo suena bailable, psíquico y viajero.

 

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8. Blur - The Magic Whip

El primer disco de Blur con la formación original desde 1999 lleva el nombre de una marca de petardos chinos, alusión apropiada para la metralleta emocional incrustada en el paseo onda Kinks de "Lonesome Street" y en el tierno resplandor de "Mirrorball". Gran retorno.

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9. Courtney Barnett - Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit

El mejor debut del año vino de la mano de una artista australiana de indie-rock tan talentosa que puede cantar sobre el insomnio o sobre el hecho de buscar una casa con la gracia y el ingenio del Bob Dylan de 1965.

10. Natalia Lafourcade - Hasta la raíz

Una crónica extrañada sobre el mundo después de una ruptura. Doce tracks de pop-folk preciosista, texturas oscuras, una lírica precisa y producción hi-fi, en los que la mexicana evoca la profundidad interpretativa de Chavela Vargas y Mercedes Sosa sin perder gracia pop.

 

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11. Wilco - Star Wars

El mejor disco de Wilco en una década tiene todo lo que los hace grandes: ruido refinado, dulzura para escuchar en el estéreo del auto, y la capacidad de Jeff Tweedy para hacer canciones melosas personales. Se sintió como un grandes éxitos, excepto que todas las canciones eran nuevas.

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12. Meteoros - Meteoros

Una banda de diseño con final feliz y con varias razones para ubicarla como la maravilla pop del año. Canciones adhesivas y nunca pegajosas, la perfecta combinación del espíritu radial de los 80 con letras sobre la actualidad alienada. Ale Sergi y Julieta Venegas , brillantes en sus roles protagónicos.

13. Father John Misty - I Love You, Honeybear

En su segundo disco como Father John Misty, el cantautor Josh Tillman (ex Fleet Foxes) pintó un retrato vívido de un amor enloquecido, infundiendo canciones como "Bored in the USA" y "Holy Shit" con melodías suntuosas y un montón de ironía punzante.

14. Alabama Shakes - Sound & Color

Tres años después de su debut, Boys & Girls, Alabama Shakes expande sus raíces sureñas de rock, soul, funk y gospel. Hay una libertad y confianza en el grupo de la cantante Brittany Howard para mezclar estos estilos con la psicodelia y el r&b moderno.

15. The Libertines - Anthems for Doomed Youth

Después de once años de silencio y descensos, Pete Doherty y Carl Barat -enemigos íntimos y dueños de la mística atorrante de The Libertines- regresaron con himnos para seguir creyendo en el after-punk colocado, la herencia de los Clash y el romanticismo prepotente del inadaptado.

16. Björk - Vulnicura

Björk retorna al romance con melodías ideales para su voz única y sobrenatural. Un divorcio desató la belleza y el dolor de este disco, lo mejor que grabó desde Vespertine.

17. Keith Richards - Crosseyed Heart

El primer disco solista de Keith en 23 años es el mejor de su carrera, y el más excéntrico.

18. Florence and the Machine - How Big How Blue How Beautiful

Una diva arty se inclina por el rock y el soul. Luego sigue una tremenda reinvención.

19. Massacre - Biblia-Ovni

Las obsesiones de siempre de Walas -religiosidad, extraterrestres y mujeres-, esta vez condimentadas con homenajes a Johnny Marr y Omar Chabán.

20. Yung Beef - A.D.R.O.M.I.C.F.M.S. 2

En la segunda parte de su mixtape, Yung Beef escribe el disco de rap de su generación y envuelve esa piedra con desprejuicio y reggaetón como papel de regalo.

21. Fantasmagoria - El mago Mandrax

Folk cósmico, letras existenciales y viajes con arañas. Syd Barrett, Pappo y Marc Bolan desfilan como presencias espectrales.

 

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22. Madonna - Rebel Heart

Entre trance-house y baladas confesionales, la Reina del Pop explora la madurez con sabiduría, invita a Mike Tyson y explota su alianza con Diplo en cada beat.

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23. Malajunta - Jolgorio & Jarana

Un ex freestyler del under de Buenos Aires canta baladas de barrio sobre trap, como si fuera un artista del Club del Clan en tiempos de Pasión de Sábado.

24. Fabi Cantilo - Superamor

Bajo la conducción de Lisandro Aristimuño, Fabi se reinventa. Pop con varias capas de lectura.

25. Lana Del Rey - Honeymoon

La fiestera más triste nunca sonó tan poderosa. Una desolación majestuosa que suena sexy aun leyendo un poema de T.S. Eliot.

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