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Andrés Calamaro profundiza su costado crooner

El Salmón edita los clásicos de Gardel, Nebbia y Masliah que ensayó para telonear a Dylan en San Sebastián en 2005

 

Andrés Calamaro - Romaphonic Sessions

Warner, 3 estrellas y media

Bajo el cielo libre del catálogo Grabaciones Encontradas y la convicción del intérprete, Romaphonic Sessions surgió de los ensayos en pos de un nuevo repertorio de clásicos propios y ajenos para abrir el concierto de Bob Dylan en San Sebastián. Esos borradores, registrados durante dos jornadas en mayo de 2015 junto al pianista Germán Wiedemer, empezaron a imponerse por prepotencia emocional y terminaron en un disco que no recopila outtakes ni rarezas. Aquí Andrés Calamaro crea su propia selección de canciones para voz y piano. Wiedemer juega como traductor y sostén del cantor lanzado al límite de sus posibilidades vocales, en sus arreglos trabaja el detalle en donde conviven Bill Evans, Horacio Salgan y Burt Bacharch. Pero sin duda, el tono resquebrajado de Calamaro es la llave de entrada y salida hacia la tradición que iguala a Gardel y Masliah, rescata a los poetas del tango y explica la identidad en la belleza de "Nueva zamba para mi tierra" (Nebbia). Y como sucedió con "El cantante", de Rubén Blades, "Milonga del trovador" (Piazzolla-Ferrer) representa la nueva apropiación que encaja perfectamente con la estampa bohemia del hombre Salmón. "Mi casa es donde canto porque aprendí a escuchar la voz de Dios que afina en cualquier lugar", dice la letra.

Por Oscar Jalil

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