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Steve Vai cuenta cómo será su show en el Luna Park

Además, el ícono de la guitarra cuenta que descubrió la música de Bob Dylan hace un año

Por Claudio Kleiman

"No vas a querer perderte ese show, tardamos 25 años en hacerlo", dice Steve Vai desde su casa en Los Angeles. La tercera etapa del Passion and Warfare Tour, que conmemora el aniversario del que fue su segundo y más exitoso álbum solista, pasa este mes por Córdoba, Rosario y Buenos Aires, donde tocará el 15 en el Luna Park. "Cuando salió ese disco, yo estaba de gira con Whitesnake, y cuando terminó el tour, mi esposa estaba por tener un hijo, así que nunca lo presentamos en vivo", recuerda. "Es algo que puede no volver a repetirse."

Después de más de 100 shows en Estados Unidos y Europa, Vai pensaba que esta gira ya había terminado cuando surgió la posibilidad de venir a Sudamérica, y no pudo negarse. "Amo tocar en Argentina. ¡Es la audiencia más loca del mundo, muy apasionada!", dice. Este guitarrista virtuoso e hiperactivo -cuya carrera comenzó en 1980 con Frank Zappa- nunca descansa: el día después de esta entrevista, comienza una gira por Asia con su proyecto Generation Axe, que lo llevará por Japón, China, Corea, y otros países.

¿Generation Axe sería como una continuación del concepto del G3?

Hay similitudes, pero es una idea diferente. Hay varios guitarristas, y cada uno toca un set, y en eso se parecen, pero en este caso somos cinco con una sola banda de apoyo, y nos unimos en distintas combinaciones; por momentos hay cuatro o cinco guitarristas al mismo tiempo. Esta encarnación de Generation Axe está integrada por mí, Zakk Wylde, Yngwie Malmsteen, Nuno Bettencourt y Tosin Abasi. La idea es crear partes de guitarra, armonías que suenan hermosas cuando se unen, y no simplemente hacer zapadas que a veces se tornan caóticas. Es fantástico, un gran show.

¿Cómo es el show que traés a Argentina?

Arrancamos con un par de canciones de mi catálogo, luego tocamos el disco entero, y hacemos algunas cosas más al final. Lo grandioso es que esta vez llevo pantallas, que funcionan durante todo el show. Les pedí a algunos fans que se grabaran tocando, y también a gente como Brian May, Satriani, Petrucci, Frank Zappa; todos aparecen en la pantalla e interactúo con ellos.

Aunque tenías un disco anterior (Flex-Able, 1984), Passion and Warfare fue el álbum que lanzó tu carrera como solista.

El disco Passion and Warfare fue una bendición para mí, porque cuando lo estaba haciendo no tenía expectativas, venía de tocar con esas grandes bandas de rock, y hacer un disco así podía parecer un suicidio comercial. Pero tenía en su interior mi pasión, y el tipo de música que me gusta, sin concesiones. Tuve suerte, no tenía idea de lo que podía vender, pero no me importaba. Y ésa era la clave.

En los 90, cuando editaste ese álbum, había un gran interés por la música instrumental. ¿Que pensás de los cambios que se dieron en la escena musical desde entonces?

Muchas veces la gente me dice eso, que actualmente no hay mucho interés por la música instrumental. Pero yo no lo veo de esa manera. La razón por la que Blow by Blow y Wired de Jeff Beck fueron populares es que eran discos grandiosos, con música inspirada, melodías hermosas, una interpretación descollante. Luego se acabó y apareció Joe Satriani, e incluso Yngwie Malmsteen con Rising Force. Después de eso, hubo mucha música, pero no lo suficientemente genial como para que fuera reconocida por un gran número de gente. La clave es que tenés que hacer algo maravilloso e inspirado, y entonces hacés que suceda. Así es como funciona. Alguien va a aparecer con un approach diferente, y va a hacer cosas increíblemente hermosas, y entonces la gente va a decir: "Ahora es una buena época para la música instrumental".

¿Algún músico nuevo ha captado tu atención en los últimos años?

Sí, todo el tiempo. Hay un par de tipos a los que sigo con atención: Tosin Abasi, con Animals as Leaders, está haciendo algo muy interesante y original; el otro es Daniele Gottardo, un italiano, fantástico. En Australia hay un guitarrista, Plini, que hace un gran trabajo. Escucho un montón de guitarristas jóvenes que tocan realmente bien, pero su música no es lo suficientemente original. Se notan demasiado las influencias.

Más allá de la música de guitarra, ¿escuchaste algo que te haya deslumbrado?

Sí, pero obviamente es subjetivo, y muchas veces no es algo nuevo. Por ejemplo, hace un año descubrí a Bob Dylan [risas]. Un día compré el que era su último disco, Tempest, ¡y me voló la cabeza! Entonces fui para atrás, compré el segundo disco, el tercero, hasta que finalmente compré todo el catálogo, y comprendí que era un tesoro. Eso me pasa mucho. Mi artista favorito es Tom Waits, y ése fue un descubrimiento que abrió mi mundo. Cuando descubrís algo como eso, y resuena en tu interior, hace que cada día sea como Navidad.

Empezaste tu carrera tocando con Frank Zappa. ¿Cómo ves ahora, con la perspectiva del tiempo, haber vivido esa experiencia?

Cuanto más tiempo pasa, más fascinado estoy con Frank Zappa. Porque ves el increíble cuerpo de trabajo que creó: más de 100 álbumes, todos de música de alta calidad, inventiva, innovadora, con una extraordinaria amplitud y profundidad. Cuando me pongo a pensar que Frank murió cuando era más joven que yo, y veo todo lo que logró, es sobrecogedor. Y lo hizo disfrutando del proceso creativo; estaba constantemente riéndose de sí mismo y de los demás. Ese era Frank. Lo más increíble es que pude ser una pequeña parte de todo eso.

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