rollingstone.com.ar

Santi Motorizado

El cantante de El Mató tiene ganas de tocar en Obras

Por Lucas Garófalo

La semana pasada, El Mató a un Policía Motorizado editó La síntesis O'Konor, su tercer disco, grabado en Sonic Ranch, en el desierto de Texas (el mismo estudio en el que Juana Molina registró Halo). Antes de la segunda tanda de una seguidilla de shows en Niceto que la banda está dando para presentar el álbum (tocan el martes 27 y miércoles 28), Rolling Stone habló con el cantante y bajista Santiago Motorizado sobre la influencia que ese estudio tuvo en el sonido del disco, la tristeza romántica que lo atraviesa y el futuro de la banda... ¿En Obras o el Luna Park?

¿Qué tiene Sonic Ranch de especial?

Por empezar, es el estudio mejor equipado en el que alguna vez grabamos. A nivel técnica, es top. Eso ya de por sí está buenísimo y para nosotros era algo nuevo. El dueño es un coleccionista excéntrico multimillonario que tiene una cantidad increíble de guitarras, bajos, sintetizadores y equipos. ¡Tiene dos pianos! Así que usamos todo lo que había ahí: nosotros no llevamos instrumentos. A la vez, como está en el medio del desierto, no hay lugar para la distracción. Te obliga a mantenerte 100% concentrado en la grabación.

La influencia del estudio se nota en la instrumentación del disco. Sin embargo, al representar una inversión tan grande para una banda independiente de Argentina, uno hubiera creído que ustedes iban a llegar allá con los temas resueltos para no perder tiempo...

Pasaron las dos cosas. Llevamos todo lo más terminado posible, porque si bien teníamos 21 días, que para mí era bastante, cuando empezamos a planear las primeras jornadas nos dimos cuenta de que estábamos medio justos. Podríamos haber reservado más días, pero en la previa yo pensé que tres semanas nos sobraban: nunca habíamos estado tanto tiempo en un estudio, mucho menos viviendo ahí las 24 horas. Por suerte las cosas salieron bien y zafamos. Al mismo tiempo, la cantidad de instrumentos que había hizo que aparecieran arreglos que no estaban programados y le fue dando al disco un color diferente. Hay mucha marimba en varias canciones, por ejemplo, y eso pasó nada más que porque la marimba estaba ahí.

Cuando salió La dinastía Scorpio, su disco anterior, el productor Eduardo Bergallo dijo que la idea había sido capturar la energía de la banda en vivo. Este es un álbum mucho más de estudio...

Sí, me acuerdo que en esa época nos dijo: "Ahora todo los discos son muy de laboratorio, basados en la producción, con todo armadito. Hagamos algo diferente: la banda cruda, tocando en vivo. No lo hace nadie, así que hagámoslo nosotros". Nos pareció que la idea estaba buena, y un poco así fue la grabación, con todos tocando en vivo. Esta vez fue mitad y mitad. Algunos temas respetan esa esencia de la banda en vivo, pero hubo mucho de laboratorio, de regrabar y producir después de la primera sesión.

¿Qué tan difícil fue pasar eso al vivo para estos shows?

Tuvimos que adaptar algunas cosas, pero yo pensé que iba a ser más difícil. Lo más llamativo es que sumamos a un nuevo integrante en percusión en varios temas. Siempre tuvimos percusiones, pero nunca fueron tan protagonistas como ahora, así que tenían que estar, no podíamos zafar. Y justo descubrimos que nuestro stage, que trabaja con nosotros desde hace un año, estudia batería. Lo descubrió Willy [baterista de El Mató] en Instagram: vio que estaba en unos videos tocando y la rompía. Así que lo sumamos a los ensayos y efectivamente la rompió.

Siempre dijiste que cuando componés vas agrupando las canciones alrededor de algún concepto, y que si un tema no encaja en ese concepto, se guarda para otro momento. ¿Esta vez fue así?

Más o menos. No había un concepto tan cerrado como en otro momento, sobre todo durante la trilogía de EPs, cuando la idea estaba bien clara. Pero sí había una línea en las letras y en la estética. Además, siempre hay un plano que uno no está viendo de manera consciente, que empieza a aparecer cuando agrupa las canciones. Ahí se genera una idea del momento. Después, lo que me gusta a mí es ver cómo se completa eso con lo visual. Me parece que con el arte de tapa se termina de redondear una especie de halo misterioso que tiene el disco en general.

