En una nueva jornada del juicio por Cromañón, la lectura de las indagatorias a otros músicos de Callejeros volvió a poner el foco en el asunto de las bengalas. "No hay pruebas concretas de que Callejeros haya ingresado pirotecnia a Cromañón", declaró Juan Carbone, saxofonista y colíder de la banda, en aquel febrero de 2005, testimonio que fue leído en la audiencia de hoy.

Carbone, uno de los que más se explayó de la banda en las indagatorias, aseguró que el mensaje a sus seguidores era que no se usara pirotecnia. "Era casi imposible detener las bengalas. Cuando tocamos en Obras había fiscales presentes y las bengalas pasaron igual. Es injusto que nos imputen esto", se quejó el músico.

El guitarrista Maximiliano Djerfy, a su vez, dijo que lo estaban "acusando de algo injusto". "Tengo cinco familiares muertos y estoy en tratamiento psicológico. ¿De qué me acusan, de matar a mi familia? Fui a tocar dos minutos y después todo fue un desastre", dijo. Luego, se leyeron las declaraciones del resto de sus compañeros de grupo: Carbone, el escenógrafo Daniel Cardell, el bajista Christian Torrejón, el guitarrista Elio Delgado y el baterista Eduardo Vázquez.

Acerca de la seguridad de Cromañón, al igual que sus compañeros de la banda, Carbone aseguró que estaba a cargo de Omar Chabán y de su mano derecha, Raúl Villarreal. "Ellos eran quienes se tenían que ocupar de que no ingresara la pirotecnia", afirmó.

En ese sentido, Carbone dijo que "no verificaba las instalaciones (de los lugares donde tocaban) porque es el Estado el que lo tiene que hacer". Por este motivo, el saxofonista consideró "irracional" que le digan a un músico que "controle" el lugar donde va a tocar. "Yo no tenía obligación de inspeccionar, eso no es lo que dice la ley. Suponíamos que los funcionarios públicos no iba a permitir que se hiciera ingresar a más gente de la permitida", señaló.

Posteriormente, Vázquez dijo que tras el incendio su familia quedó "partida al medio" porque murió su mamá y su padre quedó "muerto en vida". Por eso remarcó que si hubiera sabido que el lugar era peligroso no hubiera llevado a sus familiares. Por su parte, Torrejón coincidió con sus compañeros, y agregó que siempre le pedían de buena manera al público que dejara de tirar bengalas

Más tarde fue el turno de leer las declaraciones de Miguel Angel Belay y Carlos Díaz, ex comisario y subcomisario, respectivamente, de la seccional séptima de la Policía Federal. Belay aseguró que desconocía que la discoteca fuera "un punto conflictivo". "Nunca me dijeron que hubo un problema" en ese lugar, dijo en su declaración. Además, el ex titular de la Comisaría 7° reconoció que "nunca" fue al boliche y que sólo sabía que en el lugar había "recitales y bailes". También negó conocer a Chabán y a Villarreal, por lo que aseguró que nunca recibió dinero para no cumplir con las normas de seguridad en el lugar.

Y el ex subtitular de esa comisaría, Carlos Díaz, reconoció que "Cromañón era un lugar de excepción en cuanto a los controles": Y, a diferencia de su superior, admitió que sí conocía a Chabán y a Villarreal. De cualquier manera, también Díaz negó haber recibido sobornos para obviar controles en la discoteca. Es más, el policía dijo que el día del incendio tenía previsto hacer un operativo con personal de bromatología, que no llegó a concretarse.

Cromañón: las primeras piezas

Publicado: 27.08.2008 | 16:54 en Cromañón

 

El juicio por Cromañón sigue en su etapa de precalentamiento, con la voz oficial de la fiscalía leyendo las declaraciones indagatorias que hicieron los imputados allá por 2005. El clima en el recinto es más bien triste y monocorde, pero hoy -promediando la cuarta jornada del proceso- podemos deternos en un par de datos y noticias relevantes en la búsqueda de una verdad.

Tal vez lo más trascendente -aunque no haya tenido el eco mediático de los huevazos a Villarreal o el arroz con huevo que comió Chabán en la primera sesión- fue el testimonio de la ex funcionaria Ana María Fernández, hasta el momento la única acusada que habló ante el tribunal.

