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Carla Morrison habla del terremoto en México: "Todavía tengo pesadillas"

En medio del tramo final del Amor Supremo Tour, que seguirá por Córdoba, Buenos Aires y La Plata, la artista mexicana cuenta cómo vivió el sismo que se cobró al menos 337 víctimas

Por Juan Barberis

Carla Morrison está sentada bajo el sol en la terraza de un hotel de San Telmo, pero todavía siente que el piso se mueve. Hace sólo unos días estaba en su casa de Ciudad de México junto a su perro y su novio, lista para partir rumbo al aeropuerto para emprender la gira sudamericana, cuando empezó a sentir cómo el mundo se sacudía debajo de sus pies. "Salimos corriendo, salía polvo de las calles, y yo pensaba: otra vez va a morir mucha gente como en el 85", dice Carla rompiendo en llanto. "Se fue la luz, se fue el wi-fi, se fue todo, todo. No había semáforos, la gente corría, lloraba, estaba como india total. Todavía tengo días durmiendo muy mal, con pesadillas. Ha sido terrible."

El terremoto sufrido hace una semana en México, que ya alcanza la cifra de 337 víctimas, la encontró a Carla Morrison en el cierre de su Amor Supremo Tour, una larga gira de dos años en el que la cantante presentó su segundo disco, Amor Supremo, consolidándose como una de las voces más atractivas y personales de la canción mexicana, a la altura de exponentes como Julieta Venegas y Natalia Lafourcade. Después de su show en el festival Ciudad Emergente de la semana pasada, Morrison despedirá su disco el viernes 29 de septiembre en Club Paraguay de Córdoba, el sábado 30 de La Trastienda de San Telmo y el domingo 1 de octubre en El Teatro de La Plata. "Han sido dos años muy cargados", dice Carla. "No esperaba que me fuera a dar tanto trabajo este disco, porque es muy distinto al anterior. Pero necesitaba buscar otra ruta."

En paralelo a la versión inicial de Amor Supremo, también decidiste editar su contracara de versiones acústicas, bien despojadas. ¿Por qué tomaste esa decisión?

La verdad, lo hice porque puedo. No tengo ninguna explicación real. Empecé a hacer promo del disco y siempre me pedían que llevara la guitarra para cantar, entonces empecé a hacer versiones acústicas y me dije "esto está súper bien, me gusta". Mi equipo me dijo: "Bueno, podés hacer dos o tres canciones". Y yo: "¡Hagamos todo el disco!". Ellos: "¡No hay tiempo!". Yo: "Sí, claro que lo hay!". Al final, lo hice y emprendimos una gira por doce ciudades de México. Fue muy bonito. Quería darle ese regalo a la gente, así puede escuchar un disco el viernes por la noche y el otro un domingo a la mañana.

Después del éxito de Déjenme llorar, tu disco debut, decís que experimentaste una vorágine profesional, ¿cómo fue lidiar con esa sobreexposición?

Fue muy duro. Yo soy de una ciudad muy pequeña, entonces nunca he tenido la presión de impresionar a nadie, ni de quedar bien con nadie. Soy muy rebelde en ese aspecto. Entonces de repente sentir que hasta en el ginecólogo me decían: "¡Hola! ¿Me puedo tomar foto contigo?", es como "¡Noooooo!", me estaba enloqueciendo y yo tengo un temperamento muy fuerte. Estaba muy molesta, muy enfadada, muy harta. Obviamente estaba agradecida, pero no alcanzaba a ver lo que yo significaba para la gente y lo que yo significaba para mí. Entonces me tomé un tiempo libre y empecé a entender por qué me sentía tan perseguida y tan señalada. Al final aprendí a entender de dónde venía todo y ahora lo disfruto. Pero es que fue todo muy rápido. De un momento de tocar en lugares donde estaba una pareja por accidente en mi concierto, el bartender y ya, a estar en un lugar donde la gente se quedaba afuera, empiezas a sentir una gran responsabilidad. Es algo muy fuerte y yo soy muy sensible.

¿Llegaste a sufrir ataques de pánico?

Desde chiquita siempre he tenido problemas de nervios, entonces eso definitivamente lo disparó. Pero he aprendido a vivir con eso.

En tus canciones parece que sufriste mucho por amor. ¿Es tan así realmente?

Pues, curiosamente no. Mis primeros discos hablaban de una relación específica, entonces mucha gente piensa que me ha ido muy mal con muchos novios, pero en realidad no fue así. Siento que el amor nos hace sentir muy vivos, y el desamor también, entonces recurro mucho a la melancolía y a todo eso para escribir canciones.

