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Linkin Park estrenó canción en el Maximus

Los ¿ex? soldados del nu metal tocaron "Taking to Myself" en Tecnópolis y dejaron en claro que atraviesan una fase pop. Antes que ellos, Slayer compensó a los amantes del rock pesado

Por Diego Mancusi



"Vamos a tocar una nueva canción que nunca nadie escuchó antes", anunció Mike Shinoda poco después de haberse iniciado el set de Linkin Park. "Talking to Myself" era el tema en cuestión, unos cuatro minutos juveniles, extrovertidos y cargados de teclados que venían circulando en versiones piratas desde hace unos días y que no sólo no se inscriben en el estilo habitual del grupo, sino que ni siquiera suenan demasiado contemporáneos. Todos los indicios apuntan a lo mismo: One More Light, el álbum que editarán el próximo 19 de mayo, será la cumbre de una fase pop. Y ellos lo saben, como también saben lo que eso genera en quienes esperan oír algo de la oscuridad que alguna vez transmitieron: sobre el final del show, al tocar el single de difusión "Heavy" (co-escrito con Justin Tranter y Julia Michaels, responsables de varios hits de Britney Spears, Selena Gomez y Justin Bieber), Chester Bennington se atajó: "Esta es una de las canciones más controversiales que compusimos". Hasta algunos hits de antaño se sometieron a este tratamiento: "Crawling" sonó abreviada y en formato solo piano, aunque "In The End" compensó con algo de visceralidad.

 
Linkin Park aprovechó el Maximus Festival para probar un nuevo tema:. Foto: RollingStone/ Anabella Nolasco

Su lugar en el cierre de un festival signado por el heavy metal se explica por la masividad de su público. De no ser por eso, la lógica indicaría que Slayer debería haber sido el headliner, una banda que -aún diezmada por la partida de Dave Lombardo y el fallecimiento de Jeff Hanneman- sigue siendo un tanque. Parejos durante todo su set en lo que a violencia respecta (no son precisamente un grupo al que uno le reclame matices), su tándem final con "Seasons in the Abyss", "Hell Awaits", "South of Heaven", "Raining Blood", "Black Magic" y "Angel of Death" fue mucho más de lo que un corazón sensible puede soportar.

 
Slayer aportó la cuota de violencia necesaria de la jornada. Foto: RollingStone/ Anabella Nolasco
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