El lunes, la ex directora general adjunta de Control Comunal del Gobierno porteño se declaró inocente de todos los cargos y, siguiendo una estrategia lógica de defensa, elevó el rango de la responsabilidad penal. El testimonio de Fernández volvió a poner en foco la culpabilidad estatal de las 194 muertes, denunciando a su superiora directa -la también procesada Fabiana Fizsbin- y, por elevación, desnudando el entramado institucional que hizo posible la tragedia. Entre tanta rencilla sorda o a punto de explotar entre músicos, manager, gerenciador, patovicas y policías, por un momento parecía que se nos había olvidado que, por encima de todo esto, hubo un gobierno -el de Aníbal Ibarra- que virtualmente desmanteló los organismos de control, reduciendo la cantidad de inspectores del área de 300 empleados a 25. La declaración de Fernández revalida de algún modo la destitución de Ibarra, así como también hace pensar por qué no habrá hablado durante el juicio político.

En la jornada de hoy, en cambio, la lectura de la indagatoria de Diego Argañaraz, ex manager de Callejeros, llevó el eje al factor organizador del recital. El alegato de Argañaraz, recogido en 2005, se basó en desligar a la banda del supuesto pago de coimas a la policía (aduciendo que el que estaba a cargo de los "adicionales" era Chabán) y en desmentir el rol del grupo de Celina como coorganizador del evento (asumiendo, sí, una "independencia técnica" en la gestión del show). En todo momento, la defensa del manager habló de la banda como un "equipo de trabajo" que, esa noche, prestó su servicio al empresario que dirigía el local. La relación laboral era "en negro", sin contrato ni marco legal que la amparase. Chabán, asegura Argañaraz, delegó la seguridad del concierto en Raúl Villarreal. El ex titular de Cemento, además, era responsable de las condiciones generales del lugar, su habilitación y negocios anexos (barra, guardarropa, etc). "Chabán me mintió", dijo Argañaraz con respecto al tipo de habilitación y a las condiciones generales de República Cromañón. "Yo creía que era el lugar más seguro de la Capital".


 

Después de su desvinculación del grupo cordobés Los Cocineros, el guitarrista, cantante y compositor Alfonso Barbieri se instaló en Buenos Aires. Y este abrirá el último concierto del ciclo "Arbol aquí arbol allá" que organiza Anetol Delmonte Si imprimís esta página, paga uno y entran dos. (La entrada sale diez pesos).

El estudio del grupo [que estará adelantando los temas de su inminente segundo disco, aún sin nombre] fue la sede, también, de la grabación del segundo disco como solista de Barbieri, que tiene editado un gran disco anterior a Los Cocineros [Banda de sonido original de una película que nunca se filmó, 2002]. Las canciones que se me cantan, aun sin fecha de edición, incluye una versión de "Instituciones", con la participación de Lisandro Aristimuño (que se puede escuchar acá), alguna reversión de algún tema suyo que grabaron Los Cocineros y, por supuesto, canciones nuevas que como dijimos más arriba, va a presentar junto a los Anetol Delmonte [que también serán su backing band].

La cita es hoy en Folies Club, Arevalo 1376 (y Niceto Vega). A las 21 y muy puntual. Acordate, si presentás este artículo impreso, paga uno y entran 2. Un Happy Tour musical.

Cromañón: declaró una imputada

Publicado: 25.08.2008 | 15:02 en Cromañón

 

Ana María Fernández, ex directora general adjunta de Control Comunal del Gobierno porteño, aseguró que en diciembre de 2004, cuando ocurrió el incendio en Cromañón, hacía cuatro meses que había sido desplazada a cumplir "funciones menores" por su superiora Fabiana Fizsbin, quien también está procesada en la causa.

En la tercera jornada del juicio por la tragedia, Fernández -hasta ahora, la única de los quince imputados que ha aceptado declarar- agregó que hasta junio de ese año, Cromañón no había sido inspeccionado porque, ante una intimación de su dependencia, el boliche envió los certificados de habilitación y de bomberos vigentes y que entonces se dio prioridad a locales que no habían respondido.