Hablando del arte de tapa, ¿es verdad que te compraste esas espadas?

¡Es verdad! Están en mi casa. Originalmente fui con la idea de alquilar una sola, porque comprar una espada me parecía muy caro. Pero llegué a un lugar de espadas en Capital y me enamoré de un montón. Era muy difícil elegir. Me salieron un montón de plata.

¿Qué vas a hacer con dos espadas?

No tengo idea. Cuando las compré, les dije a los pibes del lugar: "Mirá, yo las quiero para una foto nada más. ¿Las puedo vender, después?". Y me dicen: "Y... Nosotros tenemos dos pisos llenos, o sea que el mercado existe". Me fui tranquilo. Pero ahora la verdad es que amo mis espadas y, a pesar de que no las puedo usar para nada, no las pienso vender.

El disco salió en la medianoche del miércoles pasado y vi que estuviste en redes sociales atento a las primeras impresiones del público. ¿Qué recibimiento percibiste?

El mejor. Sobre todo me pareció muy divertido eso de que un montón de gente estuviera escuchando el disco a una hora puntual. No recuerdo que haya pasado con lanzamientos anteriores, es como un fenómeno nuevo de consumo cultural moderno. Fue súper placentero. En ese momento, además, estábamos haciendo una pequeña celebración en la disquería Mercurio, a la vieja usanza: escuchando el CD con amigos. Y mientras, nos manteníamos atentos a las redes sociales. Eran como dos épocas conviviendo.

Vi muchos comentarios del tipo: "Qué mal me están pegando las letras". ¿Te llegó eso?

Sí, es verdad. Cuando escuchamos el disco al final de la grabación, me pareció que había quedado muy melancólico y dije: "Che, paremos la moto". No sé, me daba cosa. Era muy crudo por momentos. ¡Y yo me veo a mí mismo como una persona alegre que está todo el día haciendo chistes! No me veo tan melancólico.

¿Es el disco en el que más te exponés?

Hay algunas letras puntuales en las que sí. Fueron escritas en una época muy melancólica y quedaron muy sinceras, quizás demasiado. Todas juntas, además, se potencian. De hecho, para mí, un tema como "Destrucción", que es claramente una historia de desamor, era más como un juego: tiene una línea melancólica, pero que acompaña ese final con percusiones, medio de fiesta. Es un chiste, es irónica. Pero, en el contexto, no sé si se llega a leer así o se va para el otro lado con las demás.

Cuando sale un disco de El Mató, suele pasar que enseguida hay uno o dos temas que se despegan del resto, como si fueran clásicos de la banda. Esta vez pasó con "El mundo extraño".

Sí, yo no pensé que iba a tener tan buena respuesta. Confiaba más en otros temas. Igual me encanta, tiene una cosa medio rocanrolera, blusera, pero tirada para el lado de El Mató.

Además, es como el clímax de esa tristeza romántica que atraviesa todo el disco, con esa línea que dice: "Sé que es lo peor/Pero esta es la mejor versión de mí". ¿Cómo se puede afirmar las dos cosas a la vez?

Bueno... Vivimos con eso todo el tiempo. Estamos acá arriba y después nos derrumbamos. A la mañana nos vuelve el ánimo... Pero llega la noche y nos volvemos a derrumbar. Y así todo los días, ¿no?

Hay un rumor instalado que dice que van a tocar en el Luna Park este año. También te escuché decir que soñás con tocar en Obras. Puesto a elegir, ¿qué preferís?

A mí me encantaría tocar en Obras, porque tengo un recuerdo muy claro y muy lindo de la vez que vi a Los Ramones en el 95. Fui con mi hermano y mi vecino. Era muy chiquito, y ver a Los Ramones en vivo... En esa época no había Internet ni nada. Los veías en fotos, en la revista Madhouse. Y de repente verlos ahí... Me parecía que estaba bueno, que sonaba bien, que en cualquier lado donde estabas era agradable ver un recital. Y es un lugar mítico del rock en Argentina, me gustaría tocar. Obviamente, también estaría bueno tocar en el Luna Park, y también vi cosas hermosas ahí. Pero a Obras le tengo un cariño más puntual. Soy más viejo y por ahí hay una cosa nostálgica también con eso.

COMPARTILO
En esta nota:
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone