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Indios - 'Asfalto'

Popart Discos - Dos estrellas y media

Por Lucas Garófalo

"En el asfalto hay/Restos de sangre", canta Joaquín Vitola apenas arranca el segundo disco de Indios, anunciando un tono más oscuro que el de aquel debut luminoso y pop que puso a la banda a tocar con Babasónicos y Miranda! En el tándem inicial que forman "Asfalto" y "Lucidez", esa intención se traduce en un sonido rockero y rutero de baterías gigantes, bajos musculosos y slides elegantes. Pero el estándar resulta difícil de sostener. "Fugaz" es una balada al piano de una belleza clásica y atemporal, pero... ¿Cuántas baladas más que digan "Aquí estoy, tratando de olvidarte/Y sólo consigo amarte" entran en el mundo? Por momentos el disco se convierte en eso: una serie de ejercicios de estilo resueltos con más o menos solvencia, a la que Indios es incapaz de imprimirle personalidad. Algo similar ocurre en "Dolorosamente bella", una bossa en la que Joaquín Vitola le canta a una mujer de labios de miel que descansa en sus brazos y demás lugares comunes; y en "Luz azul", un rock crudo en el que los bajos de los primeros temas se desvanecen por completo y las guitarras -escuálidas- se pegan a una melodía vocal chata. En "El extranjero" construyen una tensión teatral creciente con sintes dramáticos, coros operísticos y riffs duros, pero las melodías vuelven a brillar por su ausencia. Si no fuera por "Vení", una balada sixties hermosa y cristalina, sería casi imposible reconocer a la banda chispeante que hace unos años se coló en las radios con temas como "Casi desangelados" y "Tu geografía".

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