La ex funcionaria habló durante casi una hora y media, mientras dibujaba cuadros comparativos sobre un papel colocado en un atril y mostraba documentos, algunos a través de un proyector y otros pegados en grandes cartones, para que todos los vieran.  Ante el Tribunal Oral en lo Criminal 24, Fernández se encargó de aclarar que entre enero y agosto de 2004 estuvo a cargo de la Unidad Polivante de Inspecciones (UPI) y que luego esa dependencia fue disuelta. "Voy a mostrar cómo algunos funcionarios omitieron informar al juzgado mis funciones y probaré todos y cada uno de los deberes administrativos que tenía y que no dejé de cumplir", remarcó la abogada, de 43 años.  Al respecto, explicó que la UPI debía controlar 200 mil locales para lo cual contaba, en enero de 2004, con sólo 12 inspectores que llegaron a 76 en junio, cuando el entonces secretario de Seguridad y Justicia, Juan Carlos López, les otorgó poder de policía.

Agregó que su dependencia "carecía de presupuesto y de sistema informático" para cumplir con sus tareas. Y apuntando a su ex superiora Fiszbin, recordó que el 1° de abril de 2004 le envió una nota en la que le advirtió que a partir de las denuncias recibidas sobre posibles infracciones en los locales, el organismo a su cargo "respondía sólo al 30 por ciento de lo demandado". "Nos encontrábamos ante limitaciones para el control porque también nos asignaron verificar los partidos de fútbol y los recitales, tareas de las que debía hacerse cargo otra dependencia", remarcó.

Sobre las denuncias contra locales clase C formuladas por el entonces defensor adjunto del Pueblo, Atilio Alimena, dijo que recibió un listado de 160 boliches a los que intimó para que notificaran su situación. "Contestaron 53, entre ellos Cromañón, que en junio de 2004 presentó la habilitación de local clase C y la certificación de bomberos vigente", recordó, tras lo cual explicó que entonces se le dio prioridad de inspección a los locales que no habían respondido nada.

"La UPI desplegó una ardua tarea para responder al reclamo de Alimena, pero ¿por dónde había que empezar a inspeccionar? ¿Por los que habían presentado (los certificados) o por los que no?", se preguntó.

Como síntesis, la ex funcionaria dijo que de los 160 locales se relevó el 72 por ciento y se informó de todo a Fiszbin con la entrega de una planilla que, según Fernández, su superiora dijo desconocer cuando declaró en la instrucción de la causa. Fernández contó que en el segundo semestre de 2004, a raíz de ese informe, se creó el Centro de Emergencia en la Vía Pública (CEVIP) por la falta de recursos de la UPI y ella pasó a cumplir "funciones menores" hasta que fue echada del cargo en febrero de 2005, tras la tragedia del 30 de diciembre.

Callejeros y Chabán no declararon

Publicado: 22.08.2008 | 16:55 en Cromañón

 

Omar Chabán y los ocho integrantes de Callejeros (incluyendo al manager Diego Argañaraz y el escenógrafo y diseñador Daniel Cardell) se negaron a declarar hoy, en la segunda jornada del juicio por Cromañón que se desarrolla en Tribunales. "No, señor, voy a declarar más adelante", le dijo Chabán a los jueces. Los músicos optaron por la misma estrategia y el resto de los imputados también, excepto la ex funcionaria Ana María Fernández, quien aceptó declarar aunque postergó su exposición para la próxima audiencia, alegando que le faltaba parte de la documentación necesaria.

Esta mañana, luego de que el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 24, Marcelo Alvero, advirtiera al público que evitara levantar las fotos de sus familiares para no presionar a los imputados, cada uno de los procesados se sentó, por primera vez, en el banquillo de los acusados.

El primero fue Chabán, quien, pese a que declinó prestar declaración, aceptó brindar algunos detalles de su historia personal cuando le preguntaron por su biografía laboral: dijo, por ejemplo, que estuvo "cuatro o cinco veces fundido", y que con la explotación de sus locales Cemento y Cromañón tenía ingresos fluctuantes, que en promedio oscilaban "entre los 2.500 y los 4.000 pesos". Cuando Alvero le preguntó si padecía alguna enfermedad, Chabán respondió que debe "ir seguido a orinar" porque sufre de "prostatiasis". Tras definirse como "promotor de eventos culturales", describió a su núcleo familiar como "madre, una hermana, un hermano y seis sobrinos".

Luego lo siguió Raúl Villarreal, ex jefe de seguridad de Cromañón, quien recordó que durante quince años fue empleado de la Casa de la Moneda, que tuvo un comercio que "se lo llevó la crisis de 2001" y, actualmente, descoupado, vive "de changas y de la ayuda de familiares".

Después fue el turno de los integrantes de Callejeros. Eduardo Vázquez deletreó al tribunal el nombre de su madre, Dilva Lucia Paz, "fallecida en el accidente de Cromañón", en tanto que Cardell dijo que estudió Bellas Artes "hasta 2004" y aclaró: "Después del accidente (por Cromañón), dejé". Juan Carbone dijo que había trabajado como "herrero desde los 15 años" pero abandonó esa profesión porque "Las chispas eran peligrosas para mi profesión" de músico. Todos dijeron vivir de la música y percibir "1.500 pesos mensuales"; sólo Maximiliano Djerfy confesó una adicción ("fumo cigarrillos") y Cristian Torrejón fue el único que exhibió una identificación con el grupo que integra: una camiseta con el logo de Callejeros, debajo de un buzo blanco y celeste con el escudo de la AFA. Patricio Santos Fontanet recordó sus estudios como "técnico en esterilización", se confesó "alérgico" y cuando el tribunal le preguntó sobre su decisión, respondió: "Hoy no voy a declarar".

Después fue el turno de los ex jefes de la seccional séptima de la Capital Federal, Carlos Díaz y Miguel Angel Belay, y finalmente de los ex funcionarios porteños Fabiana Fiszbin, Ana María Fernández y Gustavo Juan Torres.

Tras la negativa de todos los imputados a ser interrogados, el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta las 14.50 para comenzar con la lectura de las declaraciones indagatorias prestadas por Chabán.

 

Diego Rozengardt perdió a su hermano Julián en Cromañón. Desde entonces ha sido uno de los familiares de víctimas más activos y lúcidos en la búsqueda de una reflexión colectiva sobre lo que pasó en la noche del 30 de diciembre, sus causas y consecuencias. Llevó adelante el ciclo de charlas "Pensar Cromañón" y es uno de los principales responsables del sitio web www.lospibesdecromagnon.org.ar, donde publicó esta crónica personal, vivida desde adentro, del primer día del juicio por Cromañón. Aquí, su propio testimonio de la primera jornada del juicio.

El primer juicio oral y público por Cromañón comenzó este 19 de agosto y a los familiares sólo les fueron asignados 160 lugares dentro de la sala, obligándolos nuevamente a organizarse y seleccionar criterios de autoexclusión. Todo esto fue llevado a cabo durante los días previos al juicio por algunos padres que priorizaron este rol organizador por sobre su propia presencia en la audiencia. Desde las 8 de la mañana estábamos los familiares haciendo fila para el ingreso que se suponía sería antes de las 9. Sin embargo, gracias a una incompetencia lindante con la provocación del Poder Judicial y la policía, la entrada a la sala se produjo pasadas las 11hs. Mientras, en la fila, algunas mamás bromeaban simulando ofrecer coimas a la policía para entrar. Adentro, en el banquillo de acusados, estaban los verdaderos coimeros cuya avidez de lucro llevó a la muerte a sus hijos.

El recinto en el que se desarrollará el debate es el mismo donde fueran juzgados los integrantes de la Junta Militar de la última dictadura. Con el peso simbólico que esto conlleva para toda la sociedad argentina, se vuelve algo contradictoria para los familiares de Cromañón ya que luego de ese juicio, todos los jerarcas fueron liberados a través de las leyes de impunidad y los indultos ¿Será un antecedente macabro?

Y si de macabrismos se trata, resultó insoslayable notar que la sala de audiencias, llena en su totalidad, es toda de madera (incluyendo bancos, sillas, puertas y partes de las paredes), no tiene matafuegos y la puerta de entrada es única y no puede pasar más de una persona a la vez. ¿Qué pasa si hay un incendio aquí adentro? -nos preguntábamos- ¿también querrán echar la culpa a los padres de los presentes "por no saber dónde iban sus hijos"? El Estado no parece tener aún ni tan siquiera las respuestas más elementales a hechos como los de Cromañón.

Ver las caras de los acusados fue probablemente lo más fuerte del primer día. Omar Chabán se rasuró el pelo y se presentó con una simulación de recogimiento parecido al rezo cual monje budista, tomándose la cara y con la cabeza gacha durante casi todo el día, evitando mostrar su cara. Una periodista que cubriera el juicio a las juntas militares nos contaba que hace más de 20 años Jorge Rafael Videla mantenía una actitud también de rezo, mirando la cruz que está encima de la cabeza de los tres jueces del tribunal. En todo caso, está claro que para el ex actor del Parakultural esto se presenta como una obra de teatro de seis meses, en la que cuando más miserable se muestre, más éxito de taquilla tendrá. Nosotros lo tenemos claro; no nos dejaremos engañar.

Durante la audiencia, pudimos finalmente ver las caras de policías y funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Todos los acusados estaban de espaldas a las víctimas (como lo estuvieron siempre) y detrás de un blíndex, pero por el circuito cerrado de TV conocimos el rostro actual de Fabiana Fiszbin, quien fuera Subsecretaria de Control del Gobierno de la Ciudad y llegara a ese cargo por ser la mejor amiga de Vilma Ibarra.

Este primer día no hubo testimonios, sólo se leyeron los autos de elevación a juicio. A pesar de haber sido redactados hace dos años, Fontanet no dejó de realizar muecas cuando de leían las acusaciones, como si estuviera sorprendido de los cargos que pesan sobre él. Si en dos años no tuvo tiempo de leer los textos de los querellantes, ¿tampoco miró de reojo la tapa de los diarios? Lo único que logró es que gran parte de la atención se centre en él, desviándola de Chabán, policías y funcionarios ¿Eso quiere realmente? El show que hizo a la salida responde a esta pregunta.

En esta sala que tiene escrito el número 2045 en su puerta, Aníbal Ibarra fue asistente de la parte acusadora en el Juicio a las Juntas. Hoy, todas las querellas creen que debería haber estado en la sala, pero en el banquillo de acusados.

Afuera, la gente que no pudo o no quiso ingresar colgó 194 figuras recortadas primorosamente por un grupo de madres. En un micrófono abierto, se alternaba la lectura de los nombres de las víctimas con textos alusorios a la Justicia. Simultáneamente y en el mismo lugar, un grupo de jóvenes manifestó durante todo el día su rechazo a la acusación a los músicos de Callejeros. En un momento, hubo un breve cruce de insultos entre uno de ellos y un familiar que no pasó a mayores. Instantáneamente, todas las cámaras que habían negado aire a los reclamos planteados desde el micrófono, se prendieron y transmitieron en vivo para montar una vez más el circo nuestro de cada día. Luego, en los resúmenes informativos, esas imágenes primaron sobre cualquier otra relacionada con el juicio.

Posiblemente el diario del miércoles contenga gran parte de esas imágenes que vuelven a mostrarle al consumidor de medios masivos de comunicación la "violencia" y/o "división" que rodea al reclamo por justicia en el caso Cromañón. Sin embargo, y en una forma muy personal, la imagen del día ocurrió adentro: la pantalla se había detenido en el rostro de Diego Argañaraz -manager de Callejeros cuando le leían las imputaciones (homicidio simple con dolo eventual repetido 194 veces en concurso real con lesiones repetido en 1524 veces concurrentemente con cohecho activo) por las que era sometido a juicio. Alguien, desde detrás del blíndex puso la foto de una víctima cuyo rostro quedó así al lado del acusado en la imagen. La víctima es Romina Branzini Mangiarotti. Era la esposa de Argañaraz, y la madre de Romina es una de las personas que testificará. Pero no por la defensa, sino por la acusación.

