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The Rasmus

Lauri Ylönen y Aki Hakala cuentan la influencia del rap en el nuevo disco

Por Diego Mancusi

 
"Vamos a volver a tocar en Argentina en mayo", dijo el baterista Aki Hakala. Foto: Anders Thessing

"Está bueno parar en un hotel caro y después volver al lugar de donde salimos. O ir al CAFF a ver a la Fernández Fierro, con el olor a porro en el aire y los pibes volviéndose locos en el escenario", dice Lauri Ylönen, cantante de The Rasmus. La noche anterior había pasado por el reducto que la orquesta de tango tiene en el Abasto, y el ambiente bohemio le recordó a sus inicios en Helsinki, mucho antes de que su disco Dead Letters (2003) y su hit "In the Shadows" los convirtieran en estrellas en lugares tan alejados de su Finlandia natal como... Buenos Aires. Aki Hakala, su baterista, lo acompaña en esta visita para promocionar Dark Matters, su noveno álbum que salió en octubre. "Vamos a volver a tocar en mayo, no podemos esperar a encontrarlos otra vez", promete Aki, y juntos proceden a relatar los vaivenes de ese imaginario en el que conviven la música pesada y la hipersensibilidad.

El disco se llama "materia oscura", pero al mismo tiempo es accesible y por momentos casi bailable. ¿Dónde está la oscuridad de estas canciones?

Lauri: La oscuridad está en las canciones y las letras, pero también tiene una relación con el espacio y la materia oscura. Es fascinante que la mayor parte de nuestro universo está hecho de esta cosa de la que nadie sabe mucho. Cuando estábamos haciendo este disco teníamos la sensación de que era similar a Dead Letters, también volvimos a usar el logo viejo y la portada del álbum es parecida. El nombre también: cartas muertas, materia oscura...

El tema dance que mencionaba es "Crystalline". ¿Cómo toman sus fans estos experimentos?

L: Algunos temas son más rockeros, como "Wonderman", que tiene un riff de guitarra bien marcado. Otros tienen más sintetizadores, sonidos electrónicos. Esperamos que no sea demasiado confuso, pero la verdad es que lo hicimos para nosotros: sonaba muy bien desde el principio, nos divertimos mucho.

Aki: En un canal de televisión Lauri tocó "In the Shadows" [de Dead Letters] y "Silver Light" [de Dark Matters] solo con la acústica y parecían del mismo disco. No había grandes diferencias. Pero nos gusta jugar con las canciones y descubrir algo nuevo en cada disco. Queremos que cada canción sea tratada como corresponde.

L: Claro, como individuos. Por ejemplo, una canción que se llama "Nothing" tiene un sonido moderno y le agregamos sintetizadores que le dan más oscuridad. Si la querés tocar con un riff medio funky no es lo mismo: es una versión muy directa, casi de voz, bajo y algo de batería. Deja lugar a la imaginación.

Por otro lado, también está "Wonderman", un típico tema suyo de riff marcado y melodía. ¿Por ahí va la esencia de la banda?

L: Sí, es una parte fuerte de The Rasmus. Pero al mismo tiempo nunca habíamos hecho una canción exactamente como esa, con ese ritmo que casi te lleva a aplaudir en las estrofas. En realidad el ritmo en esa canción surgió de una coincidencia divertida: estábamos en una estación de servicio en Los Angeles y había un auto al lado nuestro escuchando gangsta rap, y Pauli el guitarrista estaba conmigo y copió el ritmo con la guitarra. Fuimos a casa donde estábamos componiendo, hizo un loop de batería, agarró la guitarra, le puse melodía y así nació el tema. Fue divertido porque era una combinación de las calles de Los Angeles y el espíritu de Helsinki.

Así que se podría decir que el haberte mudado a Los Angeles sí influyó sobre este disco.

L: Seguro. Además, cada vez escucho más estilos musicales diferentes. Antes escuchaba más rock, pero ahora me gusta el rapero Future, o Cypress Hill. Los raperos tienen mucha actitud, son el rock de hoy. Muchas veces son más convincentes que las bandas de rock. Todo eso se mezcla para generar algo nuevo y hay que dejar de pensar tanto en géneros.

En Black Roses (2008) trabajaron con Desmond Child, productor y co-compositor de Bon Jovi, Kiss, Aerosmith y tantos otros. ¿Qué aprendieron de esa experiencia y qué aplicaron en este disco?

L: Fue un honor trabajar con él. Nos mandó un mail un día y dijimos "¿qué carajo? ¿es un chiste?". Yo conocía su trabajo, fue parte de mi juventud y mi personalidad.

