

"La muerte de Michael Jackson termina con las bromas por el momento", dice Robert Dougherty en Associated Content, y desde este humilde espacio le respondemos con toda sinceridad y elocuencia: nah. Más allá de la respetable carrera de este enorme artista (tengo Off the Wall en vinilo y lo escucharía mucho por estos días, si no fuera porque lo quiero mantener intacto para cuando pinte la fiebre coleccionista), el muchacho eligió ser un freak que causaba gracia y estupor (estupor dije, no estupro, ojo) con sus excentricidades, así que quién podría quejarse si lo picoteamos un poquito al espichar. Y además el tipo está muerto y los familiares directos seguramente no leen Pop Life, de modo que nada nos impedirá recordar al Rey como a él le hubiera gustado: con un humor negro que se irá haciendo blanco a medida que transcurra el post.
Porque, claro está, no fuimos los únicos. Ayer mismo, en pleno día nefasto en el que las celebridades caían como moscas, un renegado social (renegado de tu sociedad) que suele usar camisas floreadas y tocar el ukelele señaló en su Facebook que Michael se fue de Farrah, poco después de declarar públicamente que a Jacko no lo mató la bengala, lo mató la corrupción (de menores). La gente de Paparruchada, en tanto, encontró la respuesta a lo que todo el mundo se pregunta: ¿Qué lo mató? Hubo quien aseguró que la familia no hará un sepelio sino un reciclaje, y que con el plástico resultante fabricarán Legos (para que, por una vez, los chicos jueguen con él y no al revés) o una bolsa de supermercado (para que siga siendo blanco y peligroso para la salud de los niños). Muchos, en tanto, se equivocaron al predecir que Jacko moriría de intoxicación al comerse una salchicha de nueve años, y no faltaron los desubicados que dijeron que el autor de "Beat It" no había estado tan duro desde que Macaulay Culkin lo visitó en Neverland.
Habrá que ver cuánto hay de verdad en el rumor que dice que para su entierro Elton John repetirá lo que hizo con Lady Di y reversionará un viejo hit suyo, convirtiéndolo en "Don´t Let Your Son Go Down on Me". Lo que nunca podremos confirmar es otro trascendido de orden divino, que dice que cuando Farrah Fawcett llegó al Cielo, pidió como deseo la paz y la seguridad para todos los chicos del mundo: de ahí la inmediata crepada de Jacko.
Algunos no podrán creer que ya no esté en este mundo, y querrán chequear cada tanto si sigue en el Más Allá o ya pegó la vuelta. Y el resto de nosotros pasaremos horas recordándolo de la mejor forma: haciendo bailar una versión dibujada de su cadáver con este simpático jueguito. Por lo demás, les digo a los fans que se enojen que no, no odio a Michael Jackson: la verdad es que canta bien y es noble, buenas noches.

Autor: Diego Mancusi

Rolling Stone Rock & Roll Daily

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