El proceso penal comenzó. Es el primero de ellos y excluye necesariamente las evaluaciones sobre todo tipo de responsabilidades que no sean penales. Ésas, las excluidas en este juicio, son las que podemos juzgar todos, de una buena vez sin prejuicios ni irresponsabilidad ciudadana.

Por Diego Rozengardt


Juicio Cromañón: día 1

Publicado: 20.08.2008 | 12:05 en Cromañón

 

Todo comenzó ayer, en el Palacio de Tribunales, en la misma sala donde se desarrollaron los juicios a las juntas militares por las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar: sentados en un largo banco los integrantes de Callejeros y su ex manager; Omar Chabán y Raúl Villarreal, su mano derecha; los dos policías acusados de cobrar coimas y los tres ex funcionarios del gobierno porteño que habrían incumplido sus deberes de funcionarios públicos. Y, separados por un blindex, los familiares de los 194 muertos en la noche del 30 de diciembre de 2004, cuando una bengala incendió el boliche República Cromañón, con fotos de sus desaparecidos seres queridos. Afuera, fans del grupo de Villa Celina, más otra serie de familiares que no pudieron ingresar a la sala por su capacidad limitada.

En la primera jornada, el secretario Julio Di Giorgio leyó los cargo de los querellantes y de la fiscalía a los acusados. Cada vez que apuntaba los cargos por los que Callejeros debe responder Patricio Santos Fontanet, líder de la banda, gesticulaba de manera visible y hasta negaba a Di Giorgio, hecho que le valía una advertencia por parte del presidente del tribunal. Chabán , por su lado, con la cabeza rapada, se tomaba las sienes y leía El enigma del sufrimiento, de Santiago Kovadloff. En un intermedio, aprovechó para comer su vianda: una porción de arroz con huevo duro, que acompañó con agua mineral.

Los padres que estaban en la sala, por su parte, se comportaron de manera excelente. No produjeron desmanes, no gritaron ni provocaron escándalo alguno, siendo que tenían a los acusados a muy pocos metros. El juicio, que se teme que dure por lo menos siete meses, continuará el viernes, y a partir de la semana que viene las audiencias serán los lunes, los miércoles y los viernes.

La vida después de Cromañón

Publicado: 19.08.2008 | 14:46 en Cromañón

 

Las pesadillas de los sobrevivientes. Las visiones de Omar Chabán desde el penal de Marcos Paz. La compleja trama detrás de las agrupaciones de familiares de víctimas. La destitución de Aníbal Ibarra. El funcionamiento de la política de subsidios estatales. La clausura de espacios para el under. La revelación del primer disco de Callejeros después del incendio. La aparición del siguiente a pocas semanas del comienzo del juicio. La polémica por su participación en Cosquín Rock, que partió a la escena en dos. El rompecabezas judicial. La fantasía de reabrir Cemento y la posible reapertura de la cuadra fantasma de Bartolomé Mitre...

Desde que la noche del 30 de diciembre de 2004 abrió una grieta en la historia argentina y dejó expuestos la fragilidad de nuestras instituciones y el temerario nivel de inconciencia en el que vivimos, Rolling Stone decidió meterse hasta el cuello en el tema Cromañón. No fue una determinación heroica, ni mucho menos. Aún a riesgo de cometer equivocaciones o vernos hundidos en arenas movedizas, sabíamos que era el hecho histórico más doloroso y sintomático de la cultura reciente de este país, ocurrido en el corazón de la cultura joven rockera, y que si alguna responsabilidad le cabía asumir al periodismo de esta generación era el tratamiento permanente y en profundidad de esa noche trágica y sus derivaciones humanas, culturales, políticas y judiciales.

Ahora que ya transitamos un juicio oral que se presume largo y tortuoso, podemos mirar atrás y comprobar que, a lo largo de estos tres años y medio, Rolling Stone intentó ser narradora, intérprete y voz reflexiva de la carátula judicial más oscura que le tocó relevar en su primera década de vida. Desde aquella tapa emblemática de febrero de 2005, fueron pocos los números de la revista que no contuvieran alguna historia ligada a Cromañón, sus causas y sus efectos. Había sido un compromiso tácito con los lectores.

