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Viejas Locas en Tucumán: crónica de un escándalo anunciado

Adentro del regreso fallido del grupo de Pity Álvarez, que terminó con una torre de sonido prendida fuego y un saqueo a su equipo técnico

Por Manuel Buscalia

 
El recital de Viejas Locas en Tucumán nunca se llevó a cabo y hubo incidentes.

Lo que parecía que iba a ser la vuelta triunfal de Viejas Locas a los escenarios después de un año y cinco meses de ausencia terminó en caos. Pity Álvarez apareció en Tucumán ocho horas tarde y el público, enfurecido por la demora, perdió el control yprendió fuego la torre de sonido, destruyó consolas y saqueó los stands de un predio que no estaba habilitado para esta fecha: el Club Argentinos del Norte de San Miguel de Tucumán estaba clausurado para espectáculos artísticos desde el 24 de marzo. Sin embargo, la producción del evento -a cargo del productor local Lucas Salinas y del Pity- había decidido seguir adelante con la presentación hasta último momento.

Hace menos de un año, mientras hacía un tratamiento de rehabilitación en una clínica privada de Saavedra después de sufrir un accidente con su moto, Pity afirmó que iba a volver a tocar con Viejas Locas con una fecha en Tucumán. Pasó el tiempo y mientras las entradas se vendían a 700 pesos, un posteo de Fernando Samalea en Facebook hacía pensar que todo iba en serio: el ex baterista de Gustavo Cerati y Charly García confirmaba que era parte de la nueva formación de Viejas Locas, anunciaba que estaban ensayando y elogiaba al líder de la banda ("Pity, persona noble, mente hiper-inteligente y mucho sentido del humor, sensibilidad y ternura. En su órbita, da gusto ser una vieja loca que rueda por las calles...").

El operativo retorno siguió avanzando el sábado 31 de marzo, cuando la producción de la banda comenzó a trabajar en el armado de la estructura del escenario en Argentinos del Norte. El martes 4 de abril otro grupo de técnicos viajó desde Buenos Aires para terminar los preparativos, pero se encontró con que todo estaba al 30 por ciento. Al día siguiente, Pity debía presentarse para ver la puesta en escena, pero no apareció. "Tenía el pasaje y no fue", dicen allegados a la banda. "Primero lo pospuso para el jueves con la excusa de que se quedaba a ensayar y después dijo que iba el viernes para la prueba de sonido, pero nunca llegó. Estaban todos los músicos menos él y probamos igual, teníamos todo listo."

Después de los desplantes de la semana, a Pity lo esperaban en Tucumán a la mañana, pero nunca tomó el vuelo que salía a las 7 desde Aeroparque. Le emitieron otro pasaje para las 5 de la tarde, pero tampoco se subió a ese avión. Se comunicó con una persona de su equipo y le dijo que el productor del evento no le había pagado lo que le correspondía, por lo que decidió quedarse en su casa de Lugano y exigió la presencia de Lucas Salinas. Antes de que cayera la noche, el productor tomó un avión a Buenos Aires y fue a buscar al líder de la banda a su casa, pero él no quiso salir. Contactado por Rolling Stone, Salinas prometió dar su testimonio pero después no volvió a atender el teléfono.

Cerca de las 20:30, alrededor de 8.000 personas -que habían pagado 700 pesos en efectivo por la entrada- esperaban en Argentinos del Norte cuando funcionarios de la Dirección de Bromatología y Control de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán ingresaron en el predio para entregar el acta de comprobación y clausura del lugar. Así lo afirmó Oscar Gramajo, a cargo del procedimiento, el domingo en una entrevista radial. "Como personal municipal no tenemos la fuerza suficiente para clausurar un evento que está en marcha con miles de personas", dijo. "Nos enteramos de la clausura el mismo día del show cuando cayeron de la Municipalidad; Pity nos estafó a todos", dice alguien del staff de Viejas Locas.

Al final, Pity decidió tomar un avión privado, pero antes mandó el video que pasaron por las pantallas del predio avisando al público que todavía estaba en Buenos Aires porque había tenido "un problema gravísimo" y en una hora y media iba a llegar a San Miguel de Tucumán. A las 2:20 de la madrugada del domingo 8 estaba en pleno vuelo. A las 4:30 ya estaba en Argentinos del Norte. "Le pedimos por favor que salga enseguida pero dijo que esperen. Él sabía de la situación y podría haber hecho algo para evitar todo lo que pasó y no lo hizo", agregan desde la banda. A las 5, Pity salió al escenario, pero era tarde. La paciencia del público se había acabado hacía rato y la frustración por la ausencia del cantante derivó en una serie de actos vandálicos por parte de un grupo de espectadores: prendieron fuego un stand de remeras y la torre de sonido y comenzaron a subir al escenario y a golpear los equipos. Por la clausura, no había bomberos ni policías en el predio.

Mientras Antonio Castro, el proveedor de equipos local, llamaba a la policía y el equipo de Viejas Locas trataba de desarmar el escenario y de calmar al público, Pity se sacaba fotos con los fans que se colaban en el camarín. Entre el incendio, los saqueos y los destrozos, el staff del grupo perdió tres computadoras, seis placas de video, cables, una consola de luces, otra de sonido -de Fernando Parra, el sonidista de Pity desde hace 15 años- y la batería que Fernando Samalea se había hecho especialmente para el show. Rolling Stone se comunicó con los integrantes de la banda, pero prefirieron no hacer comentarios respecto de lo sucedido. A las 8 de la mañana del domingo, Pity seguía encerrado en su camarín mientras el resto de su equipo recibía un llamado de los choferes de los micros que debían llevarlos a Buenos Aires. Todavía no habían recibido su pago, por lo que se negaban a llevarlos de vuelta.

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