rollingstone.com.ar

Julian Casablancas mostró su lado salvaje en Vorterix

Punk industrial, melodías épicas y ni un tema de los Strokes; cómo fue su show con The Voidz en plena veda electoral

Por Lucas Garófalo

 
Julian Casablancas volvió a Buenos Aires con el falsete distorsionado que explota con los The Voidz. Foto: RollingStone/ Segismundo Trivero

Julian Casablancas entra al escenario de Vorterix y se acerca al micrófono muy tranquilo, mientras el resto de la banda ya está metida en un pequeño mantra de ruido blanco, a modo de intro de lo que será un show intenso de punk industrial. El cantante tiene puesta una chomba de un equipo de NASCAR (algo así como las carreras de TC 2000 de Estados Unidos), pero sus compañeros se ven más bien como una pandilla desquiciada que podría manejar los camiones de Mad Max: hay chalecos de cuero con flecos, bigotes de estrella porno y guitarras "Flying V", una influencia metalera que no tiene nada que ver con la imagen de los Strokes y trasciende lo estético para apoderarse enseguida de "We're Where We Were", uno de los dos temas nuevos con los que abren el show (el otro es "Wink").

Pero Casablancas sigue siendo Casablancas, surgiendo desde abajo de ese ruido con todo su genio melódico, cantando en un falsete distorsionado un par de frases que no se entienden muy bien pero hipnotizan desde el fraseo. Por más que los Voidz experimenten al punto de mezclar ritmos africanos con garage primitivo ("Father Electricity", de Tyranny, con el teclado imitando una marimba), hay algo eminentemente pop en el núcleo de las canciones.

Al igual que en la última visita de los Strokes al Lollapalooza en abril, el sábado por la noche Casablancas contagió buen humor. "Qué bien cantan en Argentina, los vamos a grabar: bienvenidos a Cult Records", dijo en referencia a su propio sello antes de tocar otro tema nuevo ("Aliennation"), que empieza con una base de hip-hop y una melodía de piano, pero enseguida se transforma en un post-punk lento y oscuro de guitarras cortantes.

 
Después de tocar "Human Sadness", Casablancas habló de Santiago Maldonado. Foto: RollingStone/ Segismundo Trivero

Esa capacidad de mutación dentro de un mismo tema es una constante en The Voidz, y no es casualidad que "Human Sadness", su canción más celebrada (que la banda tocó después de que la gente la pidiera a coro, alterando el orden de la lista), sea una balada épica de 11 minutos que arranca con un sample de Mozart e incluye momentos abstractos sin ningún tipo de beat, solos de guitarra de estadios, arrebatos de distorsión punk y la voz procesada de Julian hilvanando todo con una melodía que hace que la tristeza se impregne (varias personas se pusieron a llorar). "Hablando de 'Human Sadness', qué mierda lo que pasó con ese chico activista", dijo Casablancas. "Santiago, ¿no?"

Para el final, volvió a dejar que el público eligiera un tema, sometiendo el cierre a votación. Ganó "Instant Crush", la canción de Daft Punk en la que Casablancas usó por primera vez el falsete que luego adoptó en The Voidz, aunque él no tenía muchas ganas de tocarla. "No es que no me guste, pero me corta un poco el clima", dijo. Se trata de un hit demasiado derecho y simple para la naturaleza retorcida de The Voidz, pero prefirió darles el gusto a sus fans. Antes de que las luces del Vorterix se encendieran ("Nosotros no tenemos que ir a ningún lado, pero ustedes mañana tienen que votar"), hicieron una versión acelerada y cavernícola de "Crunch Punch" y se fueron sin tocar bises... ni temas de los Strokes.

COMPARTILO
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone