Lo que escucha la redacción

Publicado: 25.04.2008 | 16:41 en Lo que suena

 

Babasónicos

"Microdancing"-TEMA

La experiencia se dio de la siguiente manera: Después de la primera escucha de Mucho, la mayoría de los presentes en la redacción de RS reconocieron este track como el más inmediato, la novedad dentro de un disco con poca pretensión (sonora, discursiva) y poca extensión (10 temas). “Microdancing” hace de mini pista de baile dentro de un disco de melodías ya clásicas para el sonido de los Babasónicos de la última década. La puerta lateral al pensamiento de la banda hoy. Y un micro track que puede provocar una fiesta con dimensiones de estadio.

Calle 13

"Un beso de desayuno"-VIDEOCLIP

René "Residente" Pérez se propuso enamorar nuestros corazones a toda costa y, la verdad, llegó bastante lejos. Grabado en El Tigre con siete diosas latinas y un extraño brunch, el último video de Calle 13 logra mostrar algo que no se había visto de la banda: sensibilidad hispana ("Pa´ que vea qué yo también escribo cosas bonitas", acota René) sobre el arpegio regional del Visitante. Un video con el clima perfecto.

 Nick Cave

Dig, Lazarus, Dig-DISCO

Sin perder el nervio punk, y retomando las imágenes bíblicas que son una constante en su obra (en este caso invirtiendo el mito de Lázaro en el tema que titula el CD), Cave ofrece el disco con más énfasis rítmico de su trayectoria.

Madonna (feat. Justin Timberlake)

"4 Minutes"-TEMA

Madonna buscaba un hit y se encontró con Justin Timberlake y Timbaland. Juntos los tres hicieron todo un disco, Hard Candy. En el primer single se escuchan más los chicos que la propia reina madre, pero este festival de beats explosivos y synthes faraónicos esta destinado a incendiar el dancefloor.

Los Lotus

50/50-DISCO

¡Como patean culos! Esta banda revelación del Oeste de Buenos Aires saca un disco compañero, hard-rock de jean y pelo largo, ideal para transitar entre el humo a toda velocidad y sin barbijo.

 

OK Computer

Publicado: 22.04.2008 | 18:37 en Debates

 

El reciente informe de esta revista sobre la cultura download (RS 119) desató, finalmente, un verdadero alboroto digital. Es que el caso de Rodolfo Cámara, un incauto consumidor de música obtenida a través de Internet que recibió una carta documento que lo intimaba a pagar (en el marco de una causa judicial iniciada en su contra) fue toda una revelación: era la primera vez que en la Argentina trascendía, con nombre y apellido, el dato sobre los sellos multinacionales, agrupados en CAPIF, que iniciaban acciones legales contra usuarios individuales. Esa información desató un mar de controversias y puso el tema en el centro del debate. Por un lado, se trataba de la salida a la luz de iniciativas que habían permanecido sin visibilidad en nuestro país. Hay una explicación: cualquiera sea el modo con que los sellos intenten frenar la circulación de música digital, no es conveniente mostrarse como un gigante que avanza con todo su peso contra usuarios individuales a través de acciones que involucran a los proveedores del servicio de banda ancha y un avance sobre la privacidad de sus clientes. Tal como le sucedió a la RIAA en los Estados Unidos, para mostrarse como defensores de los artistas, atacar a los fanáticos de la música y meterse en sus casas, en sus computadoras, no es la estrategia que los dejará bien parados ante la opinión pública. Descartada la paranoia de algunos usuarios, ese puñado de acciones existió: son apenas cien, según pudo confirmar oportunamente esta revista. Acaso la cifra sea la mayor prueba de la ingenuidad o el desconocimiento con el que opera la industria.

Por otro lado, más allá de exabruptos como negar la existencia de Rodolfo Cámara, la comunidad download reaccionó de manera enérgica: creyó ver, detrás de esta acción de CAPIF y ADPIF, una escalada tendiente a instalar el tema y preparar el terreno del debate para iniciativas como la del canon digital que, apenas insinuada por algunos músicos independientes, ya fue criticada y resistida de manera militante, por innumerables foros, sitios y blogs en la web.