Ahora que la causa se instaló en el Palacio de Justicia y los quince imputados por las 193 muertes (la fiscalía no incorporó al expediente a Gerardo Rossi, fallecido algunos meses después del recital) esperan su sentencia, nosotros ponemos a disposición nuestro archivo periodístico sobre el caso y a la vez iniciamos una cobertura online del juicio. Aquí estaremos.

Un recordatorio por las notas más importantes sobre el caso Cromañón que aparecieron publicadas en www.rollingstone.com.ar

Pasión, Muerte y Rock & Roll | El incendio de República Cromañón abre una grieta en la historia del rock argentino y en la vida de una generación. ¿Cuál es el origen del fuego, más allá de las bengalas?

Noches frías en el barrio | Villa Celina y la historia definitiva de Callejeros, una banda del suburbio. Cómo y por qué, en los extremos Sur y Oeste de la Capital, con el Riachuelo y la General Paz como símbolos, nacieron las bandas más populares de los últimos años

El nuevo rock de las cavernas | Entre la paranoia y el pánico a la extinción, el under busca refugio y, con los controles estatales en crisis total, intenta reinventarse luego del incendio

Ni un minuto de silencio | Callejeros suena a full en las radios. ¿Qué nos pasa cuando los sonidos se asocian al dolor?

Cenizas quedan | Insomnio, asma, miedo, fobias, tratamientos. Algunos se fueron de sus casas. Otros no pueden ir al colegio. Muchos no quieren ni hablar del tema. Lograron zafar del incendio de Cromañón, sí, pero todavía no de sus efectos

Sobre tumbas y héroes | La campaña pública de Callejeros después del incendio y la peor pesadilla en la historia del rocanrol

Un minuto de silencio | Radiografía de "Un minuto", el tema de León Gieco con Pato Fontanet que ya no se consigue

¿Puede revivir Cemento? | Un peón que vive ahí desde hace veinte años encabeza un plan de rescate. Después de Cromañón, entre la mística de Omar Chabán y la expectativa del barrio que antes lo rechazaba, ¿hay margen para que reabra el templo underground?

Asambleas para abrir Cemento | Un grupo de músicos y ex peones se reúne dentro del local para planificar su reapertura bajo control de los trabajadores

El país y la muerte joven | El Estado terrorista de los años 70, el Estado negligente de Cromañón, la política como herramienta de acción y las diferentes maneras de afrontar la violencia institucional

El año del fuego | Una bengala en manos de un chico asfixió a 194 rockeros y encendió un vendaval político. Cómo viven Callejeros, Omar Chabán y los sobrevivientes un año después

Crítica de Señales, de Callejeros

La vuelta de Callejeros en Córdoba | Ante 20 mil personas que se dieron cita en el Chateau Carreras, retornó el grupo tras la masacre de Cromañón. Chequeá la lista de temas que Pato Fontanet y compañía tocaron en su show

Callejeros: humo espeso | Un sobreviviente de Cromañón declaró que la madre de Pato Fontanet repartía bengalas. Fue golpeado y luego acusado de falso testimonio. Conocé su historia

"La causa es muy superficial" | Escuchá un extracto de la charla que Omar Chabán mantuvo con Rolling Stone

Cosquín Rock Día 3: Callejeros jugó de local | Ante 35 mil personas y bajo un gran operativo de seguridad, la banda se presentó en la última jornada de Cosquín. No hubo alusiones a la tragedia de Cromañón

Callejeros, y sus remeras | Una marca de ropa vinculada a la banda de Villa Celina copa el mercado de merchandising rockero. Todos los detalles de esta historia

Callejeros se defiende | A un mes del juicio por Cromañón, la banda lanzó Disco escultura, un álbum autorreferencial, y hasta parodia su situación procesal

Phelps: música para medallas

Publicado: 18.08.2008 | 11:01 en Lo que suena, Debates

 

Como muchos, crecí leyendo El Gráfico, y muchas veces me llamó la atención en viejos ejemplares de mi colección (con las páginas amarillentas) la foto de Mark Spitz con su bigote característico y sus siete medallas doradas. Por eso me da un poco de pena que otro nadador, Michael Phelps, le saque su récord (más me dolió cuando el Boca de Bianchi desbancó al invicto del equipo de José, por razones obvias).

