
A los 61 años David Bowie se despachó con una confesión poco sutil sobre sus años célebres y sobre las huellas que dejaron en él algunos vicios del pasado
"Mi mente funciona como un queso suizo. Tengo agujeros increíbles en mi memoria", aseguró, contundente. Y agregó que en los años setenta era muy adicto a la cocaína: "Eso me dejó un daño emocional".
La confesión del Duque blanco cae días después de las de Mick Jagger quien dijo en una entrevista con el Sunday Times: "Cuando nosotros experimentamos con drogas, poco se sabía de sus efectos". Por su parte, Keith Richards le aconsejó a Amy Winehouse que deje el consumo porque sino terminaría como él, "todo arrugado".

