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01.08.2004 | 18:01

Callejeros

Obras Sanitarias.

El barrio volvió a Obras

Callejeros esbozó a lo grande su apego a los manuales con la sinceridad y la saña de las paredes de tu calle.

"Un nebulizador, ya", pidió con la voz partida Patricio Santos Fontanet, el cantante-en-líder de Callejeros, cuando el recital se partió al medio. El primero de sus dos Obras (lleno y como para empezar, claro está) inauguró un nuevo malón de estrellas de nuestro rock que llegan al estadio promediando los 25 años de edad. Aunque esa niebla pirotécnica no dejara ver nada.

Igual y sin duda, es una gran noticia. Habían pasado tres temas desde el comienzo ("El nudo", "Morir" y "No somos nadie") y la pregunta era ¿qué más podes pedir? Un show donde no ves un carajo, hay (casi) 6 mil personas apretadas y transpiradas y se escucha todo mal y fuerte. Rock y punto. Se quema el pogo en "Presión" y todos corean el nuevo-gran-hit "Una nueva noche fría" (más el video clip que hoy rota en MTV, proyectado sobre una pantalla a la izquierda de las tablas). Ahí se van las chicas de Radio 100 y empieza un set de 30 rocanroles con destino de mito. Por lo menos, hasta que vuelva el tío Carlitos.

Así Callejeros copó Obras. Con el mejor despliegue artístico de su (aunque muchos no sepan, larga y consecuente) carrera, una escenografía carnívora y cameraman´s (de Barra Producciones, documentalistas exclusivos de La Renga) registrándolo todo en todas partes. Todo un acontecimiento nacional: mil bengalas incineradas por minuto y el sexteto de Villa Celina metiendo puntazos tramontinas con su rígida "milonga del rocanrol" (en "Fantasía y realidad") hasta llegar a lo mejor de la lista: "Brillan los fantasmas" y "Armar de nuevo" (dos temas del tercer demo de la banda, Callejeros circa 1998).

Dos horas y media de rock duro para niños blandos. Una muestra oficial de Presión (aunque también tocaron 10 canciones de su primer disco, Sed) para chicos-chicos que en muchos casos nunca habían pisado Obras. Pero siempre habían ansiado vivir esa adrenalina, luminosa y cuasi mítica, de besarle las patas a la imagen santísima de Patricio Rey.

Lombriz (amigo, presentador y reidor oficial de Mar de Fondo) entro en escena para brindar con sidra y el vocalista aprovecha para panfletear como de costumbre. Resultado: Sexto Sentido, aplaudido; La 25, abucheado (estaban en la platea alta, vale la pena mencionarlo) y Los Gardelitos, ovacionados. "Ustedes me quieren hacer llorar", boqueó Fontatent mientras una bandera lo ponía cerca de Andrés Ciro (?) y debajo de D10s (!).

La seguridad del lugar pidió que la gente dejara de prender bengalas. Desde el primer tema se hacía difícil respirar. Insultos. "No me chiflen, la historia es corta", recusó Fontanet. "Tuvieron que llevarse a dos pibes en ambulancia porque se ahogaron con el humo de las bengalas. Y bueno, ustedes nos pidieron Obras". Todos de acuerdo. La banda respondió con "Los invisibles".

El rito acostumbrado en "Vicioso, jugador y mujeriego" se trasladó un tema antes del final y por eso, en "Sonando", todos ejecutaron un gran círculo de guerra y se desquitaron con una batalla de bengalas en la tierra de los Callejeros. La vida por el oráculo de la lleca.

"Hace 10 años los diarios sacaron una buena frase en sus tapas: ´El Barrio llegó a Obras´", recapituló Fontanet antes de que "Imposible" cerrara su primer Obras. "Yo tuve la suerte ver a La Renga en ese recital, en el 94, y puedo dar fe de que fue así. Hoy, ustedes, pueden decir que el barrio volvió a Obras". Díganlo, no más. Que es la posta.

Juan Ortelli