Adivine el epígrafe correcto:
a) Llega a la pantalla de América 24 Culos, un programa parecido al de Tinelli, pero que no se anda con vueltas.
b) Conductor con flequillo: "Y el de mi tía es de este tamaño, una barrrrbaridad". Rubia random: "Ñam ñam ñam ñam ñam ñam ñam ñam".
c) Un post para tapar con amenidad y sonrisas lo que todos tenemos en la cabeza hoy: Anaheim, California, y su 30-O. Never forget.

Autor: Diego Mancusi
Justo anoche dieron en Sony el capítulo de Seinfeld en el que George se paranoiqueaba porque un masajista le frotaba la pierna a cuatro centímetros de "ahí" y él sentía que "se movía". Bueno, algo parecido me pasa con las fotos que le sacaron ayer a Amy Winehouse: las miro y siento que algo raro está sucediendo en mi interior, no porque se haya movido algo (tampoco es para tanto), sino porque no tengo esa urgencia por cerrar la página, apagar la computadora, destruirla con una motosierra oxidada y arrancarme los ojos con mi cepillo de dientes que tenía antes cada vez que la veía en algún site de chusmerío. Claro: que se haya insertado en el pecho unas tetotas épicas (y no tema mostrarlas, como se ve en algunas imágenes) y que además quepa la posibilidad de que se haya pegado un baño, tal vez tenga que ver con el hecho de que por primera vez en mucho tiempo Wino no me parezca tan repulsiva. Por eso, teniendo en cuenta que con un mínimo recauchutaje cualquier crack whore (perdonen el anglicismo, pero la traducción "prostituta drogadicta" no es lo mismo) se puede convertir en algo mirable, proponemos otras celebridades que podrían dar el paso y levantar la puntería, cada una con su correspondiente tratamiento. Porque la mona se queda mona aunque se vista de seda, pero se vuelve una mona mucho más pulenta, una a la que podés llevar a bailar a Rumi tranquilo sin que la reboten en la puerta por escracho.
PARIS HILTON: meterle un guiso de mondongo intravenoso, someterla a un genocidio de ladillas, forzarla a leer tres o cuatro libros con el método correctivo de Alex de La naranja mecánica para que no alcance niveles deserotizantes de estupidez e inculcarle que abra la boca sólo cuando la ocasión lo amerite.
SARAH JESSICA PARKER: convencerla de que copiarle el look al cantante de Twisted Sister no le conviene, practicarle una severa descaballización de jeta, extirparle no menos del 45% de sus 1.370 dientes, mantenerla alejada de Samantha, Charlotte y Miranda.
COURTNEY LOVE: hacerle falso chasis y tren delantero, ponerle cuatro buenas llantas tuning de 144 rayos, mandarle audio por lo menos con dos 6x9 Pioneer de 180w, pintarle la carrocería de Rojo Láser y vendérsela a algún gil por Autofoco haciéndole creer que es un Chevy modelo 75.
KELLY OSBOURNE: tirarla abajo, cobrar el seguro, armarla de nuevo lo más parecido a Megan Fox que se pueda.

Autor: Diego Mancusi
Pasan cosas raras en el mundo: hacen 35 grados de térmica en octubre, nieva en primavera, Matthaus va a Racing, Matthaus no va a Racing, los raperos son blancos, los golfistas son negros y tres de las cinco personas que peor influencia ejercen sobre los más jóvenes fueron concebidos en los laboratorios Disney. ¿Cómo pasó eso? Al parecer Mickey Mouse cambió Fantasía por Fantasías para ejecutivos, sólo para exigentes y en vez de criar nenes buenos a los que después viene un matón y les roba la plata del almuerzo, ahora se propone engendrar pequeños heroinómanos promiscuos con la voluntad mellada (debe ser más fácil venderle merchandising a estos últimos, ¿o no?).
