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Niall Horan en el Luna Park: la fiebre One Direction no baja

Después de la visita de Harry Styles en mayo, el 1D más virtuoso presentó su primer disco solista en Buenos Aires

Por Valentina Ruderman

 
Niall Horan en el Luna Park, con la acústica que tocó durante gran parte del show. Foto: RollingStone/ Rodrigo Alonso

Niall Horan no se descolgó la guitarra en todo el show que dio ayer a la noche en el Luna Park, su primera visita como solista presentando Flicker, su disco debut. Es que este irlandés de 24 años no era la voz más llamativa de One Direction, la última gran boy band de Inglaterra, pero siempre fue el más virtuoso. Después de una hora y media de canciones románticas que no bajaron la intensidad quedó claro: le puede pelear el podio a Ed Sheeran.

Con un registro que recuerda al de Taylor Swift, no tan amplio pero dulce, volvió locas a las directioners (así se siguen llamando, aunque la banda esté en una "pausa indeterminada") y ellas lo volvieron loco a él. "Son 100% las personas más apasionadas del mundo, y eso que yo tengo shows en cada rincón del planeta", dijo. Afuera del estadio agotado, decenas de fans lloraban por una entrada, y adentro, hacían tanta presión que al comienzo de la noche Niall tuvo que pedirles por favor que retrocedieran para que nadie saliera herido. Llegó a decir que el recital podía llegar a cancelarse por el movimiento de las vallas. La marea de celulares y glitter obedeció porque sabe de cumplir consignas: todas habían llevado globos blancos y celestes, y en la balada "Fire Away" prendieron lucecitas para armar la bandera de Irlanda en la platea.

Arrancó como su disco, con la sexy "On The Loose" que dice "a ella le encanta cuando todos están mirando, sabe cómo se mueve su cuerpo", y siguió con la que cierra Flicker, "The Tide", que tiene una épica parecida a la de Mumford and Sons con violín en primer plano. Después llegó el primer momento alto del show con "This Town", una canción de corazón roto ("una y otra vez la única verdad, todo me hace acordar a vos") que hizo casi a capella rasgueando la acústica.

 
El Luna Park repleto para la segunda visita a Buenos Aires de un ex One Direction en un año. Foto: RollingStone/ Rodrigo Alonso

A diferencia de Harry Styles, que en su visita en mayo bailó y se movió por todo el escenario, Horan pasó gran parte de la noche parado sobre una alfombra persa, sin separarse mucho del micrófono y cerca de sus músicos. Además de algunas canciones de One Direction, con su compañero compartió la decisión de incluir un clásico en el setlist: mientras Styles hizo un tema de Fleetwood Mac, ayer se escuchó "Dancing in the Dark" de Bruce Springsteen con un ritmo más suave que el tradicional. El público también se sabía esta de memoria aunque la mayoría nació por lo menos 10 años después de la salida de Born in the U.S.A.

Se fue al descanso con "On My Own", un himno irlandés con muchas cuerdas. El encore arrancó con "Drag me Down de One Direction" (antes también había tocado "Fool's Gold") y siguió con el hit indiscutido "Slow Hands". Ahí sí se sacó la guitarra y movió un poco la cadera, entregándole un poco más a su público, como el amable hombre de pueblo irlandés que es. Horan terminó emocionado y agradeció a quienes habían llenado el estadio, a los que habían ahorrado para comprar la entrada, y a los padres y madres que se pusieron el equipo al hombro para llevar a toda la familia. Sabiendo que la euforia directioner no puede durar para siempre, cerró: "Espero que podamos seguir haciendo esto por mucho más tiempo".

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