Programas masivos como Perros de la calle de Andy Kusnetzoff y Telefe Noticias tomaron, sí, la noticia de estos avances sobre los usuarios que han finalizado en mediación y nunca hasta aquí en sentencias judiciales firmes, y a los que la propia CAPIF sigue sin asignarles difusión. Públicamente sigue apuntando sus campañas contra la "piratería organizada" o de escala industrial.

Vale la pena detenerse en un punto. Hace poco, en una entrevista, el editor y fundador de la revista Wired, Kevin Kelly, insistía con conceptos suyos sobre la economía digital que ya llevan más de una década: "Lo que se copia ya no se puede vender", sostenía. En los Estados Unidos los derechos de autor se engloban en el antiguo concepto de copyright o "derecho a la copia". Sin embargo, en la era digital, esa reproducción –esa cualidad de ser copiado– se independiza del soporte, puede multiplicarse infinitamente y los derechos económicos que deberían surgir parecen escaparse de la obra original, se vuelven incontrolables. El modo en que los consumidores actuales accedemos a la música (la digitalización y la circulación en formatos como el MP3) se vuelve más radical aun si miramos hacia las nuevas generaciones: ellas no conocen otro.

Así, para muchos, existe una fantasía (una "utopía de la copia", como señala la crítica alemana Mercedes Bunz): la reproducción digital pareciera hacernos olvidar que existe, en algún lado, un "original". Del otro lado existe otra fantasía, igual de utópica: que con un puñado de demandas u obteniendo algunos pesos de usuarios desprotegidos, podrán frenar una auténtica revolución social.

Ese es, sin duda, el debate de esta era: ya no accedemos a la música del mismo modo que antes, ni la usamos de la misma manera. Por eso, la revista elude el apelativo automático de "piratería". Se habla de cultura download, ya que mucho de lo que allí circula, además, lo hace de forma legal.

Pero el tema excede incluso estos aspectos. Como se advertía en ese informe, el celebrado gesto de Radiohead que disparó el tema a escala mundial obligaba al fanático de la música a enfrentarse a un dilema importante: ¿cuánto pagarías, cuánto vale para vos el disco de tu banda favorita? La pregunta es económica pero también estética: asumía que todos podemos acceder a los discos en formato digital de manera inmediata y gratuita, pero interpelaba de forma directa a esa nueva cultura download. Resultado: millones lo bajan gratis, cientos de miles pagan y, para más, el disco sale luego al mercado en formato CD... y también se vende. Lo que Radiohead impuso como pregunta radical a los downloaders esquivaba el argumento ingenuo de convertir a los grandes sellos en enemigo –una suerte de "ancien régime" que busca postergar la caída de su negocio– pero también dejaba encerrados en una mirada naif a aquellos que celebraron el gesto de manera automática ("¡Eh, Radiohead regala el disco en Internet!"). La banda le hablaba directamente al oído de sus fans. De verdad: ¿cuánto pagarías por este tiempo de mi arte? El modo en que cada uno de los amantes de la música respondamos, con sinceridad y responsabilidad cultural, a esa pregunta, iniciará el camino de una solución más justa, realista y contemporánea.

Ernesto Martelli

Director Editorial 

 

Hércules & Love Affair
Myspace.com/herculesandloveaffair TEMAS

La sensación indietronica bailable del momento, craneada por el productor Andy Butler, llega a Cocoliche en formato DJ set presentando su disco debut y sus singles "Blind" (en el que canta Antony Hegarty) y el contagioso "You belong" en el marco del DFA club.


Andrés Calamaro
"Mi gin tonic" VIDEO

La cabeza de Calamaro como un circo lleno de loros, monos y saltimbanquis. La nueva interpretación del fotógrafo y director Gustavo Divella (autor de "Carnaval de Brasil" y de la última tapa de Calamaro en RS, ver edición 104) mantiene alto el standard y le da velocidad viral a una canción con gusto a ajuste de cuentas entre colegas.  

