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Quién es Noah Nielsen, el Gustavo Cerati del Cirque du Soleil

Conocé al artista callejero canadiense que protagoniza el espectáculo sobre Soda Stereo que recorre Latinoamérica

Por Joaquín Vismara

 
Cuando lo convocaron, Nielsen buscó qué era Soda Stereo en Spotify. Foto: Nancy Martínez

'Absolutamente nada." en sus propias palabras, eso es lo que Noah Nielsen sabía de Soda Stereo cuando el Cirque du Soleil lo convocó para ser parte de SEP7IMO DIA, el espectáculo con el que la compañía canadiense rinde homenaje al legado de Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti. Nielsen, de 22 años, nacido en Vermont y criado en Montreal, no había tenido hasta ese momento ningún tipo de contacto con el rock latino, así que la primera tarea fue buscarlos en Spotify. "Mis primeras impresiones fueron muy distintas a las actuales. Me acuerdo de cuando los escuché por primera vez, sin ningún video ni nada, y eran un montón de sonidos nuevos", dice. "Se trató, más que nada, de pensar en cómo me iba a acostumbrar a su música. Los escuchaba bailando con mi novia, tratando de divertirnos, pero ahora no tengo otras canciones que no sean las de Soda en mi cabeza."

Desde mucho antes de esta invitación, Nielsen contaba ya con una formación circense notable. Autodidacta desde chico, Noah alternó sus estudios secundarios con la Escuela Nacional de Circo de Montreal. "Todos los años venía a mi ciudad una compañía llamada Bread and Puppets. Cuando tenía 10 años, fui a uno de sus desfiles y decidí saltar la valla y unirme a ellos", dice sobre lo que considera su primera experiencia profesional, y a eso le siguió un paso por Circus Smirkus junto a algunas temporadas como artista callejero en Canadá. Cuando estaba en el último año del colegio, el Cirque lo invitó a formar parte del proyecto que lo tendrá de gira por Latinoamérica hasta diciembre, y su parte creció más de lo esperado. "Un día me llamaron y me dijeron: 'Vamos a hacer que tu personaje sea el principal, ¿qué te parece?'. Eso me convenció más, porque puedo hacer varias cosas distintas dentro de un mismo espectáculo", dice.

En escena, Nielsen le pone el cuerpo a L'Assoiffé, un joven desencantado del mundo que lo rodea y que decide migrar a una realidad paralela a partir del contacto con la música de Soda. "Es un adolescente deseoso de estimulación, muy emocionado respecto a la vida, pero que se siente atascado porque la sociedad le impide alcanzar lo que pudiera ser. Sabe que puede ser más y por eso está frustrado", define él. Tanto por su edad como por su nivel de ambición, Noah no puede evitar los paralelismos con el personaje que compone seis días a la semana de la mano del circo: "Hay muchas cosas de este mundo que todavía disfruto y que quiero disfrutar, y mucho más que todavía no viví. Siempre voy creando en mi mente mi futuro en una manera ideal. Cuando interpreto a L'Assoiffé me vinculo a todas mis experiencias personales".

 
Noah Nielsen durante los ensayos previos al estreno.. Foto: Nancy Martínez

Prepararse para el espectáculo le demandó a Nielsen encontrar una manera de trabajar que fuera el punto de equilibrio entre la libertad de su experiencia previa y la precisión milimétrica propia del Cirque. "Hubo mucho entrenamiento durante la creación del show. Empezamos con mucha improvisación, y de a poco desarrollamos todos los aspectos del personaje. Hay tipos que repasan cada pie de entrada antes de la función y organizan todo, pero a mí me gusta pensar solamente en lo más próximo que tengo que hacer, y si tengo suerte sólo pienso en lo que estoy haciendo en el momento, porque para encontrar lo genuino en cada movimiento tengo que sentir que es la primera vez que lo hago", dice.

El proceso comenzó en Montreal, y para Noah fue clave poder entablar contacto con los propios Soda cuando fueron a visitar la base de operaciones que la compañía tiene en Canadá. "Tuvimos algunas conversaciones, más que nada con Zeta, y pude conocer el impacto de la banda no sólo en Buenos Aires, sino en toda Sudamérica. Después, al verlos tocar para su público en videos pude hacerme una buena idea de la presencia tan fuerte que tienen en sus seguidores", dice.

A pesar de que sus padres fomentaron sus intereses artísticos desde chico, para Nielsen esta experiencia no deja de ser algo que va más allá de sus expectativas. "Vengo de un pueblo muy chico, y pasé de escuchar folk mientras caminaba por las calles en una localidad de 7.000 habitantes a esta producción enorme con música de Soda Stereo. Tengo una carrera previa como performer, no es que sea nuevo en esto, pero sí es una nueva manera de interpretar", dice.

Fan de Bob Dylan, Gillian Welch y la música clásica (a la que llegó después de decidirse a estudiar cello), Noah dice que su formación circense deviene de su pasión por el esquí y el skateboarding. Por más rara que suene la comparación, para él tiene sentido: "Son actividades físicas centradas en la incorporación de nuevas habilidades, se tratan de probar algo difícil y de la continuidad de los fracasos y la validación a partir de un solo éxito".

Instalado en Buenos Aires desde octubre, el Cerati del Cirque se sintió intimidado por la ciudad en su primera noche de estadía porteña. "Estaba en un piso 34 en el centro y por la ventana veía un océano de edificios que se expandía hasta el horizonte. Ya llevo unos cuantos meses, así que aprendí a disfrutar mucho estar acá. San Telmo es mi barrio preferido y me gusta mucho ir a caminar a la Reserva Ecológica, porque estamos muy cerca de ahí desde el Luna Park", dice.

 
Nielsen en el cuadro inicial de SEP7IMO DIA. Foto: Rodrigo Alonso

En Buenos Aires, encontró una escena circense underground que lo fascinó. Sus paseos por la ciudad, que incluyen escalas en cada museo posible, resultaron una fuente de inspiración inesperada: "En esta ciudad hay mucha energía cruda, y me atrae muchísimo, la siento en mi cabeza y en mis expresiones. Ayer estuve caminando por donde había una protesta llena de tipos en moto y todos hacían tronar sus motores. Quiero llevar esa energía de la ciudad al show".

La principal característica de SEP7IMO DIA es que por primera vez el Cirque du Soleil rompió su propia lógica e incorporó un sector para el pú- blico de pie en el campo, lo que según Nielsen ubica a este espectáculo a mitad de camino entre la experiencia de un show de rock y uno circense. La cercanía con los fans de Soda y su respuesta ante cada acto, asegura, generan un feedback elemental para esta obra. "No es una cuestión de ego, pero quiero que todos la pasen fuckin' bien", dice. "Cada vez que tengo una función me digo a mí mismo: 'Bueno, esta vez sé un poco menos enérgico así podés hacer el resto de la función', pero cada vez que salgo lo hago con más energía. Una vez que estoy frente al público quiero que todos la pasen lo mejor posible. Y dar todo."

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