¿De dónde sale todo eso? De una reciente encuesta en la que Miley Cyrus fue elegida como la peor influencia para los chicos, con Britney Spears en segundo lugar, Kanye West en tercero (¿cómo sabés cuando sos un rapero pusilánime? Cuando Hannah Montana es más jodida que vos), la stripper amateur Vanessa Hudgens en la cuarta posición y Shia LeBeouf cerrando el Top 5. Claro: entre las mejores cinco influencias están Selena Gomez, Taylor Swift, Nick Jonas, un tal Justin Bieber y Emma "como se puso Hermione" Watson, con lo cual la factoría Disney se garantiza presencia en ambos frentes. Eso es monopolio.
De todas maneras, nos parece una injusticia que Miley esté tan arriba en la lista: se nos ocurren unas cuantas personas más nocivas para la sociedad que esta pobre vándala, como por ejemplo estas cinco que pasamos a enumerar a continuación:
1) BILLY RAY CYRUS (el papá): Porque no sólo explota de formas poco claras a su hija mayor sino que también está arrastrando a la más chica por los mismos senderos espurios (¿se acuerdan de cuando hablamos de esa nena y dijimos que iba por mal camino? Bueno, fíjense cómo la vistieron hace poco). Y encima cantaba "Achy Breaky Heart", cualquiera.
2) AMY WINEHOUSE: Porque cuando estás sumergida en un océano de falopa, no podés terminar ni un show sin desmayarte, el disco que estás grabando lleva dos años demorado y tu aspecto físico es equiparable al de un cuis aplastado al costado de la Ruta 2, la solución más efectiva para todos tus problemas es ponerte dos megatetas.
3) ARI PALUCH: Porque abre el camino para que otros conductores de programas de radio para colectiveros se conviertan en gurúes. El día en el que el Pato Galván saque 147 consejos para ser un poco menos lacra tomaremos verdadera conciencia de la nocividad de Ari y su combustible espiritual.
4) EL TIPO QUE TAPA LA PATENTE DEL AUTO CON UN TRAPITO: Porque no importa la macana que te mandes en esta vida: siempre podrás ocultarla tras un pequeño trozo de tela y seguir comprando puchos tranquilo en el kiosco de la esquina.
5) CHARLES MANSON: Porque boleteó a mucha gente. Capaz que algún pibe se prende en esa y me parece que no da.

Autor: Diego Mancusi
Hace mil años publiqué la lista con mis diez discos internacionales favoritos entre los editados en esta década, y quedé debiendo su equivalente local. ¿Razones? Un poco de cuelgue, claro está, pero también una cierta reticencia -injusta o no- que siento hacia el rock nacional de los 80 para acá. No voy a caer en el facilismo de decir que no hay bandas nuevas interesantes o que se murió el rock o alguna cuestión por el estilo: simplemente digo que me cuesta encontrar propuestas que se adecúen a mis gustos como melómano, más allá de los parámetros que puedo establecer como periodista. De modo que de eso trata la lista de hoy: de los discos que más me gustaron a mí, subjetivamente, como amante de la música con el corazoncito puesto en el formato de canción pop (con excepciones, obvio). No es la lista definitiva de Rolling Stone, no pretende tener la verdad absoluta y no desmerece a otros álbumes meritorios (tomemos como ejemplo Para los árboles de Spinetta, un LP brillante por donde se lo mire que, no obstante, no está en la lista porque me cuesta apreciarlo más allá de lo intelectual y termino escuchándolo muy poco). Y no, no están Cerati ni Babasónicos porque los respeto mucho pero no soy muy adepto a su música, no está La Renga por motivos similares, ni el Indio, ni Skay ni Pier ni un millón de artistas más: lo que ven es lo que hay, y debe ser tomado como un listado arbitrario de gustos. Así que no vengan con que me comí el segundo de Intoxicados y soy un ignorante porque se ganan un correctivo en la nuca, ¿ok? La idea es que dejen sus listas y entre todos aprendamos un poco. Los míos, a continuación, sin ningún orden en especial.
- Un día - Juana Molina (2008): El primero en el que pensé a la hora de ponerme a hacer esta lista. Fantasmal, deforme, etéreo, rebuscado y a la vez cálido... un disco de cinco estrellas.
- Flopa Manza Minimal - Flopa Manza Minimal (2003): Otra fija de la lista. Rescatando el espíritu folk cuando todavía no estaba de moda, nos legaron canciones perfectas como "Dejadez" y "Sonajeros" y luego, lamentablemente, ya nunca más.
