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Breiti de Die Toten Hosen: "No podés tocar sólo canciones de amor"

El guitarrista de la banda alemana nos recuerda que el punk tiene grandes poderes, pero también grandes responsabilidades

Por Diego Mancusi

Si hay una banda en el mundo que no necesita excusas para venir a tocar la Argentina, esa es Die Toten Hosen. Sin embargo, esta vez tienen dos. Por un lado, presentar su nuevo disco Laune Der Natur, en el cual homenajean a Wolfgang "Wölli" Rohde, su exbaterista fallecido el año pasado. Y por otro, "vengar" dos shows fallidos. El 30 de septiembre, los alemanes vuelven a Museum, local donde en 2000 debieron suspender un concierto porque se les derrumbó el escenario. Y una semana después, el día que se cumple el 23º aniversario de su primera presentación en Obras, los alemanes regresan al Templo del Rock para tomarse revancha por aquel concierto que no recuerdan de la mejor forma. "Nuestro primer show en Argentina fue en Halley. Para nosotros fue muy impresionante, una gran sorpresa que el público nos haya recibido tan bien y tan entusiasmado. De inmediato tuvimos una relación muy buena, encontramos grandes amigos. Y en la segunda visita tocamos en Obras, que es mucho más grande y no fue tan intenso como en Halley", dice el guitarrista Michael Breitkopf, "Breiti", en perfecto español. "Esperábamos algo parecido pero no fue así."

Entre medio de esas dos fechas, una actuación el 4 de octubre en El Teatro de La Plata. Y aunque la agenda sea apretada y no haya tantas chances, tampoco descartemos del todo algún toque relámpago como el de 2015 en las calles de San Telmo. A punto de arrancar, el guitarrista cuenta sus planes para esta gira, recuerda aquellas visitas maltrechas, enumera las responsabilidades del punk rock y habla de la fina línea que divide el fanatismo de la obsesión insana.

Varias veces dijeron que aquel primer show en Obras no les gustó para nada. ¿Por qué?

Nosotros no tuvimos nuestro mejor día, no tocamos muy bien, no fue una buena presentación. Obras fue una decepción. Por eso para mí es importante volver ahora y ver cómo será. Estoy seguro de que será muy distinto que hace 23 años.

¿Tuvieron miedo de cómo pudiera salir todo aquella noche en Museum cuando se derrumbó el escenario?

Fue un desastre, je. A la media canción el escenario se quebró, y el problema más grande es que la gente al fondo de la sala no se daba cuenta de lo que había pasado y no nos podíamos comunicar con la gente porque no había electricidad. Por eso tuvimos mucha suerte de que el público se haya quedado en calma y no hubo problemas. Y más que nada porque pudimos tocar al otro día: fue posible porque nosotros todavía estábamos en la ciudad, la sala estaba libre y el promotor pudo organizar todo en un día. El concierto al día siguiente fue muy emocionante después de la experiencia del día anterior. Y ahora... hay una expresión en alemán que dice "si cometiste un crimen querés volver y ver el lugar", y esta vez volvemos a Obras y a Museum porque por mucho tiempo no tocamos ahí. Nos gusta cambiar, tocar en lugares distintos, pero estamos entusiasmados de volver a esos lugares.

Hoy el mundo en llamas: hay desde desastres naturales hasta una amenaza concreta de guerra nuclear. ¿El punk tiene que afilar las garras más que nunca?

