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Barbi de Utopians: "Tardé meses en volver a encontrarme con la música"

La cantante habla de la vida después de la maternidad, y cómo terminó comiendo un choripán con Shirley Manson

Por Joaquín Vismara

 
Barbi Recanati vuelve a los escenarios. Foto: Guido Adler

La última vez que Utopians tocó en vivo, Barbi Recanati, su cantante y guitarrista, estaba embarazada de siete meses y medio. "Esa semana tuvimos tres shows, y uno de esos fue en Ituzaingó, a las 4 de la mañana, en un lugar muy chico, con muy poco oxígeno. Me acuerdo de haberle dicho a los chicos 'creo que llegué demasiado lejos y no debería estar acá'", dice. Como para contrarrestar la experiencia, la banda decidió que su show como teloneros de Garbage en el Luna Park en diciembre pasado iba a ser el último en mucho tiempo.

Un mes y medio después de ese parate por tiempo indefinido, Barbi dio luz a Juan Pedro, su primer hijo. Mientras se adaptaban a la vida familiar junto a Juan Manuel, su marido e integrante de la crew de Utopians, el regreso a la actividad pasó a postergarse más de lo esperado. "Me desconecté mucho y hasta hace muy poco me costó acordarme que tenía una banda, y no me lo esperaba porque esa parte nadie te la cuenta", cuenta mientras Tito y Tita,sus dos gatos, custodian la cuna en la que descansa su bebé.

Ese silencio se rompió a principios de mayo, cuando Utopians retomó los ensayos y después de cinco meses de inactividad empezó a preparar la presentación de Todos nuestros átomos este sábado 10 de junio en La Trastienda. El disco se grabó y se publicó el año pasado, pero recién ahora la banda podrá mostrar sus canciones, en lo que es tan solo el primer paso en una secuencia de barajar y dar de vuelta para un grupo acostumbrado a sumar kilómetros de a miles con giras por cada destino que ofrezca un escenario para tocar.

¿En qué momento decidieron que tenían que parar por un tiempo?

Fue muy loco, porque me enteré que estaba embarazada estando de gira. A los cinco meses nos volvimos a ir y estuvimos veintipico de días arriba de un auto, fue el año en el que más viajamos con la banda. Tuve un embarazo re piola, me permitió hacer todo sin ninguna molestia, pero también fue un momento muy loco para la banda, porque habíamos decidido viajar lo más que pudiéramos por todo el país, y haberlo hecho sabiendo que era un despedida por un tiempo.

¿Tuvieron que readaptarse para poder seguir tocando?

En vivo soy muy eléctrica y gran parte del show me la paso en el piso (se ríe). Salto y corro mucho, y esas son algunas de las cosas que no podés hacer embarazada. Ibas a ver a Utopians y ya no me veías saltar ni tirarme tanto. Tenía que controlarme. La última vez que tocamos, la última canción que tocamos fue "Dancing Barefoot", un tema de Patti Smith. Sabía que iba a pasar mucho tiempo para volver a un escenario, así que ahora quiero hacerla de nuevo. Una de las cosas de la que más ganas tengo es de volver a correr y tirarme al piso, hace cinco o seis meses que no toco y un año que no salto con la pandereta como una loca por el escenario.

¿Sentís que a partir de la llegada de tu hijo conectaste con la música de otra manera?

Tardé meses en volver a encontrarme con la música y con la banda, escuchando cosas que hacía tiempo no escuchaba, aunque le había hecho a Juan Pedro una lista de canciones que yo escuchaba todas las noches cuando me iba a dormir y la pongo ahora si me quedo sola con él. Hacía cinco meses que no ensayábamos, y en estos doce años nunca habíamos estado tanto tiempo sin tocar. No quería ir, no tenía ni media gana de alejarme de mi hijo, pero cuando llegué y me puse a cantar fue alucinante. Todavía no le hice escuchar Utopians, porque me cuesta escucharlo a mí, pero de lo que sí tengo muchas ganas es de tenerlo al costado del escenario viendo un show y llevarlo de gira.

Tocaron como soporte de Garbage a pedido de Shirley Manson ¿De dónde nace ese vínculo con ella?

Cuando vinieron en el 2012, tocamos en el mismo festival y una amiga me la presentó y pegamos muy buena onda. Después terminamos escribiéndonos un montón, nos volvimos a cruzar en México y ahora cuando volvieron nos invitó a abrir el show. Nos promocionaba por Internet, nos mandaba mails, tenemos buena onda por Instagram y me comenta cosas, a veces me cuesta caer en la cuenta de que se refiera a mí como a su amiga. De repente hay una buena onda que excede lo musical y no podés creer que sea con Shirley Manson, una persona que yo escuchaba cuando era pendeja, idolatrándola, y de repente estás comiendo un choripán con ella hablando del noticiero.

¿Nunca les agarró el miedo de tener que frenar cuando estaban llegando a lo que podría ser su mejor momento?

Perdí la creencia en los modos de hacer las cosas en cuanto a la música y el presente. Antes había más fórmulas que había que seguir: cuando grabás, cuándo te vas de gira, cuánto tiempo tiene que pasar entre un disco y otro... Hoy las cosas son como vos las hacés, y a cada banda le funciona a su manera. Todos nuestros átomos es un disco que tiene mucho para crecer en vivo, y recién ahora estamos empezando a planearlo. Nosotros éramos más de entrar al estudio con diez temas y ahí componíamos y grabábamos el décimoprimero. Esta fue la primera vez que tuvimos que eliminar para que nos quedaran las doce finales.

Después de varios discos con productores locales, grabaron Todos nuestros átomos con Jimmy Rip, conocido por su trabajo con Mick Jagger y guitarrista de Television. ¿Cómo surgió eso?

Llegamos a él a través del sello, y también lo conocimos a través de (el productor e ingeniero de sonido) Alvaro Villagra, que era nuestra primera opción y trabaja con él. Fue muy diferente que todos los demás productores con los que laburamos, porque no es argentino y porque no es amigo nuestro. Son dos factores que hacen que todo cambie. Había muchas decisiones en las que no estábamos de acuerdo y las hizo crecer muchísimo. Hay muchas cosas del disco de las que yo renegaba un montón, muchas que no hice y me arrepiento y muchas que hice y agradezco haberlas hecho. Con cada disco crecimos, pero con este dolió, fue un estirón grande (se ríe).

En todo este tiempo tuvieron oportunidad de grabar discos en Estados Unidos y participar en shows y festivales de renombre, hechos que les valieron adeptos y haters por igual ¿Hubo algún momento en el que aprendieran a lidiar con eso?

La primera vez que nos pasó algo envidiable, que fue cuando abrimos para los Guns en La Plata. Esa vez fue la primera que nos putearon por redes sociales, pero cuando salimos a tocar estaba todo bien, así que ahí aprendí. Es una bardeada por internet, pero la gente que está ahí tiene ganas de pasarla bien igual que vos. Aprendés todo el tiempo, el último fue cuando hace dos años se fue nuestro ex batero, la primera vez en diez años que cambiamos un integrante. Ese tipo de cosas sí te afectan un poco, porque el que te va a ser siempre dice que sos un hijo de puta y te la tenés que bancar y seguir para adelante, porque si te frenás por cada vez que te pasa eso no tocás más. Las críticas más duras son de las personas de las que estás acostumbrado a recibir halagos.

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