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Metalica

Lars Ulrich y Robert Trujillo

El rostro aniñado de lars denota el paso de los años, algunas canas y arrugas comienzan a asomarse, pero el baterista sigue siendo una usina energética

El rostro aniñado de lars denota el paso de los años, algunas canas y arrugas comienzan a asomarse, pero el baterista sigue siendo una usina energética que habla sin parar con entusiasmo y pasión. El mismo tuvo que detenerse en algún momento para decirme: "Bueno, preguntále algo a Rob."

Si vieras a Robert Trujillo en Buenos Aires, podrías confundirlo con alguno de los músicos de Kapanga. Sólido, moreno y largo pelo negro, se mueve con naturalidad y cierta timidez. No debe ser fácil ingresar en un club privadísimo como Metallica. Lars agitó delante de los ojos de Trujillo un ejemplar de RS 14 que, además de incluir aquella nota de Metallica en Hawai, llevaba a Maradona como foto de tapa. "¡Mirá, estamos al lado de Maradona!", le gritó. Fue el propio Ulrich el que comenzó la entrevista: "Bueno, man, cuatro años más tarde, ¿qué tenés para mí?".

Cambiaron muchas cosas entre tanto. Tenemos una nueva banda aquí…

ulrich: Ha sido un gran año: revitalización, reignición, una nueva energía en todos los niveles. En verdad, tendría que buscar mucho para encontrar algo de qué quejarme. Los dos últimos años, de aturdimiento, de confusión, de preguntarse si todo esto volvería a suceder, parecen haber pasado hace muchísimo tiempo. Quizá por eso es que estamos tocando con un nuevo fuego: tenés que llegar a un lugar donde veas la posibilidad de que se acerque el final para dar un paso atrás y apreciar lo que tenés.

Parecería que Metallica se complaciera en desafiar las expectativas de la gente haciendo siempre algo inesperado.

ulrich: No es tanto para desafiar las expectativas de la gente, eso es secundario a desafiar tus propias expectativas. Desafiar tu propio fucking miedo a la repetición, al aburrimiento, a quedar estancado en una rutina. Cuando escucho algo que me parece que ya hemos hecho, siempre pienso que debe haber otras maneras de hacerlo; que, musicalmente, hay algo más allí afuera. No sé muy bien lo que es, ¡pero lo voy a seguir buscando! (se ríe).

Para esta búsqueda, ¿encontraste inspiración en otros grupos o es, más bien, un trabajo interno?

ulrich: Pienso que es más una cosa interna. Yo me he escuchado decir que no somos una banda de heavy metal… Por supuesto que no soy estúpido, sé que la música que tocamos es heavy metal, o como quieras llamarla esta semana, pero lo que siempre he combatido son las reglas, los reglamentos, y que me digan qué es lo que tengo que hacer. Aunque suene cursi, creo que es por eso que me metí en la música y me alejé del tenis. Porque yo crecí con el tenis, que se trataba de reglas todo el tiempo. Esperé quince años viviendo bajo esas fucking reglas para poder rajarme y meterme en la música como una ocupación de tiempo completo. Siempre tuve pasión por el hard rock y el heavy metal, pero esperé mucho hasta empezar a tocarlo yo mismo. Y la gente siempre me decía: no podés tener una guitarra acústica, no podés cortarte el pelo, no podés salir en esta gira, no podés tocar con esta banda, no podés hacer esto o lo otro. Y yo dije: "¡Momento! ¡Yo me metí en esto para que no me digan lo que tengo que hacer!". Ahí comprendí que el hard rock o el heavy metal están tan lleno de reglas como cualquier otra cosa. Entonces, somos una banda que no quiere que los fans del heavy le digan lo que tiene que hacer. Pienso que quizá por eso nos sigue tanta gente todavía: porque combatimos las supuestas reglas y hacemos lo que nos sale de adentro. Todos somos seres humanos, y hay tantas músicas diferentes que apreciamos y respetamos. Ayer escuché a los Beatles todo el día, y el día anterior estuve escuchando Iron Maiden; atravesamos por esos extremos todo el tiempo. Para mí, finalmente todo sirve. No puedo encasillarme en una manera específica de hacer algo.

Ahora que Robert es el nuevo bajista, ¿han encontrado una manera distinta de trabajar como sección rítmica?

trujillo: Para mí es tremendo: vengo pasándola tan bien con este tipo que tengo al lado… Cuando estamos zapando y puedo mirar al baterista a los ojos y conectarme… en ese momento es cuando sé que todo encaja. Y con Lars la conexión estuvo allí desde un principio. No quiero que se agrande mucho, pero este tipo está siempre allí, en las buenas o en las malas, no importa lo que haya hecho la noche anterior…

ulrich (se ríe): Yo pienso además que la conexión que tenés sobre y debajo del escenario no pueden ser cosas separadas. Creo que Rob y yo, a todo nivel –espiritual, emocional, cultural, musical–, nos conectamos de una manera muy diferente de como yo me comunicaba con Jason [Newsted]. El le dio mucho a Metallica y no quiero faltarle el respeto, pero somos personas distintas. Con Rob, por el contrario, somos muy parecidos en cuanto a nuestra manera de ver la vida y dilear con las cosas, y cuando podés llevar hasta arriba del escenario algo de ese amor y esa conexión, la música alcanza un nivel más elevado, y eso es muy cool.

