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Robert Trujillo: "El nuevo disco está a la altura de la historia de Metallica"

El bajista de la banda habló con Rolling Stone antes de su show en Lollapalooza Argentina; 'Hardwired...to Self-Destruct', la gira y cómo es ver a su hijo tocando en el mismo festival

 
James Hetfield, Robert Trujillo, Lars Ulrich y Kirk Hammet (de izquierda a derecha). Foto: Gentileza Universal

Sentado en una sala del Hotel Four Seasons del barrio de Retiro, Robert Trujillo luce sereno pero alerta. "En unos minutos salgo para el Lollapalooza que toca mi hijo", dice el bajista de sangre mexicana. Tye Trujillo, bajista de 12 años que ya gira por el mundo con su banda, The Helmets, tocará en las dos jornadas del Lollapalooza, a unos minutos de distancia de la banda de su padre. "Soy padre pero también tour manager", dice Robert antes de soltar una risotada grave. "Me gusta porque está muy entusiasmado, realmente lo disfruta."

Trujillo, que ingresó a Metallica inmediatamente después de la edición del disco St. Anger, de 2003, lleva casi 15 años al comando del bajo de la banda que fundaron Lars Ulrich y James Hetfield en Los Ángeles a comienzos de la década del 80'. Hardwired... to Self-Destruct, el primer álbum en ocho años del grupo, editado en noviembre pasado, es sólo el segundo disco en el que participa el bajista de sangre mexicana. Cargado de riffs robustos y vertiginosos que recuerdan a Metallica (de 1991) y la potencia seca y entrecortada que controla desde la base junto con Ulrich, el disco evoca el tono épico y desolado del costado más clásico del grupo. "Es un gran disco para tocar en vivo, ya van a ver", avisa antes del show de Metallica que cerrará la jornada en el Main Stage 1.

¿Cuál fue la intención con este nuevo trabajo?

Es interesante, porque mucha gente nos decía: ¡Hey, ya pasaron ocho años! Pero todo ese tiempo nos mantuvimos ocupados: hicimos películas, grabamos un disco junto a Lou Reed [Lulú, de 2011] y nos la pasamos girando por todo el mundo. Estuvimos trabajando muchísimo. De todas formas, fue un desafío interesante volver a trabajar en un disco de canciones nuevas que nunca habíamos tocado en vivo. En algún momento nos comió la ansiedad, pero creo que terminó siendo un disco a la altura de la historia de Metallica.

¿Qué es lo que más te sorprendió del resultado?

En primer lugar, el sonido, me gusta mucho el sonido. La producción de Greg [Fidelman] me pareció excelente. Ya había trabajado con nosotros pero como ingeniero, nunca con un rol tan protagónico. Es genial trabajar con alguien tan enfocado en las canciones y el sonido. Como bajista, que un productor se interese de ese modo en la forma y el volumen de tu sonido, es un lujo. Nunca me había pasado una cosa así, y encima nos divertimos mucho. Fue muy inspirador para todos.

¿Qué le queda por hacer a una banda tan grande como Metallica?

Todos en la banda tenemos diferentes desafíos. Personalmente, necesito seguir sintiendo ese fuego que me llevó a dedicarme a la música. Estar inspirado para poder hacer buenas canciones siempre resulta un desafío. Hay muchos territorios por conquistar todavía, nuevas cosas por descubrir. Por suerte todavía me excita la idea de estar de gira, tocando con los chicos, y compartir la música que hacemos con tanta gente. La verdad que es un gran momento para Metallica, y espero que esto dure. Estamos bien físicamente, nos cuidamos, y eso es importante para estar en la ruta.

Tocaste en muchas bandas, desde Ozzy Osbourne hasta Black Label Society. ¿Qué tiene de especial tener de compañeros a Ulrich y Hetfield?

Es una experiencia genial, ya van casi quince años que toco con ellos y todavía a veces me encuentro en la sala como un estudiante, tratando de procesar todo ese caudal creativo que manejan. Realmente los admiro mucho y los disfruto, es un honor tocar con ellos. Me ayudan a ser mejor. Mucho de lo que aprendo de ellos es lo que termino transmitiendo a mis hijos o seres queridos. Por suerte, siempre me encuentro rodeado de gente inspiradora, como mi mujer, que es una artista muy apasionada, o directores de cine, músicos de todos los estilos, diseñadores, surfers; es algo que necesito, ese es mi universo y lo elijo siempre. Y Metallica es parte de todo eso.

¿Cómo es estar de gira con tu hijo? ¿Qué consejos le das?

Es una experiencia muy linda, él está muy contento con su carrera. Pero nunca lo presioné para que hiciera nada de esto, él es un gran bajista de modo intuitivo y natural, es muy talentoso. Sólo le digo que es importante que componga su música, que intente mantenerse creativo en lo suyo tanto como pueda; que sienta la música, que le preste atención al groove y disfrute de la experiencia. Ahora van a tocar con Korn en los shows que tienen en abril en Brasil y Chile, así que me quedaré con él. Da un poco de orgullo y ternura, me recuerda a mí en mi primer trabajo.

¿Qué recordás de aquellas sesiones con Lou Reed?

Me impresionó mucho trabajar con alguien con un espíritu tan libre y creativo, sin la necesidad de buscar la perfección. De hecho, muchas veces lo imperfecto es mejor, y él lo profesaba. Eso nos influenció mucho como banda, dejarse llevar por la inspiración del momento, ser más intuitivos y buscar la naturaleza de la canción. Era un tipo único, lleno de música y música.

¿Tenés algún rito especial antes del show?

Estiro mucho bien temprano y antes del show vuelvo a hacer otra sesión larga. Después, cuando estoy en la sala de afinación, puedo concentrarme un poco, empezar a tocar mi bajo y calentar las cuerdas con James; en este último disco canto bastante más. Es un gran momento para enfocarte en lo que estás a punto de hacer y relajarte un poco. Cada uno tiene su ritual: Kirk hace yoga, Lars trabaja siempre en la lista de temas. Cada uno está en la suya.

¿Vos también sos de los que creen que Metallica es hoy la mejor banda del mundo?

Jaja, no podría responderlo yo. Pero si hoy nos ves en vivo te vas a dar cuenta de que no es una hipótesis tan descabellada.

Juan Barberis

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