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'Nunca digas su nombre' devalúa el género terror

La película de Stacy Little no entrega la dosis de sustos que el público necesita



Nunca digas su nombre

Douglas Smith, Cressida Bonas. Dirigida por Stacy Little. Media estrella

Sólo tenés que pronunciar su nombre en voz alta una vez. "No lo pienses, no lo digas", te van a decir, pero en cuanto la idea se apodera de vos, es difícil que el cuco no salga de tu boca. Eso le pasó a un periodista de Madison, Wisconsin, en 1969, y terminó masacrando a sus vecinos. Décadas después, le pasa también a Elliot (Douglas Smith), un estudiante universitario que se muda a una casa tenebrosa con su novia Sasha (Cressida Bonas), y su amigo John (Lucien Laviscount).

Sabemos que Elliot es cool, porque cita a Rilke y usa remeras de Joy Division; sabemos que John es bueno con las chicas, porque parece una versión más bonita de Drake; no sabemos prácticamente nada de Sasha, porque nadie se molestó en desarrollar su personaje. ¿Y el tipo malo que le da título a esta película? Bueno, a juzgar por la poquísima cantidad de tiempo que pasa en pantalla, es una mezcla de Voldemort y una cirugía plástica de Beverly Hills.

Los fans de las películas de terror han tolerado muchas cosas para recibir su dosis de sustos por mes, y ese límite de tolerancia es severamente testeado. Puede que haya peores películas que Nunca digas su nombre este año, pero no va a haber ninguna que exhiba tanto desprecio por su audiencia.

David Fear

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