- Corsario Negro - Los Natas (2002): Una bola de ruido controlado, un mamut de distorsión valvular que invita a fijar la mirada en un punto fijo y pegarse una buena visita a Melmac. Y además en vivo son demoledores.
- Me Darás Mil Hijos - Me Darás Mil Hijos (2002): La actitud rockera está, aunque los sonidos vayan por mil caminos distintos, desde la música gitana al vals, el foxtrot y el bolero. Otra banda que no pifia una.
- Una temporada en el amor - Estelares (2009): Estallaron con Ardimos, confirmaron con Sistema nervioso central y se perfeccionaron con su último disco, lleno de canciones redondas que recuerdan al Wilco más llano.
- Lejos - Grand Prix (2002): Power pop que sigue la línea de Teenage Fanclub, Elvis Costello y otros paladines de la melodía con distorsión. Sin pretensión, pura adicción.
- Pequeña Orquesta Reincidentes - Pequeña Orquesta Reincidentes (2000): Con instrumentos no tradicionales como la tuba o el banjo, ofrecen lo más parecido a Tom Waits y Nick Cave que dio el rock nacional, y eso es mucho decir.
- Cuentos decapitados - Catupecu Machu (2000): La bestialidad de Dale!, encauzada por una producción brillante y complementada por un ansia de exploración que caracterizaría al grupo en toda su carrera.
- Esperando el milagro - Las Pelotas (2003): "Será" es una gran canción, pero también saben ponerse ser oscuros, apretar los dientes y bajar a los arrabales melancólicos. Un disco para escuchar más allá del hit.
- Dulce fuerte grave - Flopa (2004): El primero de Florencia Lestani reafirma la facilidad para las letras humanas y los sonidos acústicos y cálidos que había mostrado en FMM. Ideal para la mañana.
Gente que quedó en la puerta: el mencionado Para los árboles del Flaco, La lengua popular de Andrés Calamaro, Días de suerte de Valle de Muñecas, Vol. II de Dancing Mood, Buscando un amor de Pappo, Hoy de Pez y alguno más que seguro me olvidé.

Autor: Diego Mancusi
Por un lado debe estar buenísimo tomarse una cerveza con Sean Penn: un tipo que fue uno de los mejores amigos de Charles Bukowski y se junta a emborracharse un par de veces por semana con Jack Nicholson y Dennis Hopper debe tener alguna que otra anécdota interesante para contar cuando está en plan de fiesta. Por otro, cuando pasa el switch de la conciencia social para el lado del on se debe poner más pesado que gargantilla de yunques y debe espantar en cinco minutos a todos los que se le arriman para preguntarle por las cochinadas que hacía con Madonna en los 80 (gran forma de dispersar una reunión que se alarga: "Sean, ¿qué pensás de la política de medios de Chávez?", un "Uh, carajo, otra vez" al fondo de la mesa y la diáspora comienza lentamente mientras el actor se despacha a gusto alabando al presidente venezolano).
El último intento de Penn por ponerle onda al comunismo es una entrevista con Fidel Castro, el líder cubano retirado del ojo público desde hace unos años. Será para un artículo que escribirá en la revista Vanity Fair y, entre otras cosas, versará sobre la influencia de Barack Obama sobre Cuba. O al menos eso es lo que quedará en el texto definitivo cuando Sean se siente a redactar... porque lo que nosotros tenemos en exclusiva es todo lo que quedará afuera de la nota, conseguido de queruza por nuestro enviado especial a La Habana Ciro James y transcripto y traducido por el equipo de transcriptores y traductores de Rolling Stone, gente que caza tarasca grossa y tiene casas en countries con quincho, pileta y toda la parafernalia. De modo que aquí les dejamos el crudo de la reunión cumbre Penn - Castro.
SP: Un gusto conocerlo. Mi mamá me había dicho que usted no existía.
FC: No soy Papá Noel, te aclaro de movida.
SP: Sí, mmm, no confirmo ni desmiento habérmelo confundido.
FC: Pasa seguido.
SP: Y entonces usted vendría a ser...
FC: Castro.