Intoxicados
"Casi sin pensar" SINGLE

Pity finalmente muestra un single que refleja la profundidad y la potencia de su próximo disco, The End. Acá comparte la autoría y la plata de Sadaic con su sobrina Sol, pero construye en soledad esta declaración autorreferencial con su voz clavada en la nota de una bocina. Desgarradoramente real.  

Los Piojos
"Bicho de ciudad" VIDEO

"Que voy a hacer con tanto cielo para mi...". Más reflexivo que nunca, el cantante Andrés Ciro se enfrenta a la cámara documental del director Rodrigo Espina (Luca) y gesticula la impotencia del hombre que siente tenerlo todo, menos alguien con quien compartir. La banda vuelve a sonar (y a verse) integrada, como un grupo de autoayuda viviendo la odisea de un "Mega Escape".

Fidel Nadal
"Emocionado" VIDEO

Grabado en las calles de Buenos Aires (el Cabildo, Casa Rosada), el nuevo video de Fidel cumple un misión imposible: vuelve a poner la cara del ex TTM en MTV. Autobiográfico, cultural y con un estribillo inolvidable. Emociona de verdad.

Broadcast Yourself (Curtite)

Publicado: 11.04.2008 | 16:14

 

Brad Will filmó su propia muerte. Fue en Oaxaca, México, el 27 de octubre de 2006, en los disturbios de una huelga general contra el gobierno de Felipe Calderón (halcón bushista post-Fox) y su infame aliado regional, Ulises Ruiz Ortiz.

Brad era militante anarquista y reportero para la red Indymedia. Había estado con los Sin Tierra en Brasil y con los obreros que tomaron el control de fábricas cerradas en la Argentina quebrada de 2002. Había nacido en Kenilworth, un suburbio rico de Illinois, en 1970. Fue squatter, viajero, trovador folk, amante en serie y tirapedos letal. Hoy es un mártir involuntario de su tiempo, una estampita mochilera, una fábula de izquierda recortada en viñetas animadas de YouTube.

Ahí se pueden ver sus reportes en diversas partes del mundo, alguna performance íntima (Brad tocando con la criolla una balada satírica sobre lo mucho que le gustaban los policías) y su muerte a manos de paramilitares mexicanos, documentada por él mismo y convertida en una prueba clave de un proceso que todavía no tiene condenados.

 

 

Los related videos que aparecen junto al asesinato de Brad Will no son documentos de militancia global sino piezas de voyeurismo mórbido. ¿Quién no cae en la trampa? Yo no pude evitarlo. Estaba editando la crónica de Jeff Sharlet sobre la vida de Will -publicada en el número de abril de ROLLING STONE- y, con la excusa de hacer los mínimos deberes, me metí a ver el último reporte del anarquista superstar. Los links de la franja derecha eran llamativos e intimidantes. Una serie de títulos cazabobos. En especial las filmaciones de suicidios. Tipos que ponen cara-de-últimas-palabras, dicen algo en tono monocorde y se meten una escopeta en la boca. Uno está esperando el bang fulminante. Lo espera con una mezcla de miedo, asco y fascinación culposa. Si uno fuese un poco menos gil, sabría que ese tipo de material está penado por alguna legislación y que no puede circular alegremente en YouTube, del mismo modo en que no hay, ponele, videos de un granjero entubándose a un chancho (bah, creo que no hay).

Pero en definitiva entornás los ojos ante la inminencia de la detonación y estás a punto de gritar "¡no lo hagas, no lo hagas!" a un hombre al que no conocés y a cuya muerte asistís en diferido. En tu puta vida viste un suicidio real. Pero lo que pasa en el último tramo de la grabación es que el tipo se desembucha el cañón, esboza una sonrisa cínica, levanta el dedo mayor y nos dice: "Fuck you, me querías ver muerto, andate a la mierda". Todo eso en inglés, claro, palabras más o menos.

 

 

También está la opción del efecto especial, el que lleva la farsa un poco más lejos. El tipo dispara, la cabeza cede para mostrar un primer plano de la coronilla inerte y una mancha de pintura roja se estampa contra la pared de atrás. Y uno queda ahí, medio de araca, medio aliviado por no haberle visto las muelas al Diablo, asistiendo pasivamente a la experiencia ajena (de por sí fraguada) en pleno horario de oficina y con el sol de otoño tratando de levantarte el ánimo.

