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No Te Va Gustar le ganó a la tormenta en el Hipódromo de Palermo

Bajo una fuerte lluvia, la banda uruguaya presentó 'Suenan las alarmas' en Buenos Aires

Por Juan Barberis

 
No Te Va Gustar adelantó su show para evitar la peor parte de la tormenta que cayó en Buenos Aires desde el sábado a la noche. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

El gesto dramático que bajaba desde arriba del escenario, con una puesta que incluía sirenas luminosas, rayos y bombas atómicas, no sólo parecía aludir al imaginario de Suenan las alarmas, el nuevo disco de No Te Va Gustar, sino también al pronóstico metereológico que hace varios días alertaba sobre la llegada de una noche complicada. "Estamos presentando un disco que nos gusta mucho. Gracias por hacerle frente a todas las cosas que nos atacan esta noche, va a ser un show muy largo", decía Emiliano Brancciari mirando el cielo plateado y latente que controlaba el predio del Hipódromo de Palermo, después de soltar una tríada inicial con "Y el mundo me comió a mí", "Destierro" y "Al vacío".

Reprogramado una hora antes de lo previsto para ganarle tiempo a la tormenta que avanzaba sobre Buenos Aires, el show de NTVG nunca dejó de estar condicionado por el agua. Frente a más de 25.000 personas, Brancciari comandó un set sólido pero algo tenso y urgido, que en varios pasajes de la noche estuvo a punto de abortarse. Nuevas canciones como la ranchera "Quisiera ser como él" y el punk pop "Pegame más fuerte" sonaron veloces y compactas bajo una lluvia liviana, sostenidas por la potencia rítmica de Guzmán Silveira y Diego Bartaburu, bajo y batería respectivamente. En "Los villanos", también de Suenan las alarmas, la banda mutó hacia un formato de salón, con contrabajo y guitarra acústica, en una canción que, como sucede en casi todo el disco, alerta sobre los embates de las naciones dominantes en pleno siglo XXI. El fragmento acústico siguió con "No deja de sonar", una balada oscura y tenue que bordea la world music, entre bombos y percusiones, en una de las piezas más exóticas de todo el catálogo de la banda.

 
25.000 personas presenciaron el estreno oficial en vivo de ''Suenan las alarmas'', el último disco de NTVG. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

"Está complicada la cosa, nos están pidiendo que toquemos una más", decía visiblemente frustrado el cantante antes de presentar "Cero a la izquierda", cuando el predio ya era azotado por una lluvia pesada y espesa y parte del público empezaba a irse. Sin embargo, minutos más tarde el agua cedía hasta convertirse en un elemento clave para la épica de la noche. "Nada fue en vano" y "Religión pagana", del disco El calor del pleno invierno, y "Los indiferentes", de Por lo menos hoy, volvieron al vivo de la banda después de años, en versiones guitarreras comandadas por la voz cansina y amable de un Brancciari que ya empezaba a disfrutar la proeza de un show adverso. "No hay dolor" y "Clara" llegaron sobre el final, después de ser reprogramadas dentro de un listado notablemente alterado por la tormenta.

"Gracias por soportar ese bombazo de agua, esta fue una prueba de amor increíble", dijo el cantante antes de anunciar el show de fin de año del grupo en el Hipódromo de La Plata el próximo 16 de diciembre. Después, NTVG se despidió con "Más mejor" y "No era cierto", en versiones que sonaron catárticas en la voz de una multitud quemada por las luces, mientras la lluvia volvía activarse con prepotencia sobre el predio empantanado.

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