SP: Ajá. Claro. Bueno, cuenteme entonces: ¿Qué es eso que tiene en la espalda? Algunos dicen que podría tratarse de un tatuaje o de la cicatriz que le dejó un certero golpe genital de Tommy Lee.
FC: No, ese es Cristian Castro.
SP: Ah (larga pausa). Entonces, ¿tiene pensado volver a pelear, o ya le pegaron bastante?
FC: Ese es el Roña Castro. Yo soy Fidel.
SP: Ya veo (revisa sus papeles). Bueno, entonces no le molestará que seamos incisivos. Pregunto: si fuera un Fiat, ¿cuál sería?
FC: Vos sos un gil. Pero el Duna, rendidor y popular.
SP: Todo eso es cierto. Yo sería un Regatta.
FC: Me importa un carajo.
SP: Está bien. Seguimos: ¿Hay alfajores Havanna en La Habana?
FC: Obvio, en todos lados hay. Pero Obama nos deja pasar los de fruta nomás.
SP: ¿Y habanitos? Los de chocolate, digo.
FC: Pocos, pero se consiguen.
SP: ¿Qué onda la revolución?
FC: ¿Cómo qué onda?
SP: Sí, eso, si viene bien, esas cosas.
FC: Qué se yo, mal no está.
SP: ¿Y pegaron minas con la revolución?
FC: Bocha.
SP: ¿Quién gana en una pelea entre el Che y Batman?
FC: Mmm... yo creo que el Che. Si fuera Flash o Linterna Verde capaz que le hace fuerza, pero Batman es un burgués con una caretita, muy maraca.
SP: Lothar Matthaus a Racing. Una impresión.
FC: Me parece normal. Ahora Úbeda tendría que ir al Bayern Munich y listo.
SP: Entiendo. Volviendo a la revolución, ¿da para hacer otra ahora, o ya fue?
FC: Pero estamos nosotros ahora, contra quién nos vamos a revelar.
SP: Qué se yo, capaz que para hacer un poco de quilombo... ¿no extrañan?
FC: Seeee, de una, no sabés cómo extraño pasarme seis meses en la selva sin bañarme, comiendo guano de mono, durmiendo quince minutos por día, tratando de no cabecear plomo, con el Che rompiéndote las pelotas con la estrategia y no sé qué más cuando te querés apolillar un rato... me muero de la extrañación, se me chorrea el extrañor, ni te cuento.
SP: Se podría decir que la revolución mejoró mucho la calidad de vida de la gente.
FC: La mía sí, ni hablar.
SP: ¿A Obama lo bancamos o no?
FC: Si deja pasar los Havanna de chocolate, sí. Mientras tanto, que la siga mamando.
SP: Un ping pong cortito y terminamos. Un color.
FC: Cremita.
SP: Un dibujito animado.
FC: El Mono Mario.
SP: Una banda de heavy metal.
FC: Manowar.
SP: Un árbol.
FC: El pelado que canta. El del violín se fue, ¿no?
SP: Creo que sí.
FC: Lástima. Una gran pérdida.
SP: Un héroe.
FC: Hugh Hefner.
SP: Bueno, creo que terminamos.
FC: ¿Sabés quién viene después de vos en la ronda de periodistas?
SP: Creo que Daisy May Queen.
FC: Oh Dios. Bueno, suerte campeón, que te garúe fino.
SP: ¿Me tengo que ir en balsa sí o sí de acá, no?
FC: Yo diría.
SP: Bueno, todo bien. Hasta la victoria siempre.
FC: Sí, sí, bueno, chau, chau.

Autor: Diego Mancusi
Sos el capitán de una nave interplanetaria transportadora de maní que, por algún motivo, para un rato en Sarandí a comer un vaciopan en Lo del Tano. Con vos están los siguientes miembros de tu tripulación:
- Comandante Oleg Dimitri Sofovich. Lugar de origen: Anaheimsburgo, Rusia. Habilidad especial: sabe eructar el abecedario en klingon.
- Sub-capitana Kakona Petota. Lugar de origen: Zulúlandia, o de dónde sea que vengan los zulúes. Superpoder: se levanta de dormir sin mal aliento.