En medio de la phelpsmanía (¿?), recibo un sobre con el segundo disco como solista de Mussa Phelps, Now Here Nowhere, que sin dudas merece muchas medallas doradas. Además de su proyecto electrónico, Futura Bold, con Jorge Vargas y Juanito Jaureguiberry como VJ, Phelps (el argentino) es colaborador de Fernando Kabusacki en la Nacional Film Chamber Orchestra, y miembro de un grupo de audio-ayuda (sic) integrado por Ezequiel Borra, Pablo Paz, Santiago Vazquez y Ale Franov.

Todos ellos participan de Now Here Nowhere / Nowhere Now Here, elenco al que se suman las presencias de Wenchi Lazo, Lulo Isod, Franco Fontanarrosa, Sami Abadi, Bárbara Togander y Santiago Castellani, conformando un verdadero seleccionado avant-garde.

Canciones que conforman un pop de proyección astral, lejos de convencionalismos pero con groove, atmósferas jazzísticas y mucha improvisación, con uno de los mejores artes de tapa de 2008, impreso en papel reciclado, gentileza de Juanito Jaureguiberry.

Lo que escucha la redacción

Publicado: 08.08.2008 | 14:35 en Lo que suena

 

Louis Armstrong - "La vie en rose" - TEMA
La banda de sonido de Wall-e, la última maravilla -sentimental y apocalíptica- de Pixar, hilvana las composiciones incidentales de Thomas Newman con un aporte original de Peter Gabriel, y también un par de viejas grabaciones del siglo XX que ambientan la melancólica soledad del robotito en una Tierra deshabitada. Este standard que popularizó Edith Piaf, en su versión inolvidable de Armstrong, resume el espíritu de la película: la belleza arrasada y la última posibilidad de una esperanza.

Gabi La Malfa - Solaz - DISCO
La placidez de la costa de Valizas (departamento de Rocha, Uruguay) que ilustran la portada de Solaz, se refleja en la voz y las canciones de Gabi La Malfa, que en su primer disco entrega piezas propias, más una versión de "Todo el día", de Fernando Cabrera, una musicalización de un poema de Fernando Pessoa y un inédito del guitarrista Matías Magneres. Los músicos que la acompañan (Edgardo Cardozo, Diego Ruiz, Alejandro Goldberg, Dante Yunque, entre otros) van rotando en pequeños conjuntos camarísticos, y crean un ámbito íntimo y agradable, entre la MPU, el folclore argentino y la música de cámara.

Van Morrison - "Ancient Highway" - TEMA
Siempre es un placer ir, volver, conocer y revisitar la obra de Van The Man. Este tema de 1995 (del disco Days Like This) posee todos los tics del Morrison que no es Jim, esos que lo hacen un cantante inigualable: el scat, los alaridos controlados, una banda de sesionistas que no lo parecen por su calidez y la sensación de un tipo que nos cuenta historias que a todos nos pasaron. Ideal para escuchar mientras se saborea una buena pinta de Guinness.

Peligrosos Gorriones - Discografía completa - COMPILADO CASERO
Aprovechando la maleabilidad del MP3 (y para rememorar las épocas en que los compilados sólo eran posibles en TDKs opacos), un potpurrí con las mejores canciones de los tres discos de la banda liderada por Francisco Bochatón. Del primero, Peligrosos Gorriones, "Escafandra", "El bicho reactor" y "Siempre acampa"; de Fuga, "El mimo" y la gran "Manicomio gris" y, por último, de Antiflash, "El sol de jaf", "Mi propio brujo" y "Me extingo". ¡Qué vuelvan!

Audio Bullys - "Gimme That Punk" - VIDEO
Un tema que, al escucharlo, resulta imposible reprimir las ganas de bailar. Y un video en el que, crease o no, los Audio Bullys citan al pionero "Homesick Subterranean Blues" de Bob Dylan: sólo que, en lugar de arrojar hojas con la letra de la canción al vacío, tiran viejos vinilos históricos de todas las épocas.