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El fruto prohibido

El pelado Gustavo Cordera, cantante y autor de buena parte de los temas de Bersuit Vergarabat, presenta el programa: acompañar la charla con las formidables empanadas de La Americana, el placer por 90 centavos.

Camino de la pizzería, nos enteramos del problema de Alberto, uno de los guitarristas del grupo. Días pasados, Alberto cenó por primera vez en la casa de los padres de su novia e hizo todo lo posible por causarles una buena impresión. Pero ellos insistían en escuchar el nuevo disco de Bersuit. Desde entonces, Alberto trata de esquivar el pedido, aunque no podrá resistirse por mucho más tiempo. Se pregunta cómo mostrarles la canción "Gente de mierdas", en la que un hijo le pide una fellatio a su madre (¿podemos emparentar este chamamé incestuoso con las propuestas de Jim Morrison en "The End"? ) o el escandaloso rap "Señor Cobranza". Claro, el tema aún no había sido difundida, y Bersuit todavía era noticia sólo por la salida de su nuevo álbum.

Hace cuatro años, en una fonda de Independencia y Chacabuco -la vida le enseñó a elegir lugares donde se come bien y barato-, Gustavo Cordera renegaba de los discos. Decía que, por definición, eran "una exigencia del mercado y un atentado contra el arte". Ahora ya no piensa igual. "Me hizo cambiar Gustavo Santaolalla, nuestro productor. Con él logramos la felicidad y la diversión dentro de un estudio." De la mano de Santaolalla, Bersuit grabó su disco más ecléctico y desprejuiciado. Y polémico. En Libertinaje no hay demasiado rock en el sentido convencional del término: hay cumbia, rap, chamamé, y candombe y murga uruguayos. El título del álbum expresa con claridad el concepto que lo define: en serio o en broma, según el caso, las letras de Libertinaje abordan distintas facetas de lo socialmente proscripto, desde el incesto hasta la revolución armada. "La libertad es sólo un mandato lícito, que encuentra en el libertinaje su liberación. La palabra «libertad» significa el derecho a hacer cualquier cosa que esté dentro de lo permitido por las autoridades y por la ley", sostiene el Pelado. "...Y el libertinaje es la falta de respeto hacia la religión o hacia lo lícito. Era el estado natural del hombre antes de que existiera la ley, la libertad absoluta para hacer lo que se te cante, antes de que los Estados y las religiones regularan la vida de la gente", dice. Va aún más allá: "La libertad es una palabra a la que el uso excesivo vació de contenido. Es una palabra que, hoy por hoy, no quiere decir nada. Como «revolución». Cuando Menem empezó a hablar de «revolución productiva», le quitó su significado y ahora hay que liberar a la revolución. Es igual que el uso que el poder hace de San Martín. San Martín atentó contra lo establecido en América del Sur matando a los españoles que nos sojuzgaban. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si alguien matara a Menem, que es lo mismo que los españoles, pero en esta época? Su gesto sería sancionado como un desesperante acto de libertinaje. Si el poder tomó la palabra «libertad», entonces la libertad ya no es lo que era, sino una basura. Hay que liberarla. ¿Cuál es la palabra para liberarla? Creemos que la libertad de entonces es el libertinaje de ahora."

Nadie tiene dinero en esta mesa de La Americana, donde charlamos, comemos -de parados- tres empanadas por cabeza, bebemos una jarra de agua -gratuita y helada- y, finalmente, nos vamos. Libertinaje es el cuarto disco de Bersuit -los anteriores fueron ...Y punto, Asquerosa alegría y Don Leopardo- y el primero grabado para un sello (Surco, perteneciente a Santaolalla) con distribución internacional (Universal). Estas circunstancias favorecen como nunca a una banda que, en los momentos más propicios de su historia, se diluyó en el descontrol y los problemas internos. ¿Será Libertinaje el disco que convierta a Bersuit en una banda popular en serio? "Si viene más público a vernos", reconoce el Pelado, "y si vendemos más discos, mejor, pero todo tipo de estallido, si no lo gobernamos, también nos puede matar, porque somos seres muy compulsivos y muy barderos. Y no tenemos mucho más cerebro para gastar."

El primer estallido llegó rápido. La Rock & Pop difundió "Señor Cobranza" como adelanto exclusivo, y Bersuit experimentó en carne propia las limitaciones de la libertad de expresión: el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) apercibió severamente a la FM por difundir ese tema (compuesto, en verdad, por Hernán De La Vega, del grupo Las Manos de Filippi). Y las radios ya no podrán volver a pasarlo, excepto que deseen pagar millonarias multas. El Pelado contraatacó con humor: difundió por la misma emisora una versión "autocensurada" del tema, con decenas de piiips, y prometió una nueva versión, "Obsecuente mix", esta vez a favor del Gobierno. La (especie de) censura "sugerida" por el Comfer, naturalmente, puso al grupo en boca de todos. La letra de esa canción apareció en afiches y páginas de diarios, y Cordera fue presentado como el rocker más rebelde del mes. Si Libertinaje vende más copias de lo previsto, Bersuit y su discográfica ya saben a quién enviarle una tarjeta de agradecimiento en la próxima Navidad. Por Daniel Riera

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