- Juan Cruz Bordeu. Lugar de origen: el VIP. Utilidad: ninguna.
Cuando le estás por hincar el diente al sambuche, justo pasa Lindsay Lohan vestida con un top de lentejuelas y el pantaloncito que usaba Bertoni en el 78 y te guiña un ojo. Entonces surge en vos una disyuntiva que puede ser una bisagra en tu vida: ¿Te clavás el vaciopan mientras todavía está caliente o te vas a pegarle una apretada a la colorada, lo dejás enfriar, volvés, le decís al Tano que te lo ponga un ratito a la parrilla y te lo comés recalentado?
Si te comés el vaciopan, hacé clic acá.
Si te comés a Lindsay, hacé clic acá.

Autor: Diego Mancusi
Adivine el epígrafe correcto:
a) Dispuesto a seguir expandiendo la franquicia de Kiss, Gene Simmons abre una pizzería en Hurlingham y pone a su madre al frente.
b) La verdadera razón por la cual Ugi’s es tan barato.
c) Plan de Subsidios a Microemprendimientos de Travestis "Glamourzarella": otro logro de la gestión Kirchner.
d) Un cachivache random sacando una pizza del horno en un vil adelantamiento del típico "Adivine el epígrafe correcto" de los viernes por cuestiones relacionadas con que Mancusi tiene un post más largo a medio preparar pero no llega a terminarlo para hoy, por lo cual decide hacer un enroque para no desatar la ira de El Jefe.
De paso, ¿qué le ven de raro a la foto, más allá de la extravagancia del sujeto en cuestión?

Autor: Diego Mancusi
Todos tuvimos alguna vez problemas con vecinos ruidosos. En mi caso, el del 13° C se dedicaba a expulsar sonoramente fluidos flemáticos de sus pulmones durante no menos de media hora cada día, comenzando a eso de la una de la madrugada, hasta que un día dejó de hacerlo y ya no lo vi más (¿qué le habrá pasado?). Su reemplazante en ese departamento canta temas de Thalía cuando se baña (bastante bien, pero igual) y toca la melódica. La chica del 12° B trataba de encontrar su verdadero yo estudiando percusión a horas irrisorias, hasta que le tiré un baúl contra el piso (su techo) y se rescató. Los del 12° C armaban festicholas en el palier, pero por suerte ya no. Y un desorejado random del edificio escucha a Los Sultanes y a Gloria Trevi al palo de mañana, ¿qué onda?
Con todo, a nadie le va como a Karen George, la pobre vecina de Madonna en su departamento de Manhattan. Resulta que, como era de esperarse, la Anciana Material hace unos despelotes dignos de la barrabrava de Quilmes a cualquier hora del día, por lo cual la señora que vive al lado se vio obligada a denunciarla a la policía. La noticia se desperdigó en cuestión de minutos, y medios de todo el mundo la publicaron, aún siendo menos trascendente que el casamiento del Ogro Fabbiani y Victoria Vanucci. Pero lo que absolutamente nadie tiene es lo que hoy les presentamos: la desgrabación y traducción del diálogo entre la cantante y los oficiales de policía que le tocaron timbre para aplicarle un correctivo. A saber.
(Llega la gorra, toca el timbre, suena como "Like a Prayer")
MADONNA: ¿Llegaron? Tarde como el carajo, eh. Buah, igual. Pónganse ahí en el rincón. Vos tenés que aplaudir, vos tenés que rascarle el lomo al mono aquel y vos sacate todo, cantá en hebreo y tocá la pandereta sin usar las manos.
RATI: ¿Eh?
M: Ah. ¿Quiénes son? ¿Qué? ¿Qué pasa?
R: ¿Qué pasa? Pasa que es un quilombo esto. Los vecinos no duermen desde mayo. La de arriba se tiró de palomita contra un yunque. El de al lado cree que es un hámster.
M: ¿No es?
R: Y, no, no es.
M: ¿Y qué hacemos?
R: Le tomo los datos para la denuncia.
M: Ta.
R: ¿Nombre?
M: Madonna
R: ¿Apellido?
M: ...
R: Ah, claro. ¿Profesión?