En tu show de La Trastienda del año pasado contaste cómo te había costado convertirte en eso que siempre habías soñado. ¿Sentís que tu historia resulta inspiradora?

Creo que definitivamente han pasado muchas cosas que no esperaba. Tampoco me imaginé que me iba a convertir en un referente en cuanto a minorías, porque no soy una chica perfecta, no soy alta, flaca, no soy una superestrella, tengo hábitos muy normales en mi vida cotidiana. Yo represento aliento para gente que no esperaba, pero me emociona haberme convertido en alguien así, porque a lo mejor eso es lo que siempre quise pero no lo tenía tan claro. Que gente se me acerque y que no solo me dé las gracias por la música sino por haberle dado inspiración como persona, siento que todo tiene sentido. Soy muy mala reconociéndome a mí misma, siempre siento que pudo haber sido mejor, que puedo dar un poquito más, y estoy trabajando en eso. Por eso quiero tomarme un tiempo libre después de este disco porque necesito saber quién soy; no porque me haya perdido a mí misma, pero creo que ya no me acuerdo.

¿Sentís que esa terminó siendo tu misión como artista?

Siento que la gente nace para servir y el artista tiene la oportunidad de tener un micrófono para dar mensajes de calidad, y si yo estoy en un lugar así tengo que aprovecharlo y hacer música sólida, que tenga un cimiento importante, porque el poder de la palabra es muy fuerte. Las palabras son como balas que te pueden destruir o te pueden salvar. Yo me siento como una chica supernormal y quiero llevar mi normalidad a esta industria y que la gente que está en su casa y dice "no, claro que yo no puedo ser artista" tenga toda la libertad y las ganas de serlo, porque si yo pude, cualquiera puede. Ese es mi mensaje con la gente, no quiero que tengan miedo. Esa es mi misión, como si fuera un instrumento de Dios. Solo soy el mensajero, el que comunica.

Se te emparenta directamente a cantantes mexicanas como Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Ely Guerra. ¿Qué creés que tengan en común todas ustedes?

Creo que lo que nos une es que hemos luchado por nuestros sueños, que no queremos toda la atención para nosotras. Luchamos por nuestras canciones y nuestra música porque queremos que le llegue al corazón de la gente. Eso es gran parte porque siento que nos unimos todas: porque estamos muy involucradas en el arte, porque somos mujeres y la lucha es triple. Ser mujer en esta industria es muy difícil porque todos los días sientes que no eres suficiente, que no lo hiciste bien.

¿Creés que este sea un momento histórico en relación a la discusión del rol de la mujer y la igualdad de derechos? ¿Cómo se está viviendo eso en México?

Ahorita creo que es la conversación en todos lados. En todos lados en los que he estado de gira el poder de la mujer se está discutiendo mucho y a mí me da gusto y creo que es histórico. Por mucho tiempo las mujeres han sido reprimidas y creo que la mujer latinoamericana en especial, porque ha sido parte de ese machismo. Me emociona profundamente ver hoy en día a tantas mujeres empoderadas. En el 56 % de las casas de los Estados Unidos, la que gana más es la mujer. Poco a poco hemos ganado mucho terreno. El ser feminista lógicamente es querer que los derechos sean equitativos, pero a mí también me gusta que el hombre me trate bien, que me abra la puerta, que me ayude a cargar el garrafón de agua, que me haga sentir especial, y ahí es donde sí me gusta que las mujeres no olviden esa parte. Que sí somos como flores y sí queremos que nos cuiden, sabes. Pero también queremos que cuando digamos algo se nos tome en cuenta. Es un momento crucial, porque los hombres no saben cómo actuar. "Yo estoy de tu lado pero, ¿cómo puedo seguir siendo tu héroe?" Yo lo noto en muchas parejas, pero creo que vamos a aprender y vamos a llegar a un acuerdo.

¿Cómo fue la experiencia de participar del tributo a Soda en México en noviembre del año pasado?

Fue muy lindo. Canté "Té para tres" y "Zoom", y resultó muy emocionante. Fue un honor muy grande para mí porque la verdad es que no me lo esperaba. De hecho me di cuenta que era la única chica del cartel, junto con la chica de Miranda! Es muy fuerte eso, pero estuvo muy chido, había mucha gente.

¿Con qué fantaseás para el futuro de carrera?

Los 11 Episodios Sinfónicos de Cerati siempre me han inspirado mucho, me gustaría hacer algo así. Ahorita no sé si es posible, pero me gustaría mucho. También componer algo en inglés, pero no sé. Todavía sigo encontrando mi identidad musical, quiero saber qué más puedo hacer.

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