Mientras todo el mundo hace encuestas para elegir lo mejor del año, yo les llevo la contra y destaco lo más repulsivo de este 2008 que se está yendo. Más aún: no le pregunto nada a nadie y elijo todo a dedo, que para eso está mi cara ahí abajo. Los rubros son completamente arbitrarios, seguramente me olvidé de un montón de cosas horribles, tomen ésto como un work in progress que se complementa en los comentarios y traten de no indignarse demasiado si les toco alguna fibra sensible.
Peor Choreo: varios de Coldplay
A Chris Martin le dio fiaca ponerse a laburar para sacar un disco este año. Así, tirado en un sofá, jugando a la Play, totalmente en medias, dio la orden de que se chorearan el nombre y la tipografía de un long play de Palito Ortega. Después había que componer un single, pero tenía más ganas de ver Bob Esponja, por lo cual decidió que era más fácil chorearse un tema de Satriani enterito y sacarse el laburo de encima rápido para poder irse a ver su serie de caricaturas favoritas. Se notó mucho esta vez, Chris. Más de queruza la próxima.
Peor Disco Internacional: The Greatest Songs Of The Eighties - Barry Manilow
Aunque Arjona haya sacado disco nuevo este año, el horror de escuchar al desfigurado cantautor estadounidense berreando "Careless Whisper" de Wham!, "Against All Odds" de Phil Collins y "Never Gonna Give You Up" de Rick Astley es insuperable. La bosta más random de la historia de la humanidad.
Peor Cover: "Reach out" - Hilary Duff
Un día la princesita de Disney se levantó cachonda y le pintó ponerse a destruir un clásico de Depeche Mode.Así, arremetió contra "Personal Jesus" y lo convirtió una masa informe de pop sin gracia. Pegadito a ella quedó Il Divo con su Untesticled Mix de "Hallellujah" de Leonard Cohen.
Peor Disco Nacional:ninguno, me gustaron mucho todos
Peor Tapa de Disco: Surfing - Megapuss
Sí, ya sé que no los conoce nadie, pero no me pude resistir a fustigar a Devendra Banhart y su igualmente peludo amigo jugando con un cuchillo. Hippies desnudos y violentos: justo lo que le pedí a los Reyes. En el ámbito nacional, lo mismo de antes: no puedo elegir ninguna, me gustaron mucho todas.
Peor Letra: "100 % Pordiosero" - Hijos del Oeste
"Toda esa gente que habla mal de mí / que me chupe la pija, que la chupen a morir", canta el poeta contemporáneo Toti Iglesias, benemérito embajador de la República Democrática de Finoria. ¡Rocanrol nenenen!
Peores Películas (que vi): The Happening y Zohan
Una me hizo reír mucho y la otra me dio miedo. Lástima que la graciosa fue The Happening y la aterradora Zohan. La de Shyamalan es un conjunto de cosas que pasan porque sí, protagonizada por el primer cascote parlante que llega a la pantalla grande (Mark Wahlberg). La de Adam Sandler tiene menos gracia que un show de stand up de Nelson Castro.
Peor Desnudo: Jennifer Aniston
Sí, ya sé que estuvo el de Amy "Pipo Gorosito" Winehouse, pero uno esperaba más deuna pelada grossa de Rachel Green. En cambio, nos tuvimos que conformar con su pose Ratatouille. Decepción.
Peor Mail que me Llegó este Año: Un spam con el título "21st century is the century for big penises". Tendré que esperar 91 años más, que se le va a hacer.
Peor Foto: La regla de Britney Spears
"¿Ah, sí? ¿La gilada dice que estoy embarazada? ¡Mirá como me saco una foto mostrando cómo me sale jugo de bebé de la pochola!".Y fue y lo hizo, la muy zarpada.
Peor Cena del Año: el sanguche de pan lactal seco, ketchup y lechuga que me estoy bajando en este momento. No sé si masticarlo o hacerle un escrache.
