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Nueva victoria porteña de Perras on the Beach

Junto a Morbo & Mambo, Bándalos Chinos y Las Sombras, la última generación del under nacional llenó el festival Buena Vibra en el Konex

Por Juan Barberis

 
Simón Poxyran y Bruno Beguerie, espalda con espalda frente a un Konex lleno. Foto: Leandro Frutos/Gentileza Buena Vibra

"¡A ver qué pasa, loco!", incitaba Simón Poxyran el sábado a la madrugada en el Konex. Estaba en cueros, casi sobre el final del show de Perras on the Beach, antes de tocar "Australia", una oda al exilio convertida en uno de los principales hits de Chupalapija, su primer y único disco. Después, tras la intro con aroma a hip-hop y guitarra de cuerdas de nylon, la banda mendocina volvía a activar su mejor forma sobre ese estribillo catártico de espíritu grunge en donde confluyen la irreverencia adolescente de su base rítmica y el carisma algo infantil y despreocupado de su revoltoso cantante.

En su regreso a Buenos Aires para el cierre de la tercera edición del Festival Buena Vibra -después de las presentaciones de Saieg, el disco solista de Poxyran-, Perras on the Beach puso a prueba su nueva formación con Nacho Laspada en guitarra y Fabricio Foresto en batería, en reemplazo de los músicos de Usted Señálemelo, Juan Saieg, Lucca Beguerie y Cocó Orozco. Todavía en un evidente proceso de ensamble, el ahora cuarteto presentó algunas nuevas canciones que formarán parte de su nuevo disco -"Mis amigos 2", "El amor"-, invitó a Luca Bocci en la conocida pero todavía inédita "Una tuca", y a Louta en "Turco X". Después, todo el resto formó parte de ese happening fumón que Poxyran comanda con espontaneidad desde arriba del escenario como si fuera otra de sus historias de Instagram: se batió a duelo en batalla de freestyle con su compañero, el bajista Bruno Beguerie, y terminó saltando en medio de la gente después de una versión veloz y punk de "Mis amigos", ante un Konex colmado, una nueva conquista en tierras porteñas.

 
Los mendocinos Perras on the Beach terminó con "Mis amigos" y se despidieron de sus fans porteños con un stage diving. Foto: Leandro Frutos/Gentileza Buena Vibra

Entre buenos sets de Morbo & Mambo y Bándalos Chinos (los primeros en un trance sintético que tuvo menos de Fela Kuti y más de Daft Punk; y los segundos ostentando su pulido cancionero pop de FM, liviano y sin fisuras), el inicio de la noche estuvo a cargo de Las Sombras. La banda de La Pampa desplegó su fórmula de blues rock climático y de aires retro y puso en evidencia porqué se convirtió en una de las bandas nuevas que hay que ver en vivo. Entre las canciones de su primer disco homónimo -y dos nuevas aún sin título-, el grupo puso a quemar válvulas en lapsos cargados de riffs que parecen cruzar el rock británico de los años setenta con buena parte de la tradición de rock y blues de argentina (capaz de linkear hacia Manal, Ratones Paranoicos o Los Espíritus), bajo una estela oscura y humeante.

 
Las Sombras abrieron la tercera edición del festival. Foto: Leandro Frutos/Gentileza Buena Vibra
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