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Rodrigo y Gabriela

El dúo que telonea a John Mayer reniega del virtuosismo inútil

Por Diego Mancusi



No se ofenderán Rodrigo Sánchez y Gabriela Quintero si uno dice que su música entra primero por los ojos: son un dúo hombre-mujer de virtuosos de la guitarra acústica que -lejos del placer cerebral y medido que suele caberle al género instrumental- transmiten la visceralidad del heavy metal. Luego, asimilado el deslumbramiento, pasaremos a percibir que atrás del fuego hay canciones con vida, con la calidez de lo latino pero pesadas como aquellas que tocaban -ahí sí, enchufados- en su banda de thrash Tierra Ácida antes de abandonar su México natal para probar suerte en Irlanda. "Cuando componemos somos conscientes de que estamos trabajando para la pieza de música y no para presumir ciertas habilidades que hemos adquirido con el tiempo", dice Rodrigo, despegándose del guitar hero encerrado en sí mismo para empatizar con artistas mucho más versátiles (como por ejemplo John Mayer, cuyo show abrirán el 29 de octubre en el Hipódromo de Palermo). A un año y medio de un concierto en Niceto que muchos consideran histórico, Rodrigo nos da pistas para entender esta experiencia multisensorial que ofrece junto a su socia.

Están reeditando Rodrigo y Gabriela (2007) por su décimo aniversario. ¿Cómo fue reencontrarse con ese segundo disco que tantas puertas les abrió?

Fue muy importante para nosotros. El éxito del disco nos tomó un poco desprevenidos, no esperábamos nada. Fue como subirse a una montaña rusa sin que te hayan avisado. Hasta el día de hoy sigue siendo una pieza muy importante en la historia que hemos vivido Gaby y yo en los últimos quince años. Fue una idea de la disquera hacer este tributo al disco.

En su disco 9 Dead Alive (2014) homenajearon en cada canción a un personaje de la historia, la literatura o el arte. ¿Suelen inspirarse en otras disciplinas para hacer música?

Sí, claro. Es algo que siempre nos gustó. Ya que no tenemos letras no podemos expresar con palabras lo que vivimos, así que tratamos de relacionar las experiencias. Con 9 Dead Alive quisimos introducir gente importante que no era muy conocida en otras latitudes, no incluir nombres tan obvios. Siempre tratamos de involucrar otras culturas con la música.

Grabaron Area 52 (2012) con una orquesta e inmediatamente después hicieron 9 Dead Alive que es lo contrario, sólo ustedes dos. ¿Cómo sigue todo ahora?

Ya estamos trabajando en el nuevo disco. Llevamos meses ya. Todavía no sabemos del todo para dónde vamos a ir. Lo interesante es que tenemos mucho más material. En los discos pasados escribíamos justo la cantidad de piezas que entraban en el disco y ya. Pero para éste trabajamos con mucho más tiempo de anticipación, no hay presión del management ni de la disquera, y eso hizo que tuviéramos más material de dónde escoger. Hemos hecho tracks con amigos, con rockstars, con músicos poco conocidos, y no sabemos si los vamos a usar o no. Hay tracks con el sonido tradicional de Rodrigo y Gabriela, hay otros con voz, otros sin voz... nos dedicamos a hacer experimentos y ya llegará el momento de escoger. Pronto tendremos una junta con el management y la disquera y decidiremos entre todos.

¿Que sienten que conserva su música de la época en la que tocaban heavy metal eléctrico?

Muchísimo. De alguna forma sigue siendo metal, aunque no se perciba así. Para Gabriela y para mí en el concepto siempre se encuentra la idea de tener la voz, la melodía y la estructura muy parecida a la de una canción metalera. Es muy difícil para la gente común y corriente que pueda entender que de ahí viene. Entonces, para el oído común que no ha pasado por donde pasamos nosotros musicalmente puede ser sorpresivo. Nosotros somos fans de todo tipo de música, pero la influencia metalera siempre va a estar ahí porque fue nuestra escuela. Ahora, con el paso del tiempo hemos tratado de abrirnos a escuchar otros géneros, pero siempre se mantiene el metal como una parte fundamental, y en el nuevo material que estamos haciendo hay muchísimo más acercamiento a las influencias metaleras que lo que ha habido hasta ahora.

Si uno entra a su cuenta de Spotify aparecen como sugerencias bandas como Metallica o Exodus, pero también Gypsy Kings. ¿Tienen público que viene del flamenco?

Sí, de todo. Es muy interesante que en nuestros conciertos vas a ver adelante a chicos con remeras de Metallica y Megadeth y después vas a ver a sus papás, a sus hermanas, a hippies... es algo muy interesante y la gente que va a los conciertos por primera vez siempre lo menciona. Es una mezcla, y a veces habrá gente que confunde nuestra gente con el flamenco. A nosotros nos encanta pero no tocamos nada de flamenco. Hay mucha gente que confunde eso y ya será de ellos si quieren conocer un poco más, je.

Cuando uno domina tan ampliamente la técnica, ¿es difícil saber dónde poner el límite del virtuosismo para trabajar sólo en lo que pide la canción?

Sí, claro. En mi caso -y creo que también en el de Gabriela- nosotros sabemos que somos un dúo de instrumentalistas de guitarra, la verdad es que la música de guitarra no nos gusta. A mí la guitarra solista nunca me atrajo mucho. Cuando escuchaba música de metal nunca fui muy fan de Joe Satriani o de Malmsteen. Los súper respeto, conozco a algunos de ellos y todo, pero nunca quise ser el guitarrista. Me gustaba más tocar las rítmicas cuando tenía la banda de rock. Me interesaba más lo que hacía James Hetfield que lo que hacía Kirk Hammett. Es curioso que hayamos terminado siendo un dúo de guitarristas pero afortunadamente intentamos no caer en ese circuito. Yo recuerdo hace diez años cuando empezamos a girar por todo el mundo, nos invitaban mucho a los festivales de guitarras y nosotros siempre evadimos ese circuito porque es muy limitante. Hay muchos músicos que tocan un poquito arriba de su nivel. Cuando juegas al fútbol y quieres hacer cosas que no puedes, te salen mal. Entonces tienen que ser consciente de tus capacidades.

Eric Clapton contó una vez que para grabar su disco de versiones de Robert Johnson (Me and Mr. Johnson, 2004) tuvo que encerrarse a sacar los temas una semana porque no le salían. ¿Hay canciones ajenas que les gustaría tocar pero no las tocan porque no les salen?

Sí. A mí me encanta el flamenco y me encantaría tocar algo así pero no puedo, no tengo la capacidad técnica. Lo que generalmente pasa cuando hacemos alguna versión es que hacemos una traducción a lo acústico. Yo hablando el mismísimo James Hetfield, ellos no pueden creer que nosotros podamos tocar sus riffs en acústico. Yo que toqué la guitarra eléctrica por muchos años, cuando hice el cambio a la acústica me di cuenta de que son dos instrumentos más diferentes de lo que te imaginas. Así que con una acústica podés estar perdido, e igual al revés: si tocás acústica y te cambiás a la eléctrica. Tuve la suerte de haberle dedicado muchos años a la eléctrica y luego ese tiempo de pura práctica, que fue cuando cuando nos fuimos a Irlanda y estuvimos dos o tres años tocando en las calles, y haciendo el switch a la acústica pero sin olvidar lo único que sabíamos tocar, que era metal. Al final de cuentas, las versiones que tocamos son las que sabemos que podemos hacer, y las que no, mejor ni las tocamos: nos sentamos, lo disfrutamos y mejor que lo toque alguien más.

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