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Reza Deghati exhibe el trabajo de los aprendices argentinos

Este domingo en Plaza San Martín, se verá el resultado del taller que el célebre fotógrafo iraní dio en Fuerte Apache y la villa 21-24 durante este año. "Les enseñé cómo mirar por sí mismos", dice

Por Emilio Zavaley

 
El célebre fotógrafo iraní en su quinta visita a Argentina en menos de 18 meses. Foto: RollingStone/ Ignacio Arnedo

"No soy un artista que hace un 'toco y me voy'. No suelo usar las ciudades para exhibir mi trabajo e irme, dice el célebre fotógrafo iraní Reza Deghati, una firma clásica de National Geographic y reconocido por su trabajo como corresponsal de guerra, en el medio de su quinta visita a Buenos Aires en los últimos 18 meses. Invitado para participar de la BienalSur, puso como condición que además de presentar sus mejores fotografías quería dar un taller como hace en campos de refugiados de Irak y en Sicilia, Italia. Desde febrero de este año trabajó con dos grupos de chicos de Fuerte Apache y la villa 21-24 de Barracas y el resultado de este proyecto se podrá ver este domingo en Plaza San Martín desde las 11.

Deghati fue torturado en su país natal por el régimen del sha en los años 70. Lo habían apresado porque durante las noches, salía a pegar por la ciudad fotos que mostraban la pobreza que sufría Irán y que tenían escritas frases como "la gente está muriendo de hambre pero el rey está de fiesta". Exiliado en Francia, siguió con su rol de fotoperiodista y cubrió la resistencia de los talibanes afganos en los 80, el sitio a Sarajevo, y otras zonas de conflicto como Rusia, Siria y Ruanda. Cuando habla de la primera impresión que tuvo de Fuerte Apache, lo describe como "Sarajevo después de la guerra", y recuerda que la pregunta que más lo impresionó se la hicieron ahí. "Una mujer de alrededor de cincuenta años, madre de uno de los chicos, se acercó a mí llorando. Me tomó la mano y me dijo, con un traductor de por medio obviamente: '¿En serio vas a hacer lo que acabás de prometer?, me preguntó, y yo dije: 'obvio, salvo que me pase algo'. Le consulté por qué me preguntaba eso y por qué lloraba, y me respondió: 'Porque viene mucha gente que promete cosas y después se van y no los vemos más'. Eso fue muy fuerte."

 
Deghati en acción, en uno de sus pasos por Medio Oriente. Foto: Reza/Webistan

"Estas son las primeras generaciones de chicos que están conectados. Saben lo que pasa fuera de su casa, de su ciudad", dice Deghati de sus alumnos. Los encuentra muy parecidos a los que participan en los otros talleres que da en diferentes ciudades del mundo. "Tienen conciencia de lo que pasa. Se dan cuenta de la injusticia y se sienten abandonados." El objetivo durante estos meses fue que ellos pudieran ser capaces de transmitir las emociones que les genera su vida cotidiana y más que recursos técnicos, Reza comparte recursos sensoriales. "Les enseñé cómo mirar por sí mismos. Qué ángulos requiere una temática en particular y cómo comunicar las diferentes verdades que puede tener una temática", explica. "Por otra parte, les digo que ellos son el comienzo de una nueva era. En la antigüedad, existían los jeroglíficos, que eran pequeños símbolos y ahora, en esta nueva era, ellos empezaron los emoji. Inician un nuevo ciclo de pensamiento y de poder comunicarse con un lenguaje universal."

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