El Peor Vestido del Año:Este tipo
Peor Nombre de Bebé Famoso: Bronx Mowgli
Así, juntando un barrio violento y un personaje de Disney, bautizaron a su hijito Pete Wentz de Fall Out Boy y Ashlee Simpson. Es como si un miembro de Smitten se casara con Lourdes de Bandana y tuvieran un hijo llamado Fuerte Apache Patoruzito.
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Así como la pérdida del amor de su vida en manos de un paladín del rolinguismo ortodoxo lo llevó a jurar que podría ser cualquier cosa menos un chabon rocker, la ética de trabajo y honestidad que sus padres Héctor e Hilda le inculcaron hizo que Horacio se negara rotundamente a robarle a Coldplay, pese a la tentación. No obstante, al darle a leer las letras de las canciones que tenía compuestas ("pídeme la luna te la bajaré / pídeme 50 para el papel / pero no me pidas que no venga más / porque Independiente es una enfermedad", decía la más inspirada de ellas) a su maestro Willie Quiroga, éste le aplicó un sonoro soplamocos y le señaló, con serenidad zen: "Pibe, sos bastante pelotudo". A chorear se ha dicho, entonces.
Así fue como "Cemeteries of London" se transformó en "Chacarita", "Life in Technicolor" se rebautizó "ATC" y "Violet Hill" se acortó simplemente a "Violeta", generando así el único caso de plagio simultáneo a Coldplay y Alcides del mundo. La estructura musical de las canciones era prácticamente la misma, aunque se tomó la molestia de cambiar las guitarras eléctricas por charangos para que no se notara tanto. El disco, titulado Eso, Eso, Viva La Vida, Yo Lo Vengo Diciendo Desde Hace Rato se grabó en quince minutos y fue editado por Gordo Feo Records, su propio sello discográfico.
Más desconcertada que nunca, la crítica especializada se deshizo en elogios por si acaso, e inmediatamente después procedió a cambiar sus copias en Parque Rivadavia por piratas de Banda de Turistas. Con tan impulso, el LP vendió 142 millones de placas en todo el mundo, fue número uno en lugares tan disímiles como Ruanda, Suiza y Lanús y así Horacio finalmente cumplió el sueño de todo músico: ser entrevistado por Diego Mancusi para Rolling Stone.
Fue entonces cuando una alarma comenzó a sonar en la coldplaycueva: el copiómetro detectó el choreo y liberó al plantel de abogados especialmente entrenados para este tipo de casos. La demanda no se hizo esperar: Chris Martin pidió como resarcimiento 87 millones de dólares y se negó a aceptar Ticket Canasta. La justicia dictaminó a favor del grupo británico, pero poco después éste perdió todo el dinero en un juicio por plagio a manos de Radiohead, y éstos a su vez debieron entregarlo por idénticas razones a Pink Floyd, y así la plata fue pasando de grupo en grupo por demandas de plagio sucesivas hasta que recaló, lógicamente, en los Beatles. Con los 87 millones de dólares de Horacio, Yoko Ono se compró una escobilla de baño de oro y zafiros y un sanguche de panda.
Humillado y en la ruina, Horacio perdió el favor de la crítica y del público. Su siguiente álbum Vayanse Todos a La Reputa Madre que Los Parió no tuvo el éxito esperado: fue directamente a la batea de ofertas, y así y todo vendió menos que el disco que grabó la hija de Moria Casan haciendo covers de Rammstein.
Ya sin la ayuda de su sensei Willie Quiroga (quien también le había hecho juicio por 32 años de clases impagas), Horacio pensó en quitarse la vida, pero llegó a la conclusión de que el suicidio era demasiado bueno para él, por lo cual eligió un destino peor: el tributo a Arjona. Hoy, Horacio se gana la vida tocando covers del monstruo guatemalteco en el bar "La depresión" de San Telmo. Cada tanto alguien lo reconoce y le calza un bife, y así él rememora, con lágrimas en los ojos y hielo en las hematomas, los años en los que supo ser un rockstar con fama, mujeres, dinero y una mansión en San Bernardo.
