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Brad Pitt se ríe de la guerra y sus personajes

El actor produce y protagoniza esta sátira sobre el rol de los marines en Afganistan, el gran desembarco de Netflix en el cine



War Machine

Brad Pitt, Anthony Hayes, John Magaro. Dirigida por David Michôd / Tres estrellas

El primer disparo de War Machine -la más reciente apuesta de Netflix en el año de su desembarco definitivo en las grandes ligas cinematográficas- se oye recién a los 90 minutos, media hora antes de los títulos de cierre. No es casual: a pesar del título y de su temática -la dilatada ocupación estadounidense en Afganistán-, el largometraje del australiano David Michôd (El cazador, Reino animal) no forma parte del contingente reciente de films bélicos, al menos hasta que la escena en cuestión presenta a un grupo de soldados en el teatro de operaciones, con resultados humanitarios execrables.

Producida y protagonizada por un Brad Pitt que, por momentos, se asemeja al Enzo Gorlomi del final de Bastardos sin gloria (con un rostro petrificado en un gesto torvo y algo asimétrico), la película es, en el fondo y en la superficie, una sátira salvaje sobre el rol de los marines en tierras lejanas. Pero no cualquier marine: el general de cuatro estrellas Glen McMahon es un jugador de las grandes ligas, el tipo que viene a "resolver el asunto" luego de ocho años de ineficacia (la historia transcurre en el año 2009 y Obama juega un papel central en la trama). Basada en el libro The Operators, del periodista Michael Hastings -autor a su vez de la nota en Rolling Stone que terminó con la carrera del McMahon real, de nombre Stanley McChrystal, tras divulgar las pestes que el militar disparaba sobre la administración del entonces presidente-, en War Machine lo relevante es el entretejido y las movidas detrás de bambalinas, la lucha por obtener más o menos soldados en el frente con métodos santos o todo lo contrario, la Gran Política detrás de la guerra. Acompañan al protagonista en roles secundarios Ben Kingsley, como un presidente afgano eternamente resfriado y sólo preocupado por ver Tonto y retonto, y Meg Tilly en el papel de la sufrida esposa del egocéntrico estratega.

Diego Brodersen

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