02.01.2007 | 00:00

Fernando Cabrera

Bardo

El uruguayo renueva su interior con un disco memorable

Resulta casi imposible evitar el paralelismo entre Bardo, flamante fonograma de Fernando Cabrera, y Cê, el disco más reciente de Caetano Veloso (ver RS 105). Tanto el uruguayo como el brasileño venían de ambiciosasproducciones en arreglos y refinamiento, y sus recientes trabajos, austeros en las instrumentaciones, tienen un denominador común: la aproximación al rock y al pop. En muchos casos, el formato de las canciones de Bardo está en sintonía con las grabaciones de los años 80 que Cabrera recopiló en el imprescindible El tiempo está después (EMI, 2004). Pero esa aparente simpleza se contrapone con capas de sonido envolventes, y su habitual y superlativa poesía.

Bardo no hace referencia al quilombo. La palabra está utilizada en elsentido más romántico del término. Los bardos eran (son) trovadores, poetas heroicos y líricos. En consonancia, por ejemplo, está "Despacio por Las Piedras", una guía caprichosa de la República Oriental del Uruguay según la pluma de uno de sus artistas más brillantes. "Diseño de interiores" es una canción urgente y, a la vez, un hit en potencia. "Tierra", en cambio, es un ensayo con muestras de obras de Cabrera compuestas para la Orquestaexperimental de Instrumentos Nativos que Cergio Prudencio dirige en La Paz, Bolivia.

Pero en Bardo también hay canciones que pueden enmarcarse en lo queCabrera denomina la "experimentación criollística": la irresistible "Dulzura distante"; "Canción de espina", un arrorró melancólico; "Palacio", o un homenaje al hotel de pueblo; y "Santa Lucía", con un aire de payada compuesta junto a Edú "Pitufo" Lombardo.

Humphrey Inzillo