FIN
Ellas son jóvenes y exitosas, y su belleza parece destinada a durar para siempre. No obstante, un buen día se levantan de la cama con la cara que todos tenemos cuando nos levantamos de la cama, pero por algún motivo no les desaparece tras la refregada matinal con agua fresca y el cepillado de dientes. Como si fueran víctimas de alguna maldición, ese rostro de recién amanecidas las persigue por el resto de sus vidas, e incluso va empeorando más y más con sus vanos intentos de recobrar el brillo perdido, llegando en algunos casos a niveles grotescos. Así, las mismas que ayer eran jóvenes, exitosas y de belleza aparentemente perenne, hoy nos recuerdan a tres personajes clásicos del cine de horror. Tres ejemplos a continuación.
AMY WINEHOUSE - EL MONSTRUO DE LA LAGUNA NEGRA
La soulera más cocainómana del mundo decidió esta semana que ya era tiempo de mostrarnos los pechos (¡gracias, che!) y mientras paseaba por la isla caribeña de Santa Lucía, se sacó la parte de arriba de la bikini, se metió al agua y quedó igualita al Monstruo de la Laguna Negra.
PAMELA ANDERSON - CHUCKY
¿Cómo pasa la sex symbol más importante de una generación a convertirse en un remedo de un muñeco maldito y todo estropeado? La hepatitis y el rock and roll la trataron bastante mal a la pobre Pamela.
KATIE HOLMES - UN ZOMBIE
Katie era una chica linda y angelical, con papeles cinematográficos chiquitos, pero siempre en alza. Hasta que un mal día el malvado Tom Cruise se cruzó en su camino, le tiró el camión de la cientología encima y... ahí la ven, convertida en una especie de muerto vivo como los de George Romero. Y encima no cualquier muerto vivo: ¡Un zombie mendigo!
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Las palabras del maestro abrieron una vieja herida en Horacio, como un Ginsu que se pasea, de ida y vuelta, por la fenecida (pero doradita) masa muscular de un noble cacho de vacío. Así, la volvió a ver en su recuerdo, con su flequillo azabache, su dentadura incompleta pero bastante pasable, su hirsuto entrecejo, su musculosa batik... Zulema, la chica de sus sueños, le rompió el corazón yéndose con el baterista de La Perinola, banda rocanrolinga de su Recoleta natal. Por eso, no lo dudó un segundo: feo e inútil podría ser, pero nunca chabón. El modelo a seguir sería el spinettiano.
Horacio no se intimidó cuando Willie le mostro la lista de acordes que debía aprenderse para seguir ese camino: mientras que la del rocanrol tenía tres, la del Flaco tenía 9.487, más un addendum de tonos que sólo podían hacerse tras el injerto de un sexto dedo en la mano izquierda. Por ejemplo, el Fa Sostenido Menor Disminuida Séptima Con Bajo en Tercera, Gruñido de Chewbacca y Ruido de Motor de Volkswagen Senda Full Nunca Taxi Ni Patrullero (acorde que Spinetta ha utilizado profusamente a lo largo de toda su discografía) le costó ocho meses de práctica ininterrumpida, además de cuatro fracturas de falanges y varias sesiones de electroshock.
Nueve años después, Horacio manejaba con notoria destreza la parte musical, por lo cual Willie avanzó con la enseñanza de las letras. El joven se mostró curioso:
- Maestro, ¿cómo debo hacer para escribir esos versos tan bellos y complicados?
- Mirá pibe -dijo Quiroga, que estaba medio harto de la ineptitud de su discípulo y ya había abandonado todo atisbo de formalidad. -El yeite es éste: vos agarrate tres libros de cosas raras y bien distintas. Ponele: un tratado de anatomía, uno de filosofía y uno de arte plástica. Entonces lo que hacés es sacar una frase de cada uno, las vas pegando y te armás una canción. Fijate.
Willie manoteó de su biblioteca los textos antes mencionados y recitó:
"El esternón,
y la angustia existencial del no-ser
pintan la luna al oleo
mientras el niño tose
y la voluntad oprime al ideal,
los colores fluyen y se mezclan entre sí".
"¿Entendés?", dice el sensei. Y Horacio replica que sí, que más o menos la ve, que le va a costar un poco pero le va a agarrar la mano.
