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Black Rebel Motorcycle Club: "Estaría bueno no ser los únicos en esto del rock and roll"

Antes de volver a Niceto, Robert Levon Been repasa la dinámica interna del trío, cuenta cuáles son sus planes a futuro y explica por qué no tiene esperanzas aun si Donald Trump abandona su campaña

 

Ante un primer repaso, los números impresionan. De 2008 a la fecha, Black Rebel Motorcycle Club pica en punta para el podio de "artista con más visitas al país", con cinco shows en ocho años, un listado al que la semana que viene se le sumará el sexto, cuando toquen en Niceto el lunes 21 de marzo. "Ir para allá siempre está un poco fuera de nuestro alcance por los costos y la logística, pero supongo que eso mismo es lo que hace que nos resulte sexy", explica el bajista y cantante Robert Levon Been. Con un último disco de estudio publicado hace casi tres años (Specter at the Feast, de 2013), la cita promete no aferrarse al guión de una presentación en sociedad del disco, sino un repaso libre por sus quince años de carrera. Garage espacial para todos y todas.

Hace tres años que no publican material nuevo. ¿Tienen pensado encarar un nuevo disco en 2016?

Acabamos de grabar algunas canciones en Sunset Sound en Los Angeles, y tenemos otras más listas que queremos llevar al estudio cuando volvamos de Sudamérica. Estamos en el medio, es una etapa muy interesante, pero también muy estresante, porque no podés ver la forma que va a tener todo. Supongo que para el final del año o enero del año próximo vamos a tenerlo listo. Igual, se siente bien seguir tocando las canciones de Specter..., porque nunca las llevamos allá, y este disco representa mucho para nosotros. Es bueno poder repasar esas canciones antes de concentrarnos en otras y perder el espíritu que tiene este disco.

En 2007 se quedaron sin sello y estuvieron obligados a independizarse. Diez años después, ¿creés que era el camino a seguir?

Sí, era lo correcto. No sé si lo es para todos, pero a nosotros nos sirvió. Somos una de esas bandas que llegaron a sacar provecho de los grandes sellos, cuando todavía ponían un montón de plata para promover grupos alternativos. Tenemos un nombre y nos hicimos conocidos. Una vez que ponés un pie en la puerta, ahí es donde tenés que decidir si querés hacer la música que te gusta u optar por hacer plata. Los sellos son buenos para algunas cosas, pero también te hacen concentrar en un montón de mierda. Llegamos a tener lo mejor de ambos mundos: de la maquinaria enorme de las multinacionales, y ahora somos capaces de manejar las cosas como realmente queremos.

Es raro, porque esto pasó dos años después de que publicaran Howl, que no sólo fue muy bien recibido, sino que para el momento resultó bastante rupturista al adentrarse en el blues rural, el folk y el góspel.

No lo entendieron para nada, ja. Tuvimos que cargarnos ese disco de la misma manera que una banda que recién empieza tiene que hacerlo con su música. Fuimos a cada sello con el disco ya terminado, y sólo les decíamos "Tómenlo o déjenlo. Publíquenlo o no, pero no le vamos a cambiar nada". Todos nos rebotaban y nos pedían que sacásemos otro disco de rock, que hiciéramos la cosa que les diera plata. Tuvimos la suerte de que Ashley Newton de RCA realmente se interesara por el disco, pero tuvo que pelear contra el sello. La única manera en la que pudimos lograr que lo publicaran fue firmando un contrato por dos discos, bajo la promesa de que el siguiente tenía que ser más rockero. No era un gran problema, porque ya teníamos los demos de muchas de las canciones de Baby 81, como "Took Out A Loan" y "666 Conducer" y sabíamos que queríamos hacer ese tipo de disco de todos modos. Fingimos que aceptábamos sus condiciones para que creyeran que estaban ganando.

A pesar de que no son una banda abiertamente política, muchas de sus canciones tienen un punto de vista muy marcado. ¿Cómo vivís la campaña presidencial de tu país?

Siento que lo que se perdió ya es irrecuperable, ya es tarde. Como sea que termine, este proceso sacó a la luz el costado más feo de cierto sector del país que está atascado en otro tiempo. Viví toda mi vida acá, y creo que estuve protegido de esa gente codiciosa por vivir en California, que es bastante más liberal que el resto del país. Ni sabía que existía ese tipo de gente, o al menos que eran de mi edad. Para mí eso era de generaciones pasadas, y es triste saber que esa manera de pensar nunca va a terminar de irse. Es difícil ver hasta dónde llegamos y perder la ilusión de que habíamos logrado tener una visión un poco más abierta. Estados Unidos nunca fue el país número uno, pero nunca pensé que llegaríamos a esto, ja. Inclusive si Trump, Cruz y todos esos militantes del odio decidiesen volverse a sus casas y abandonasen la campaña, el daño ya está hecho y ya hay una plataforma para que ese tipo de gente se exprese sin ningún lugar a una discusión inteligente.

Al momento de sacar su primer disco se preguntaban qué había pasado con el rock and roll. ¿Pudieron encontrar una respuesta después de tanto tiempo?

No sabemos, sólo descubrimos que todavía sigue siendo una pregunta lo suficientemente válida como para seguir haciéndola. Todavía está ahí, cambia de formas, pero es algo que va más allá de preocuparse por la imagen o por un sonido en particular. Puede cambiar, evolucionar... Y es necesario. Yo no me aferro al pasado, así que no me preocupo por quién va a ser el encargado de traerlo ni de dónde va a venir. Nosotros vamos a seguir haciéndolo a nuestra manera para sumar nuestro aporte, pero estaría bueno no ser los únicos en esto del rock and roll.



Por Joaquín Vismara

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