

Sos Haroldo y tocás el oboe en Plátano Charcas, un grupo tributo a Banana Pueyrredón en clave de ska paraguayo. Tu mayor mérito en la vida es seguir en Twitter a La Niña Loly. Tu logro más grande en lo profesional fue cuando eras cadete y te dejaron tomarte un taxi para ir al banco. Una vez le dijiste a tu psicóloga que te sentías disminuido como persona y ella te contestó que ese trauma es "típico de un pelotudo como vos". Así no podés seguir.
Desde que tu viejo te ponía Napalm Death al palo en la cuna cuando eras bebé, vos ya sabés dos cosas: 1) Que la música es lo tuyo; 2) Que tu viejo es un idiota. Ateniéndote a la primera de ellas, pensás que el rush de adrenalina que necesita tu vida vendrá al dedicar tu vida al arte de combinar los sonidos, pero aún dentro de ese ámbito tan acotado las opciones son múltiples. Entonces te preguntás: "¿Qué me convendrá? ¿Estudiar piano con Martha Argerich o ir a pegar merca a la villa disfrazado de Ale Sergi?".
Si preferís estudiar piano con Martha Argerich, hacé clic acá.
Si sos un gato refugiado y te cabe ir a pegar merca a la villa disfrazado de Ale Sergi, hacé clic acá.

Autor: Diego Mancusi

Rolling Stone Rock & Roll Daily


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