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10.07.2007 | 18:54

Callejeros, y sus remeras

Una marca de ropa vinculada a la banda de Villa Celina copa el mercado de merchandising rockero. Conocé todos los detalles de esta historia.

Callejeros en Cosquín Rock 2007.

En la fecha final del último Cosquín Rock (el 11 de febrero pasado), Pato Santos Fontanet transformó su clásico gesto rockero de salir a tocar con la remera de una banda amiga (solía hacerlo con Ojos Locos o Sexto Sentido) en una jugada de marketing pyme: se puso la camiseta de Rocanroles Argentinos, el “licenciatario oficial” de la banda, el localcito de Lugano que este año copó el mercado rockero de remeras y, en seis meses, se convirtió en la nueva “casa matriz” de Callejeros y en productor de otras bandas amigas, como El Bordo, 1 Segundo Es Demasiado y La Mocosa.

En diciembre de 2006, el Callejeros pos Cromañón rompió otro de los vínculos que le quedaban con la banda que era antes del 30/12/04: le ordenó a la cadena Locuras levantar el stock de la banda (excepto la discografía, que entra mediante el sello, Pelo Music) de todos los locales de la cadena: musculosas, remeras, buzos, riñoneras, gorras, muñequeras, todo fue retirado. Según pudo averiguar esta redacción, Callejeros mantuvo un vínculo comercial “de palabra” durante casi siete años con Locuras. Ahora, con ese arreglo cancelado y la licencia entregada a Rocanroles Argentinos, hay posibilidades de que la tienda de merchandising en la que se acumuló buena parte del dinero de la recaudación de la trágica noche del 30-12-04 termine en juicio contra la banda.

Según Graciela, la encargada del local de Once (donde Callejeros solía entregarle sus discos a la “prensa amiga”) y esposa del dueño de esta compañía familiar, “después de lo que pasó en Cromañón, hubo acuerdos y desacuerdos con la banda”, aclara. “Nosotros siempre fuimos la casa matriz de Callejeros, siempre vendimos el merchandising de la banda; incluso éramos el principal punto de venta de tickets de sus shows. Pero ellos se pusieron cada vez más pretenciosos. Empezaron a pedir más plata. Y sí, ahora hay cuestiones legales de por medio que pueden llegar a un juicio.”

Después de la tragedia, con un embargo de bienes en la espalda hasta que los jueces se expidan, lo primero que argumentó la banda como necesidad fue “volver a trabajar”. Hasta marzo de 2004, según consta en la causa, Pato Fontanet manejaba una ambulancia por 750 pesos al mes para el Cemic. Unos meses después de la tragedia –pero antes de volver a tocar–, y según los dichos del propio Fontanet, trascendió que “estaba estampando remeras en el taller de una amiga”. Esa amiga sse llama Paula Pavone, y sería la titular de Rocanroles Argentinos.

Si Pato trabaja en una estampería o no, Eduardo Guarna, el abogado del grupo, no puede afirmarlo. Pero, después de aclarar que el embargo “no se aplica al merchandising porque está licenciado a Rocanroles Argentinos S.A.”, le da a RS otro dato de valor: “Esa marca estaba a nombre de Eduardo Vázquez, fue fundada por él y, después de la tragedia, transferida a un tercero”. Es curioso que, antes de Cromañón, esta marca no concentraba la venta de remeras oficiales del grupo. De todos modos, nadie en Rocanroles Argentinos quiso contestar las preguntas de esta redacción.

Mientras Rocanroles suma puntos de venta (Underock en Flores, 25 x 5 en Villa Real y Oktubre en Córdoba) y pretende convertirse en referente del merchandising rocker como Lee-Chi o el propio Locuras, el local angosto y largo de Lugano (en Guaminí 4954, a cuatro cuadras de la General Paz) se convierte también en el punto central de venta de tickets para Callejeros; y su site, rocanrolesarg.com.ar (en paralelo con la página callejeros.com.ar), funciona como verdadera cartelera de prensa oficial de Callejeros. Una vez más, la cuestión es ver quién se pone la camiseta.

Por Juan Ortelli

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