Doce años más tarde, Horacio logra dominar la técnica y graba su disco debut Contagiándose la mononucleosis del otro. Aunque ningún periodista entiende una sola palabra de lo que dice en sus canciones, absolutamente todos lo aplauden por las dudas. La gente acompaña y el éxito por fin golpea a su puerta: el álbum vende trece millones de copias y Horacio se muda a una mansión sobre la playa en San Bernardo, con una piscina olímpica que hace llenar de agua de mar e inmediatamente después vaciar porque "es una boludez... si el mar está ahí nomás".
Las groupies golpean a su puerta incesantemente. Para venderle, los dealers tienen que hablar primer con Pago a Proveedores. Paul McCartney se hace fan suyo en el Facebook. Todo lo que alguna vez soñó está en sus manos, pero -como bien dijo el Hombre Araña- grandes poderes implican grandes responsabilidades. A la hora de componer los temas para su segundo trabajo, la inspiración se ausenta y sólo logra escribir un bodrio tras otro. Frustrado, pone el último de Coldplay y dice: "¡Esto sí que es buen disco!". Entonces, una idea polémica pero muy tentadora comienza a sobrevolar su mente: ¿Podrá robarse algunos temas, cambiarlos un pocos, firmarlos como propios y salirse con la suya? El dilema moral es grande, pero sus canciones son más asquerosas que cucharada de pus, y el plazo establecido por su discográfica está a punto de expirar. ¿Qué podrá hacer?
Si querés que Horacio le choree a Coldplay, dejalo en un comentario.
Si querés que grabe un disco con las canciones horribles que le salieron, idem.
Autor:
Horacio tiene 17 años y un sueño: ser un rockstar, de esos que viajan en limusina, paran en los mejores hoteles, usan y tiran a sus groupies como si fueran pañuelos descartables y cada tanto graban algún que otro disco. Pero la cosa no le resulta sencilla. En primer lugar, tiene la mala suerte de ser extremadamente feo, pero no "feo pintoresco" como Adrián Dárgelos o la gorda de The Gossip, sino "feo feo"... "feo impresentable", podríamos decir. Segundo, carece de todo tipo de talento. Y por último, no creció en una familia con formación artística ni intereses musicales: sus padres, Hilda y Héctor, no son capaces de distinguir a Perales de Manowar, y cuando Horacio les comentó que quería un ukelele, le compraron a Joseph Ukelele, marcador de punta de origen nigeriano que Ferro dejó libre tras una paupérrima performance en el Apertura. Todavía lo tiene tirado en algún rincón de su habitación.
De todos modos, Horacio suple sus deficiencias con obstinación. Decidido a triunfar en el mundo del rock, consideró que el primer paso en su carrera al estrellato debía ser aprender a tocar un instrumento. Así, pasó por decenas de profesores de todos los renombres y aranceles, los cuales indefectiblemente chocaban contra su total falta de pericia. Desahuciado por docentes tan disímiles como Leo Masliah, Leo García y Leo Mattioli, el muchacho decide valerse de su último recurso: un enigmático aviso en Segundamano con la foto de un anciano de largos cabellos blancos que prometía enseñanzas musicales diversas en las lejanas e inexploradas tierras de Quilmes.
Tras dos largas horas sobre el 159, Horacio se apresta a tocar timbre en aquel caserón cubierto por la bruma anunciado en la revista, pero justo antes de que su dedo índice haga contacto con la perilla, el anciano de largos cabellos blancos abre la puerta súbitamente y le dice "te estaba esperando". "Mi nombre es Willie Quiroga", dice, "y tú serás mi nuevo aprendiz".
Anonadado, el joven se arrodilla a los pies de su maestro, mientras estalla en llanto y le hace reverencias. Willie, en tanto, le dice que deje de hacer pelotudeces y le pide 150 mangos por adelantado. Horacio acepta y se sienta en un cajón de soda en el patio, mientras el sensei le imparte su primera lección: "Joven Padawan, para llegar al éxito tienes dos alternativas: puedes elegir el Modelo Rocanrol que ha llevado a la cima a bandas como La 25, Hijos del Oeste y demás, o puedes elegir el Modelo Spinettiano, concebido personalmente por el Flaco. Tú dirás qué te dicta el corazón".
