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'El salto de papá': Retrato de un hombre al borde

El periodista Martín Sivak decodifica el entramado mental de un padre suicida

Por Damián Tullio

'El salto de papá'

Martín Sivak/Seix Barral

 

El 5 de diciembre de 1990, el día que el Banco Central dictaminó la quiebra del golpeado holding que dirigía, el empresario Jorge Sivak se tiró desde la ventana del piso 16 de un edificio. Los Sivak no eran una familia más de la alta burguesía argentina. Los padres de Jorge habían construido su grupo sobre la base de relaciones con el Partido Comunista y legaron a su hijo una ferviente convicción marxista leninista. Así, cuando Jorge tuvo que hacerse cargo del grupo a causa del secuestro de su hermano mayor Osvaldo -uno de los casos policiales más resonantes de la época-, se convirtió en una rara avis: un banquero comunista, un abogado que había sido dirigente estudiantil y preso político, que ahora debía sostener un conglomerado empresario con un sistema que despreciaba.

En El salto de papá, el hijo de Jorge, el periodista Martín Sivak -autor de dos libros sobre el grupo Clarín y de la biografía de Evo Morales, Jefazo-, evoca la figura de su padre, sus convicciones y sus contradicciones, para tratar de entender esa decisión final. Sivak, un profesional que dedicó buena parte de su carrera a investigar hombres públicos, pone acá todas las herramientas de su oficio sobre sí mismo: viaja al pueblo donde nació su abuelo, enfrenta a la mujer de su tío y a viejos colaboradores para consultarlos y hasta se permite charlar con el psicoanalista de su padre, como tratando de espiar en el entramado mental que lo llevó al suicidio.

Una frase del libro resume bien los resultados de esa búsqueda: "Se supone que los periodistas escribimos sobre temas de interés general [...] pero, en realidad, muchas veces lidiamos con las continuaciones públicas de nuestras conversaciones privadas". Ese descubrimiento hace de El salto de papá el maravilloso libro que es. Entrevista tras entrevista, Sivak arma un rompecabezas que, más que ofrecerle certezas sobre el suicidio de su papá, le muestran la hoja de ruta de cómo llegó a ser quien es. Alguien que tuvo cara a cara a sus ídolos Ricardo Bochini y el cantante Daniel Viglietti, que escuchó perorar a Seineldín sobre la homosexualidad mientras charlaba con su padre y que era invitado en la mesa familiar a hacerle preguntas al general Lanusse y a funcionarios de la embajada soviética por igual, ¿qué otra cosa podía hacer sino convertirse en periodista?

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