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Ciro y Los Persas - 'Naranja Persa 2'

300 - Tres estrellas y media

Por Oscar Jalil

 

El volumen 2 de la saga anaranjada no solo llena el hueco reservado en el packaging del CD o establece un hilo de continuidad en tiempos no aptos para escuchar discos completos: acá Andrés Ciro logra el milagro de contradecir hábitos de consumo y volver a los días en los que la edición de un disco de Los Piojos era una fiesta para fanáticos del grupo, disqueros y algunos popes de la distribución discográfica. Con talento, perseverancia y un control obsesivo del resultado artístico, Ciro superó la etapa de reinvención y, al frente de Los Persas, no extraña a su ex banda. De nuevo, la sociedad con Juanchi Baleirón en la producción proyecta en alta fidelidad cómo saltar por los géneros clásicos del rock con absoluta solvencia y, al mismo tiempo, exhibir toques de evolución.

El comienzo ya plantea una mirada al pasado con claros visos de superación. "Prometeo" tiene sustancia de hit en el riff prepotente y una letra sobre el estado de las cosas: el titán que provocaba a Zeus en la mitología griega es el actor de un relato nervioso, trabajado con rigor valvular en el juego de guitarras punzantes a cargo de Juan Manuel Gigena Ábalos, Rodrigo Pérez y Baleirón. Acto seguido, el cantor rapea a su modo en el arranque existencial de "Dale Darling", para luego meterse en una road movie sobre violencia de género, fuga hacia el desierto y anhelos de libertad, tremendo rocanrol marcado por el piano saltarín de Nicolás Raffetta, los ataques de los bronces y la velocidad de las guitarras. El inicio con cartas ganadoras se completa con "Dice", una balada a la velocidad de las guitarras acústicas y el inconfundible sonido de armónica que arrulla el vaivén de una canción flotante. Parte de la letra tiene destino de remera en la frase: "La locura que nos lleva a este ritual", y recuerda a las melodías románticas de Los Piojos, pero hay un colchón sonoro repleto de detalles que supera cualquier comparación.

El acento en los arreglos domina buena parte del disco: "Plan" tiene el mismo impulso rutero que "Flip the Switch", el tema que abre Bridges to Babylon de los Stones, y una calidad sonora a la altura de su influencia. "Simple", en cambio, pone la atención en la guitarra de Juanse y una referencia clara a "Vicio" de los Ratones Paranoicos, pero en el fondo es un homenaje a Pappo. La mayoría de los temas están decorados por una sección de vientos todo terreno: pueden derivar en un blues jazzeado ("Estela"), ambientar un mimo sensual ("Dulce") o cargar de funky un pase de comedia ("Por cel"). Pero "Un hombre más" es la apuesta más jugada del disco por su impronta beatle, el desarrollo orquestal y la interpretación de Ciro al frente de un relato misterioso y envolvente. Sobre el final, la idea del cantante comediante se recarga con la interpretación afectada de "Todos igual" y la enumeración desopilante de "Toaster (give me back my)", que ya había generado ríos de tinta en la prensa cuando se publicó como adelanto.

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