Si querés que Horacio elija el Modelo Rocanrol, dejalo en un comentario.
Si querés que Horacio elija el Modelo Spinettiano... lo mismo.
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Adivine el epígrafe correcto:
1) Enrique Iglesias falla al intentar asaltar una remisería en Martinez y toma de rehén a Cornelius de El Planeta de los Simios en pleno tratamiento con corticoides.
2) Enrique Iglesias se violenta ante el insulto de una asistente a su último recital y le aplica una llave estranguladora que aprendió viendo Alerta máxima con Steven Seagal.
3) Enrique Iglesias abraza fervorosamente a una fan en un reciente concierto.
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Ver cómo George W. Bush esquivó el zapato que le arrojó el periodista Montazer al Zaidi nos hace pensar que quizás no sea tan cierto eso de que el consumo excesivo de drogas y alcohol disminuya los reflejos (aunque repasando sus dos gestiones de gobierno, está claro que la capacidad mental sí queda seriamente mellada).
Como sea: contra todos los pronósticos, el presidente de los Estados Unidos resultó tener la cintura de un Nicolino Locche, gracias a la cual eludió con maestría un certero mocasín volador dispuesto a hacer justicia (la economía mundial derrumbada, dos países destruidos y cientos de miles de muertos a cambio de un 42 en la frente… podría decirse que hubiésemos estado a mano). "Lástima la mala puntería", dirán algunos, que podrán satisfacer sus fantasías de humillación a Dubya (en forma virtual, lamentablemente) mediante el Sock and Awe, un juego que permite clavarle varios suelazos en el cráneo a este ser indeseable.
Y porque no teníamos nada mejor que hacer (ni otra idea a la hora de escribir), el staff de este blog se preguntó si otros personajes de la Vida Pop hubieran reaccionado con la rapidez de George, o en todo caso qué hubiesen hecho en una situación similar. Las conclusiones a las que llegamos son las siguientes:
AMY WINEHOUSE: Presa del horror, el zapato se atomiza al acercarse a menos de un metro de su cara. La cantante aprovecha y se esnifa el polvo resultante mezclado con soda cáustica.
PARIS HILTON: Con su ojo chueco ve el zapato acercándose, pero demora demasiado tratando de entender cuáles serían las consecuencias de que el objeto se estrellara contra su rostro (e intentando ver de qué diseñador es el mismo). Finalmente el calzado llega a destino y se le inserta enterito en la boca.
STEVIE WONDER: "¡¿Qué zapat...?!" *PAF*
CHUCK NORRIS: Le ordena al zapato detenerse mientras va en el aire y éste no sólo para, sino que también le pide disculpas y corre a estrellarse contra el rostro del agresor.
STEPHEN HAWKINS: No logra esquivar el zapatazo, pero mientras lo ve venir elabora una revolucionaria teoría sobre la génesis astrofísica del calzado y su desplazamiento en el eje tiempo-espacio que gana un Premio Nobel.
DONALD TRUMP: Lo abaraja, lo guarda, lo vende como memorabilia en eBay y gana 10 millones de dólares con los que compra el canal donde trabaja el periodista, a quien reasigna como corresponsal en Fuerte Apache por el sueldo mínimo.
Me intriga saber qué piensa el feminismo de Bettie Page, con qué criterio juzgan su figura histórica. Su desparpajo, su falta de pudor en épocas de pacatería extrema, su valentía a la hora de sacarse la ropa frente a las cámaras desafiando a la falsa moral de quienes la condenaban en público y la deseaban o envidiaban a escondidas puede ser visto, dependiendo el nivel de corrección política de cada uno, como un gesto de sumisión que dio paso la explotación sexual femenina y su transformación en un simple objeto de placer visual, o en un acto de coraje que deja en claro que cada mujer es dueña de su cuerpo y tiene derecho a hacer con él lo que le venga en gana, incluso exhibirlo a cambio de fama y dinero. Las dos conjeturas son válidas, aunque si tenemos en cuenta lo que declaró en una entrevista para Playboy en 1998 ("nunca pensé que pudiera ser vergonzoso. Para mí era normal. Simplemente pensé que era mucho mejor que martillar una máquina de escribir ocho horas por día, lo cual se vuelve monótono") podemos pensar que su intención estaba bastante más cercana a la segunda que a la primera.