A: En su mail decía "hola The Rasmus, soy Desmond Child, sé que tienen sus productores en Suecia pero quería contarles que me gustaría trabajar con ustedes".

L: Es un personaje. Sabe lo que hace y sabe que es el mejor. Es divertido trabajar con él porque si no estás de acuerdo con él, te dice "ok, ¿tenés una idea mejor?". Y le gustaba cuando yo le decía que sí, que tenía otra idea. Le gusta ser desafiado. Trabajamos desde las sesiones de composición en un lugar increíble en una isla griega, y de ahí salimos con el concepto del disco. Él nos guió para escribir las canciones como capítulos de una historia, y eso también lo usamos en este álbum. Un concepto que guíe el disco, un recurso para mantener a los temas juntos en vez de escribir uno sobre cada cosa.

A: Además tuvimos a Michael Wagener mezclando el disco y grabando baterías. Él mezcló Master of Puppets con Lars Ulrich y James Hetfield. Imaginate las historias. En el estudio tiene los discos de platino de Skid Row, de Ozzy...

Cuando salió Dead Letters vivieron un momento de exposición repentina y extrema. ¿Cómo lo manejaron? ¿Fue bueno que les pasara en el quinto disco y no de adolescentes?

A: Cuando éramos más chicos ya teníamos algún éxito en Finlandia, e hicimos todas las cosas buenas y todas las cosas malas. Cuando salió "In the Shadows" primero fue un hit en Finlandia, y después fue una bola de nieve. Después la pegamos en Suecia y dijimos "a la mierda, tenemos que ir a Suecia". Después Dinamarca, después fue número uno en Alemania, nos empezaron a llegar mensajes de texto tipo "número uno en Nueva Zelanda", "número uno en Italia"... y no entendíamos nada.

L: Nosotros empezamos cuando todavía estábamos en la escuela. Estudiábamos matemática y pensábamos "tenemos un show". Teníamos 17 y salíamos de joda, tomábamos y se podía volver confuso. Era divertido, obvio, pero nos llevó un tiempo más entender que nos podíamos divertir pero también teníamos que escribir canciones nuevas si queríamos ir a algún lado. Esto pasa seguido: si el primer disco triunfa, en ese momento pensás que sos el centro del universo. Lo veo mucho en artistas jóvenes: a veces te das cuenta de que está en ese punto de su carrera. Y es gracioso porque lo vivimos nosotros también. A veces tenés los pies sobre la tierra, a veces estás bajo tierra y a veces no tenés pies, jeje.

A: Y aunque queríamos triunfar fuera de Finlandia, nunca me podía imaginar que iba a estar en Buenos Aires por quinta vez. Eso es increíble.

L: Parecía tan lejos. Ahora el mundo se achicó, viajamos por 65 países. La primera vez que tocamos fue en la fiesta de Navidad de la escuela. Cinco canciones frente a los demás estudiantes, en el 94. Siempre me acuerdo de que no podía ver más lejos que eso, pero queríamos romperla en el escenario. Tocamos "Master of Puppets" de Metallica, una canción finlandesa de la televisión llamada "He-Man" y tres temas nuestros. Ensayamos durísimo para ser el mejor acto de la noche.

Los siguen muchos adolescentes, que a veces buscan en ustedes tanto música como apoyo espiritual. ¿Se siente la responsabilidad?

L: Los chicos escuchan con mucho cuidado lo que uno dice. Nos vinieron a contar muchas historias del tipo "tenía cáncer pero por tres meses escuché 'No Fear' mientras hacía la quimio y me curé". Está la idea de que la música tiene algún tipo de poder curativo. Es increíble, es el mejor cumplido que podemos tener de los fans. También nos pasa que nuestra música juntó gente, tipo "nos conocimos hace diez años en un show de ustedes, este es nuestro hijo, se llama Rasmus". Esas historias son tremendas, algo muy positivo. Pero no creo que por nuestra música la gente haya sufrido... a menos que nos odien, je.

¿Cuánto hay de cierto en el estereotipo que dice que en Escandinavia todo el mundo toca bien metal y todos aman a Abba?

L: ¡Abba es lo mejor! Nosotros le tomamos prestado bastante. Hay un tema nuestro llamado "First Day of My Life" que en el estribillo siempre me siento como si estuviera cantando en Abba [Risas]. Hay algo del Abba clásico ahí, en la melodía.

Nadie hacía melodías como Abba

L: ¡Nadie! Cuando éramos chicos escuchábamos eso, también música tradicional finlandesa.

A: Esa música es más triste. Los suecos son más alegres que nosotros.

Y los noruegos son oscuros.

A: ¡Queman iglesias! Pero es un país hermoso también.

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