El rostro lo dice todo. Hoy es el último día de mezcla y Gustavo Cerati está un poco pálido, un poco despeinado, un poco ojeroso, pero muy entusiasmado. Tras de un mes de encierro en el estudio El Pie, de Buenos Aires, y después de un año y medio de grabar y grabar en su casa y en estudios varios, el ex Soda Stereo decidió que el título de su nuevo álbum será Siempre es hoy.
-Es una frase de una de las canciones, pero además me gusta lo que significa; la idea de que lo que está pasando ahora puede ser siempre...
Si bien Cerati tenía compuestas unas treinta canciones y mezcló dieciocho, todavía no decidió cuántas irán a Siempre es hoy; un dilema que, para cuando esta revista esté en la calle, deberá haber resuelto, ya que la fecha de edición del disco está prevista para el 15 de este mes. Para entonces, el mastering en los estudios Sterling Sound, a cargo del ingeniero Tom Coyne, habrá de ser historia, y el collage de fotos dibujadas por el artista plástico Diego Gravinese ya no será un boceto sino una portada de álbum reproducida por miles y publicada en la Argentina, en México y, tal vez, en los Estados Unidos. En tanto, algunos de los temas que sobren, junto con varias remezclas, serán parte del álbum de b-sides que planea editar a mediados del año próximo.
A diferencia de otros discos, esta vez Cerati trabajó mucho en banda (Flavius Etcheto, en samplers, trompeta y guitarra; Fernando Nalé en bajo; Leandro Fresco, en teclados, samplers, percusión y coros; Pedro Moscuzza, en batería y percusión; dj Zucker en scratches y loops). Y compartió la mezcla con los mexicanos Sacha Triujeque y Toy Hernández, del grupo Control Machete. Pero basta de datos. Que hable el artista.
-Hay una cosa de Yin y Yang, momentos muy amorosos y otros de enojo; temas alegres y otros más oscuros... Bocanada presentaba una situación más cool, incluso desde la tapa; este disco me parece mucho más desordenado y también más relajado. Y es mucho más extravertido que Bocanada, que era más intimista, para adentro, para escuchar bajo, con canciones mid-tempo. Este, en cambio, tiene otra idea, incluso desde las letras. Tal vez sean más íntimas que las de Bocanada, pero lo que suena es más hacia afuera. En Bocanada, por ejemplo, yo trataba de describir imágenes; ahora las letras son más confesionales, inmediatas, escritas como cartas, como diciéndole algo a alguien.
Cerati pulsa la barra espaciadora de la compu de El Pie y por los parlantes sale "Cosas imposibles": perfecta canción pop, firme candidata al hit instantáneo, ideal para la radio. El estribillo-velcro repite eso de "siempre es hoy" y suena clásico y moderno a la vez. Entonces Cerati, como si nada, da la buena noticia:
-Hay bastantes estribillos.
-¡Bien!
-Es que el trabajo de composición está más cerca del modo en que trabajábamos con Soda Stereo: grupalmente. Muchas ideas salieron de cosas armadas, de pedazos de música que traía Zucker sobre las que tocábamos encima hasta que salía una melodía. Después, la base volaba... Fui, de alguna manera, de más a menos. Quería que los sonidos fueran claros, contundentes, con impacto, que se entendieran. Y hay muchas más guitarras. Toqué como guitarrista en casi todos los temas: guitarras rítmicas, más funk, menos ambientales.
-¿Es un disco rockero?
-Puede ser, pero también es más pop, y es más hip-hop...
-¿Cómo es eso?
-La parte rítmica está más llevada hacia el groove, el hip-hop; lo que pasa a nivel armónico y de guitarras está relacionado con el rock; y lo que pasa a nivel de melodías está más cercano al pop. Esa es una buena manera de definir gran parte del disco.
Por Fernando Sanchez

