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Richie Ramone

A 30 años, el baterista revive el primer Obras de los Ramones

Por Diego Mancusi

El 4 de febrero de 1987, Obras estaba -cuándo no- irrespirable. Al apagarse las luces, Richie marcó cuatro y Joey, Johnny y Dee Dee lo siguieron para arremeter con "Durango 95". Así empezó una de las relaciones más simbióticas entre banda y público de las que se tiene registro en la historia del rock: la de Ramones y su audiencia argentina. Tras aquel debut, el grupo neoyorquino daría 26 conciertos más en nuestro país hasta su despedida en River en el 96, pero Richie jamás volvería: en agosto de ese mismo año dejó su puesto tras una disputa financiera con Johnny.

Este sábado 4 en El Teatro de Flores, exactamente treinta años después, el baterista se dispone a recrear tema por tema el setlist de aquel mítico show de Obras. Para ello concretó una alianza que se le venía reclamando desde hacía tiempo: en el bajo estará CJ, quien reemplazó a Dee Dee también en el 87 y participó de todas las demás presentaciones de Ramones en nuestro país. En el escenario, el cuarteto se completará con músicos argentinos: Mariano Martínez de Attaque 77 y Seba Expulsado.

Alto, canoso y con un andar letárgico que contradice su energía en el "trabajo", Richie espera en Palermo para el primer ensayo del grupo ensamblado. "Vamos a hacer el mismo show que en el 87, así que si todo el mundo hace la tarea no va a haber problema", dice, y se apresta a recordar.

¿Qué esperaban antes del show en Obras? ¿Sabían que los fans iban a ser así en Argentina?

No, quedamos shockeados. Nos trataron como la realeza acá. Éramos como una religión, un culto. Desde hace años que nos piden que toquemos juntos con CJ y decidimos que era ésta la mejor oportunidad porque acá nos sentimos como en casa y va a ser una ocasión especial.

¿Tenían alguna pista? ¿Venían con algún preconcepto?

No, ni lo pensamos hasta que vimos la reacción de los fans. Nos seguían a todos lados, estábamos medio asustados. Lo que más nos gustaba era que la mayor parte de la gente no estaba viendo el show: sentía que tenía que interactuar. Fue muy fuerte ver toda esa gente enloqueciéndose. Ahí nos dimos cuenta de que iba a ser una noche muy especial.

Se habla mucho de las peleas en Ramones, de la bronca entre Joey y Johnny. ¿Era realmente tan así?

Lo que se dice es mucho peor de lo que realmente era. Cuando yo estaba en la banda no era tan así. No había tantas peleas intensas. Se hablaba, pero no era gran cosa. Siempre hay que recordar que éramos profesionales y no importaba qué estuviera pasando en nuestras vidas privadas: cuando se prendía la máquina de humo y salíamos al escenario, nada de eso importaba. Éramos una unidad. Es importante para los músicos que no interesa si se pelearon con su mujer: tienen que dejar de lado todo eso al salir al escenario.

¿Cuando no estaban tocando tampoco eran tan tirantes las cosas?

Quizás empeoró cuando me fui, pero no era así cuando yo estaba. Yo era muy amigo de Joey y de Dee Dee, y John era un tipo muy reservado y hacía la suya.

¿Era un tipo tan difícil como parece Johnny?

No sé si era difícil... era un hombre de negocios que de cierta forma mantenía todo en su lugar. Y era muy reservado: no pasaba tiempo con nosotros en los shows, iba a otro piso en los hoteles... era así.

¿Y que papel jugaba Dee Dee en esa dinámica?

Era importantísimo. Era el compositor principal, una parte fundamental. Todo el mundo tenía su personalidad y funcionábamos bien juntos.

Cuando te fuiste de Ramones tocaste en algunas bandas, pero enseguida dejaste y pasaste diez años inactivo. ¿Qué te pasó?

Fue un momento difícil. Fueron casi cinco años de gira, después toqué con otras bandas, y después sentí que ya había hecho todo. No estaba pasando nada en la escena, así que paré. En 2005 Mickey, el hermano de Joey, me invitó a un show por el cumpleaños de Joey, y algo dentro de mí se despertó. Empecé a escribir canciones, después hice Entitled (2013), después mi último disco Celophane (2016). Nada fue planeado, sólo salió así.

Lo primero que supimos de vos después de eso fue una obra clásica: Suite for Drums and Orchestra (2007). Parece una forma bastante radical de decir "soy más que el baterista de los Ramones".

Estoy formado en música clásica y quise hacer algo con una orquesta. Es otra forma de tocar la batería, más técnico. Fue divertido. Sólo hice cinco o seis shows con eso, y quizás en el futuro haga más de eso. Pasa que la gente te quiere etiquetar y a mí no me gusta. Al carajo. Expandí tus fronteras, hacé cosas distintas, está bien.

¿Cómo te tratan los fans de Ramones?

Muy bien. Los Ramones tienen distintos tipos de fans. Hay algunos que prefieren la etapa de Tommy y no les importó yo o Marky... son distintas generaciones.

¿En qué sos distinto como baterista ahora que en aquel show de Obras?

Soy más viejo, je. Es cierto que tenés que cuidar tu vida personal y mantenerte sano, porque el estilo de los shows es muy agresivo. Para tocar en los Ramones tenías que ser un atleta.

Parece que CJ es el único ramone con el que podrías tocar. No te veo siquiera hablando con Marky... [están enemistados desde que, cuando los sobrevivientes recibieron el Grammy a la trayectoria en 2011, Marky se negó a sacarse una foto con él]

No, no hablamos para nada. No sé por qué, es cosa de él. Creo que le jodió que hablara de su peluca, pero si usás una peluca... está bien, mucha gente del rock usa peluca, ¿para qué lo negás? Si hay fotos en las que tenés poco pelo y de repente ahora tenés un montón. La verdad es que soy un músico mucho mejor que él, soy el compositor que él no puede ser, todo lo que él hace lo puedo hacer diez veces mejor. Cuando me fui de la banda le devolví su vida. De otra manera hubiera sido un plomero después de que lo despedieran.

Por algo a vos nadie te acusa de explotar el legado de Ramones.

Eso es todo lo que él hizo: explotar el legado de la banda. Hizo mucha plata explotándolo. CJ y yo escribimos música, damos shows y tocamos algunos temas de los Ramones. Pero él llega a una ciudad, contrata a un guitarrista y un bajista por diez centavos y sólo quiere la guita. Ni habla con los fans. El sábado se puede llegar a poner un poco amenazante con todos esos pibes viniéndose encima, pero lo voy a intentar. Es parte de esto: no es que toco y me voy sin sacarme una foto. Yo soy como vos, como cualquiera: sólo tengo un trabajo distinto.

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