Broadcast yourself, en definitva, también podría traducirse al argentino como "curtite".

Diez años de Rolling Stone

Publicado: 09.04.2008 | 10:51 en Debates

 

Estimado lector

Esta edición de diez años de ROLLING STONE contiene, para todos los que participamos del proceso creativo de la revista, varios motivos de orgullo.
Empecemos por lo obvio: cumplimos la primera década de vida en Argentina con la edición más ambiciosa y voluminosa de la historia de la revista. Son 250 páginas de una publicación sin dudas extraordinaria no solo por el altísimo estándar de producto sino por lo que nos propusimos: reflejar del mejor modo la identidad periodística de Rolling Stone en el país.
Y acaso la mayor decisión para este festejo fue esa: no dedicarnos sólo a resumir los diez años sino reflejar, a lo largo de esas páginas, el aporte que, mes a mes, intentamos hacer desde ROLLING STONE en el periodismo, esa ambiciosa y distintiva combinación de tres talentos creativos integrados -los textos profundos y reveladores, las fotos memorables e impactantes y el diseño gráfico audaz y original- que contribuyen de manera esencial a la trayectoria editorial de esta marca.
Aprovechamos esta ocasión para dejar claro, una vez más, algo que nuestros lectores ya saben: que RS no es una revista de rock sino una clave periodística que, desde el rock, deposita su mirada sobre el entretenimiento, la cultura y la vida social de su época, la televisión y la literatura, la tecnología y la compleja política. Nuestra vida.
De todos modos, como comprobarán con el simple hojear de lo que se esconde tras ese logo gigante y presumido, no hicimos un resumen de lo ocurrido desde 1998 a hoy: buscamos reflejar cómo la revista ha contribuido desde ese periodismo visual, de ideas y conceptos, a una comprensión más rica de nuestra realidad, de las personalidades, artistas, celebridades y fenómenos de este tiempo.
También aprovechamos la ocasión para pensar el futuro: dedicamos 48 páginas a entrevistar a referentes del campo de las ideas y la creatividad para que nos ayuden a alumbrar el mundo que se avecina. Entrevistas relajadas, fuera de urgencias y con un objetivo: mirar hacia dónde vamos. Desde Al Gore a Bono, de Bill Gates al pionero genetista Craig Venter, del creador de Internet Tim Berners-Lee al escritor de ciencia ficción William Gibson, al economistas Paul Krugman, a nuevos militantes y a músicos de distintas generacions como Bruce Sprignsteen, Eddie Vedder o Kanye West, son 15 entrevistados de primer nivel internacional que ofrecen un panorama que, como no puede ser de otro modo, combina desde una mirada humanista esperanza y paranoias, entusiasmo y miradas apocalípticas.
Pasó una década entera en el país desde aquella doble tapa de Charly García (a quien volvimos a entrevistar en profundidad hoy mismo en una reveladora entrevista sobre su vida actual) y Mick Jagger, hasta el presente de contrastes del rock nacional con los polémicos y resistidos Pity y Miranda!, reflejados con intensidad en nuestra última edición. Parte de eso que nos pasó está contenido en estas 250 páginas en las que no ahorramos prentesiones: no es una mera antología, como dirán nuestros críticos más suspicaces aún antes de leerla, nuestros lectores más cínicos (que los tenemos y nos gusta retenerlos). Es un esfuerzo editorial que combina artistas musicales del presente (ahí están Cat Power, Hot Chip y los 10 artistas para ver con Vampire Weekend, Banda de Turistas, Paramore y Arbolito) con un relato revelador sobre el militante anarquista Brad Will, que recorrió el mundo y murió asesinado por la policía mexicana mientras filmaba un documental.
Por último, aprovechamos para agradecerte: seguramente, como todos nuestros lectores, te habrá sentido en más de un momento protagonista de Rolling Stone. Nosotros también lo sentimos así. Felicitaciones para vos también, entonces.


Ernesto Martelli
Director Editorial