Alguna gente encuentra extraño que ustedes hagan su álbum más pesado justo cuando se fue Jason, que aparecía como el más militante del heavy metal.

ulrich: No era así, para nada. Quizás era el que más lo exteriorizaba, pero esa actitud heavy metal de Jason era de la que hablábamos antes: más conservadora, de atenerse a las reglas. Para mí, el espíritu del rock & roll es la humanidad que reside en él, y no debería tratarse de perfección, sino de actitud y emoción, elementos humanos. Jason era un poco como: "Tengo que practicar otros tres días", y James y yo: "¡Vamos, practiquemos frente al público!". Yo crecí en la casa más locamente liberal que puedas imaginarte: mi papá está de la cabeza, es muy abierto, zen, Buda, larga barba, John Coltrane, Miles Davis... Así que tengo una manera muy diferente de ver la vida. Musicalmente, con Rob nos conectamos más como bajista y baterista; Jason estaba más pendiente de lo que estaban haciendo las guitarras, pasaba más tiempo mirando la mano derecha de James Hetfield que la mía.

Las canciones de Metallica solían ser construidas sobre tus partes de batería. ¿Cómo te afectó esta nueva manera de trabajar, con improvisaciones colectivas?

ulrich: No siempre fue así. Las cosas más progresivas, como …And Justice For All, iban un poco en esa dirección: la batería tenía un papel más importante en pintar el cuadro musical. Pero en discos como Load, que estaban inspirados en el blues británico y el hard rock de Led Zeppelin, Deep Purple y ac/dc, la batería tuvo un papel más tradicional, marcaba el ritmo. En este nuevo álbum, por primera vez las canciones surgieron a partir de nosotros cuatro, zapando en una habitación... Empezamos a sentirnos más cómodos con las computadoras. Antes, el ProTools se usaba más para corregir, para afinar la voz o para poner la batería en el tempo correcto; era como algo… maligno. Pero ahora lo vemos como una herramienta para ayudar a la banda a crecer en lo creativo, se convirtió en parte del proceso de grabación. Entiendo cuando gente como los White Stripes dicen "no vamos a usar computadoras" y graban en cinta analógica; nosotros también estuvimos asustados durante mucho tiempo, pero creo que uno puede elegir. Si querés, podés hacer que la computadora sea tu amiga.

trujillo: Algunas veces estás a merced de los productores o de las computadoras. Algunos productores toman la computadora y hacen que la banda gire alrededor de ella; eso es lo que está mal… Obviamente, la banda tiene que controlar la computadora, y ésta tiene que trabajar en su beneficio.

Rob, tu apellido es hispano, ¿de dónde son tus padres?

trujillo: Mi madre nació en México y mi padre es de New Mexico, en los Estados Unidos. Soy un gran fan de la Selección Mexicana de Fútbol, pero no he estado allí por lo menos en diez años. Espero con ansiedad el momento de ir a la Argentina; estuve sólo una vez con Suicidal Tendencies. Con Ozzy nunca pudimos ir, al menos durante el tiempo que estuve tocando con él.

Hablando de Ozzy, ¿hubo algún "enojo" a causa de que Robert estuviera tocando con él cuando ingresó en Metallica?

ulrich: No, la prensa exagera. A veces a alguno se le va la lengua y dice boludeces, pero no estamos enojados. Amo a Ozzy. El y Sharon le dieron a Metallica su primera gran oportunidad en 1986, cuando nos llevaron en una gira de estadios, durante ocho meses, a través de los Estados Unidos. Claro, hay cierta competencia, y a veces los chismes corren… La cosa se puso un poco extraña al principio, cuando Jason se fue a tocar precisamente con Ozzy, pero ahora está todo bien. Vi a Sharon hace algunas semanas en Nueva York; fuimos juntos a tomar el té.

trujillo: ¡El pasa más tiempo con los Osbourne que yo! (Se ríe.) Sharon y Ozzy… compartí muy buenos momentos con ellos. Durante los últimos dos años trabajamos mucho y había buena onda, pero para mí esta transición ha sido increíble. Siento que hice lo correcto, y ellos están muy bien ahora con Jason, así que todo ha funcionado de la mejor manera para ambos lados de la moneda.

¿Les gustan los grupos que tocan con ustedes en el Summer Sanitarium, como Limp Bizkit o Linkin Park?

ulrich: Por eso los pusimos en la lista de bandas: es nuestra gira. Yo siempre he hablado bien de Limp Bizkit; su nuevo disco es grandioso.

¿Es cierto que ellos pospusieron la salida de su disco al escuchar el de ustedes?

ulrich: Eso no te lo puedo decir, me suena a invento de la prensa. Pero amo a Limp Bizkit porque ellos son líderes, son los pioneros y los mejores dentro de lo que hacen. En cuanto a Linkin Park, hay doscientas bandas que desearían ser Linkin Park. A mí no me gustan las otras 199, pero me gustan ellos. Pienso que todos estos grupos tienen algo fuerte para ofrecer. La única cosa jodida acerca del Summer Sanitarium es que te lleva un par de semanas llegar a conocer a los tipos de las otras bandas, invitarlos a tu camarín, salir por ahí, y cuando realmente te hacés amigo… ¡la gira se termina!

Por Claudio Kleiman
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