Con ese grado de saludable inconsciencia se manejó Bettie a lo largo de su carrera como chica pin-up. Sus ganas de desnudarse no eran un manifiesto sociopolítico, aunque a la larga lo fueron. Sus fotos de sadomasoquismo soft no eran un castigo a la masculinidad para vengarse de ese padre siniestro que abusaba de ella cuando era pequeña, pero a varios los dejó en orsai frente a los recovecos de su libido. Su retiro y conversión al cristianismo, desde fines de los 50, no se debió al arrepentimiento, sino a un mero deseo de hacer otra cosa con su vida. Y su reticencia a dejarse fotografiar a partir de ese momento no se originaron en una pretensión de misterio al estilo Greta Garbo, sino en la más pura coquetería femenina (la prueba está en que, cuando quiso, permitió un retrato que dejó la mostró hermosa a los 82 años y dejó de manifiesto que la belleza, cuando es real, no mengua con los años, sino que sólo cambia).
Bettie murió el jueves pasado, a los 85 años. Llevaba casi cinco décadas en la oscuridad por voluntad propia, luchando contra la esquizofrenia y demás demonios, tan alejada del ojo público que recién comprendió la importancia de su leyenda a fines de los 90, cuando un grupo de periodistas la rastreó y la puso al tanto. Nos deja un legado de provocación del que se están alimentando casi todas las "chicas malas" (énfasis en las comillas, que los tiempos han cambiado y mucho) de hoy en día: como dice Gil Kaufman en MTV, "el flequillo y las jumpers sexies de Katy Perry, el libro Sex de Madonna y su fascinación con el bondage, la obsesión de Rihanna con el cuero y el encaje, Uma Thurman en Pulp Fiction, el sitio SuicideGirls, las Pussycat Dolls y la carrera completa de la ex esposa de Marilyn Manson Dita Von Teese" no habrían sido posibles sin Page. Ese halo contradictorio de ingenuidad y sordidez que tan naturalmente irradiaba, esa combinación de belleza, inteligencia, personalidad y sensibilidad, y por qué no, ese físico privilegiado de morocha pulposa, la convirtieron en un ícono del siglo XX que se extiende sobre el XXI.
El acto de desnudarse para vivir, decíamos, puede verse como un reconocimiento de obediencia o un desafío a las tan arraigadas leyes culpógenas judeocristianas que más de una vez nos rigen sin que siquiera lo notemos. Cada uno sabrá cómo la recuerda, pero a no olvidarse: la que portaba el látigo siempre era Bettie.
Si son de recorrer los múltiples páramos de chusmerío virtual de los que se suele nutrir este blog seguramente habrán visto por estos días que acaban de desnudarse, prácticamente al mismo tiempo, dos de las mujeres mejor recordadas por los varones que fuimos adolescentes en los 90. De Jennifer Aniston y Carmen Electra hablamos, una tapadita apenas con una corbata (y con una pose bastante antinatural) en la tapa de GQ, y la otra cubierta con una sábana negra en Playboy.
Aunque no lo parezcan ni de casualidad, ambas se acercan peligrosamente a la cuarentena: Jen tiene 39 y Carmencita ya pasó los 36. No obstante, su explícita exhibición de epidermis es más que celebrada por los señores heterosexuales (y las señoritas homo, por qué no) de todo el planeta, y las pruebas están a la vista sobre estas líneas. Teniendo en cuenta esto, el personal jerárquico de Pop Life (es decir, un servidor) liberó su imaginación y se remontó a aquellos lejanos 90 en los que ver de refilón un pecho en la tapa de una revista era motivo de encierro prolongado (si alguien de repente nos hubiera teletransportado a 2008 y nos hubiese dejado media hora a solas con Internet, la mayoría de nosotros habría fenecido por exceso de excitación). Así, surgió una lista de íconos femeninos de la década pasada que podrían imitar el ejemplo de Jennifer y Carmen y pelar sus atributos públicamente, como así también una breve enumeración de actrices y cantantes que, para qué, si así estamos fenómeno. A saber.