Siempre hubo amenazas como las de hoy. Antes de la caída del Muro de Berlín, la amenaza de una guerra nuclear para nosotros en Alemania, en un país dividido entre Este y Oeste, era una cosa de todos los días. Siempre pensábamos en eso. Cuando el movimiento punk empezó a fines de los 70 había problemas parecidos a los de hoy, y en las últimas décadas siempre hubo conflictos, guerras, problemas con el medio ambiente; en ese sentido no es distinto lo que pasa hoy. Y sea el punk rock u otros movimientos, siempre es muy importante que se exprese una opinión y que se intente cambiar las cosas. Sea por la música o por la participación en la política: creo que es importante que trates de hacer algo. Claro: cuando teníamos 18 años pensábamos que era posible cambiar el mundo, y unos diez años después nos dimos cuenta de que nosotros habíamos cambiado pero el mundo siguió siendo lo mismo. Pero no hacer nada no puede ser una solución. Por ejemplo, la lucha contra el nazismo o el racismo es algo que se tiene que seguir haciendo porque siempre existirán esas ideas malas, así que siempre hay que esforzarse por mejorar las cosas.

En "Pop & Politik", la canción de su último disco, hablan un poco de eso. ¿La música popular es frívola?

Esa canción habla sobre que para nosotros es importante decir nuestra opinión política y apoyar a organizaciones que trabajan por los refugiados y en contra del racismo. A mucha gente esto no le gusta, le molesta. Estas críticas vienen de gente que cree que es cool. Pero a nosotros no nos importa esta gente: nosotros hacemos lo que pensamos que tenemos que hacer. Cuando yo estoy en un concierto, escuchando a una banda que me gusta, y tocan una canción contra el racismo y estoy con miles de personas que piensan lo mismo y reaccionan a esa canción, a mí me da mucha energía. Eso puede ser importante. Por eso lo vamos a seguir haciendo. Si tocás punk no podés sólo tocar canciones de amor.

En "Urknall" hablan de "quemar los discos de oro" y "dejar las recepciones con champagne". ¿Alguna vez se plantearon la posibilidad de estar aburguesándose?

Nuestra pasión por la música es la misma que en el primer día. Pero nuestra vida ha cambiado mucho, cambiaron los alrededores, ahora tocamos en estadios y tenemos mucho éxito, y a veces tenés que tratar con cosas que no tienen nada que ver con hacer música. Lo quieras o no, sos parte de un sistema financiero. Los medios de comunicación dicen cosas de vos que tal vez no sean la verdad, y vos tenés que encontrar tu camino y arreglar tu brújula. Entonces, a veces es bueno volver a las raíces, para darte cuenta de qué es importante para vos. Por eso hacemos cosas como tocar en casas privadas para 50 personas, pasando tiempo con ellos, y así tenemos la posibilidad de conocer gente, hablar con ellos, saber cómo son sus vidas. Es muy distinto de tocar en una sala para miles de personas, que también es una buena experiencia. Para nosotros es importante volver a las raíces cada tanto, como lo hicimos con el disco Learning English: Lesson 2 [disco de covers en inglés que acompaña la edición de Laune Der Natur]. Todas esas bandas eran muy importantes para nosotros, son las que nos motivaron a hacer música. Cuando tenés una vida como la nuestra tenés que hacer esas cosas.

En la Argentina despiertan emociones muy intensas. ¿Hasta dónde es saludable ser fanático incondicional de una banda de rock?

Depende. Yo soy fan de la música y tengo mis bandas favoritas, y eso no es un problema porque cuando una canción me toca y causa un gran sentimiento dentro de mí, pienso que es algo muy positivo. Pero puede pasar que hay algunas personas que se lo toman demasiado en serio. A veces vemos gente que no guarda una distancia entre vos, la banda y la música, y eso no es sano. ¿Dónde está el límite entre que sos un fan y te da alegría la música y que estás obsesionado con una banda? Esa es una buena expresión: si estás obsesionado con una banda y es una adicción para vos, no es sano.

¿Hay chance de algún show sorpresa como el de 2015?

Ja, no planeamos nada de eso. La otra vez pasó espontáneamente. Tuvimos la idea dos días antes de hacerlo. Por eso nunca se sabe, pero esta vez no nos quedamos mucho y no tenemos mucho tiempo para hacer algo así. Por eso pienso que va a ser difícil hacer algo así en esta visita.

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