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Julian Marley vuelve a Buenos Aires

El hijo de Bob Marley cuenta por qué no le afectan las miradas y expectativas ajenas y cómo es la relación con sus hermanos antes de su show en el Festival Internacional de Reggae

Por Diego Mancusi



Hacer reggae llamándose Marley es como jugar al fútbol llamándose Maradona. Las comparaciones son inevitables y cualquier elección de carrera puede ser víctima de prejuicio. Parecerse mucho al antecesor célebre se tilda de cómodo, diferenciarse demasiado pasa por deshonra. Todo este fino equilibrio debe mantener Julian, que llevando los genes de Bob decidió también seguir sus pasos. A días de su visita a la Argentina para tocar en un festival de reggae organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (sábado 2 de septiembre en el Parque Sarmiento, junto a los chilenos de Gondwana, The Real Sound of Black Uhuru y demás artistas), el décimo hijo del autor de "Redemption Song" jura que la mirada y las expectativas ajenas nunca fueron un problema.

"El balance lo da mi amor por la música y mi trabajo. Desde bebé, siempre amé la música. Desde chico sabía exactamente cómo quería ser, aunque no dejo de agradecer por mi padre y por ser parte de esa leyenda. Así que simplemente sigo trabajando todos los días", dice. Nació en Reino Unido y -de haberlo deseado- tranquilamente podría haber exprimido su status de heredero, pero en vez de eso decidió involucrarse en la música y más allá. Con sus hermanos Ziggy, Damian y Stephen creó la fundación Ghetto Youths, en la que encauza su costado humanitario. "Somos rastas", afirma. "Los rastas decimos 'un amor', un solo amor en todo el mundo. Y con eso vienen la libertad, la conciencia y la voluntad de trabajar por un mundo mejor. Para eso aprovechamos el mensaje de la música: para cambiar nuestra vida cotidiana."

El heredero está abierto a nuevos sonidos y nuevas experiencias ("Para mí cada canción es nueva. Tenés que dejarte influenciar y no ser arrogante con vos mismo. No hay que descartar nada") pero a la vez su aproximación al folklore jamaiquino es, quizás, la más tradicional de la prole Marley, con la que siempre estuvo unido. Mientras que en su último disco Awake (2009) participaron Stephen y Damian, él supo colaborar en The Miseducation of Lauryn Hill (1998), el exitoso debut solista de su ex cuñada (la frontwoman de Fugees estuvo casada con Rohan Marley). En los últimos años, con sus hermanos también llevó el espíritu de Ghetto Youths a los escenarios. Giró con Stephen, Damian y Kymani por Estados Unidos y responde que a Argentina vendrán -obviamente- "cuando Jah diga". "No es que nos juntamos para una cosa en especial", explica. "La verdad es que siempre estamos haciendo música juntos, tocando juntos, crecimos así. Es normal para nosotros desde que somos chicos."



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