Favor de quitarse las vestiduras:
5) SHIRLEY MANSON: Entiendo que linda, lo que se dice linda, no es. Pero con una buena producción nos dejaría más que satisfechos. Quizás sea un mero reflejo de la adolescencia perdida, no sé. Qué viejos estamos.
4) JULIANNE MOORE: La verdad es que a esta altura del campeonato (48 pirulos) ya da señora, pero nos dejó re manija en Boogie Nights y está mejor que muchas veinteañeras.
3) LAURA DERN: La actriz fetiche de David Lynch ya exhibió lo suyo varias veces, pero si quiere repetir a los 41, bienvenida sea. Y si no me creen, fíjense como al tío Jann se le ocurrió primero.
2) JULIA LOUIS-DREYFUS: Jamás le vimos ni un hombro a Elaine, así que a los 47 ya va siendo tiempo. Está claro que todavía tiene con qué.
1) WINONA RYDER: ¿Tengo que explicar algo? ¿Y dónde hay que firmar?
Tápese un poco, por el amor de Dios:
5) ALANIS MORISSETTE: La única vez que amagó con desnudarse fue en el video de "Thank U" y la tuvieron que pixelar. Dicen que por pedido del público.
4) COURTNEY LOVE: Tuvo un momento medio cachondo a fines de los 90, pero ahora se convirtió en esto. Cuanto más tapada, mejor.
3) SIGOURNEY WEAVER: Se peló (por el asco que le da tu sociedad) para Alien, donde además osó pasearse en tanga mostrando todo lo que... no tenía. Imagínense lo mismo, pero muchos años después. No da.
2) RENEE ZELLWEGER: Extraño caso de señorita físicamente interesante que, de un día para el otro, desbarranca mortalmente. Hasta Jerry Maguire la bancamos. Después de Bridget Jones, ya no.
1) PAMELA ANDERSON: ¿Quién dijo que el plástico tarda mucho en biodegradarse?
¿Están de acuerdo los usuarios? ¿Quién falta? ¿Y las lectoras... podrán aportar su lista?
Autor:
Tal como lo anticipamos hace una bocha, el 4 de enero la gente de VH1 vuelve a tirar un sanguche en la boca hipertrofiada de Bret Michaels para una nueva temporada de Rock of Love. En esta tercera edición, la mayor novedad es que... pasa todo lo mismo de siempre pero en un colectivo. Es lo que hay.
Lo mejor aquí, una vez más, es el desfile de chicas bonitas, simpáticas y respetables que se disputarán el corazón del cantante de Poison, todas ellas ilusionándose con encontrar el amor verdadero y demostrando que no todo es materialismo, interés y prostitución televisiva en este mundo. De esta veintena de candidatas que se encargarán de hacer (el ridículo) lo imposible (por encamarse) para seducir a Bret, me quedo con tres que, a mi entender, tienen méritos de sobra para llegar a las instancias finales.
Nombre: Nikki
Ocupación: profesora de Instrucción Cívica
Carlos Pellegrini corridos: todos
Un actor: Emilio Disi
Una programa de TV: 100% Lucha
Nombre: Natasha
Trabajos anteriores: manicurista, ingeniera, estibadora
Un ídolo: Caruso Lombardi
Un sueño: la patria socialista
Una frase: "Si querés carne fresca, atá la vaca a la sombra"
Nombre: Gia
Ocupación: repositora de Coto
Un músico: Fausto Papetti
Una película: Locademia de Policía
Enfermedad de Transmisión Sexual favorita: blenorragia
Rolling Stone Rock & Roll Daily
La verdad sobre el fin de Pop Life
Alguien debía decir "basta" (420)
Aerosmith en Argentina... otra vez (326)