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Conocé La Cultura del Barrio, el club porteño fundado por un grupo de skinheads antifascistas

Una vieja fábrica de Villa Crespo se convierte en un espacio libre de "xenofobia, racismo y machismo" y mezcla música con deporte

Por Daniel Flores

 
Staya Staya en vivo. La Cultura es el corazón de la escena punk Oi!. Foto: Diego Spivacow

"Como skinheads no teníamos lugares donde encontrarnos, así que abrimos uno nosotros mismos", dice Rodrigo López, parte de La Cultura del Barrio, un club skinhead antifascista que se convirtió en el centro de la escena punk Oi! de Buenos Aires, y acaban de conseguir que el Gobierno de la Ciudad les otorgue la razón social de Asociación Civil.

Es un caso único en el mundo, que comenzó a gestarse hace seis años. Los protagonistas son media docena de skinheads porteños afiliados a esta subcultura urbana conocida como Sharp, sigla de Skinheads Against Racial Prejudice (skins contra el prejuicio racial). La fachada de "La Cultura", una ex fábrica de dos plantas en la calle Murillo, en Villa Crespo, ostenta un gran escudo del sello inglés de música jamaiquina Trojan Records.

El concepto del lugar se ajusta a las raíces del movimiento, en la Inglaterra de los 60, cuando los rapados no sólo no eran racistas sino que se definían por su amor hacia la música negra, desde el soul hasta el ska, el rocksteady y el reggae. Adentro de La Cultura, otro cartel advierte que la casa está libre de "xenofobia, racismo, machismo".

En su escenario tocan grupos claves de ese circuito, como Staya Staya, e incluso por acá ya pasó The Oppressed, el grupo galés emblema de la escena antifascista global. Pero la iniciativa trasciende lo musical y el ghetto skin para expandirse en una dirección menos previsible: la del deporte. "Un día, uno de los chicos, que hace kickboxing, propuso armar una clase-entrenamiento para varios de nosotros que necesitábamos hacer ejercicio", sigue López, ex integrante de la banda early-reggae Los Aggrotones. "Así empezó a venir más gente y sumamos más actividades extramusicales."

La programación mensual del club se nutre, más que de fechas Oi! y punk, de clases de box, kickboxing, jiu jitsu y otras disciplinas de contacto, mañana, tarde y noche. "Nuestra idea es volver al concepto de los clubes de antes", dice López. "Pero incluso mejor", agrega, "sin ese componente machista de las instituciones de barrio tradicionales".

 
El núcleo fundador de La Cultura del Barrio en el buffet. Foto: Diego Spivakow
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