M: Cantante y actriz.
TODO EL EDIFICIO: ¡JAJAJAJA!
M: ¿Qué onda?
R: Se ve que vieron Dick Tracy, esa onda. ¿Edad?
M: 37.
R: No, la de verdad.
M: Ya ni sé.
R: ¿No está grande para cantar "Like a Virgin"?
M: Capaz. Pero no me voy a poner a laburar a esta altura del campeonato.
R: Y sí, claro. Total, al que no le gusta, que la chupe, ¿no?
M: No, ese es Maradona. Yo soy Ma-do-nna.
R: Ah, mandé.
M: Che, ¿y cuánto me va a costar el chiste éste?
R: Yo creo que es una semana en el Correccional de Mujeres "Edda Bustamante" o una multa de 50 mil dólares.
M: ¡Jesús!
NOVIO BRASILEÑO PÚBER DE MADONNA: ¿Qué?
M: A vos no, zanguango. Camine cucha.
NBPDM (entre dientes): Tengo las bolas llenas de esta vieja de mierda.
R: Bueno, vamos redondeando. Le pido que baje la música ahora, entonces.
M: No.
R: ¿Ni un poquito?
M: No me pinta. Creo que la voy a subir.
R: ¿Nos sacamos una foto por lo menos?
M: No. Y dejame la gorra y la cachiporra para que juegue Jesús.
R: Ta. Bueno, un gusto conocerla, eh.
M: See, see. Debe estar abierto abajo. Si está cerrado buscá al portero, rompé la puerta o llamá a Batman, pero no me rompas las pelotas, ¿ok?
R: Sí señora. Perdón señora. Que tenga una buena noche, señora.
(Portazo)

Autor: Diego Mancusi
A veces no nos damos cuenta de que todos fuimos bebitos en los albores de nuestras vidas. Absolutamente todos, desde el cantante de Manowar hasta Mariano Grondona, hemos sido unos ínfimos esbozos de ser humano, desdentados, calvos, rollizos y llorones, dispuestos a gritar como marranos por problemas tan trascendentales como un chupete perdido o un gasecito atravesado. Por eso hoy, en nuestro característico Top 5 de miércoles, les ofrecemos cinco de las mejores fotos de músicos famosos cuando eran bebés, ya insinuando lo que vendría en su adultez. Gracias por ello a I Hate My Parents y... a saber.
5) ROBERT SMITH
Marcado a fuego por este particular disfraz de vía láctea con el que sus padres lo obligaron a hacer el ridículo en la Noche de Brujas de 1963, el líder de The Cure se juró a sí mismo crecer para ser, o astrónomo, o cachivache depresivo, oscuro y necrofílico, decidiéndose en última instancia por la segunda opción por razones incontrastables como la tarasca, las minas y la falopa.
4) BOY GEORGE
Esos mofletes rubicundos, esa rechonchez general, esa papada, esa actitud provocadora (¡miren como saca la lengua el mocoso!), esa tendencia al histrionismo evidenciada por los dos girasoles a los lados de la cabeza... las marcas registradas del cantante de Culture Club estaban ahí desde su más tierna edad. Luego descubrió el maquillaje, compuso "Karma Chameleon" y se fue al carajo.
3) KURT COBAIN
El malogrado frontman de Nirvana desarrolló el vicio de frotarse las amígdalas con fierros de todo tipo y calibre desde sus primeros años de vida, envalentonado por una madre de dudosa salud mental que por algún motivo también lo alentaba a meter los dedos en el enchufe, masticar Brumoline y cabecear cascotes. Bastante duró.
2) COURTNEY LOVE
Y como está Kurt también tenemos a su viuda, una rebelde sin causa desde la mismísima cuna. En la foto la vemos protestando contra la intervención estadounidense en Vietnam, o simplemente haciendo quilombo random. En esta época babeaba todo el día, hacía sus necesidades en cualquier lado y balbuceaba incoherentemente. ¿No está igualita?
1) BRET MICHAELS
Nacido y criado en lo más profundo de la mersada, el líder de Poison hacía llorar a las bebitas más rastreras del jardín maternal con su encanto berreta. Tiempo después revelaría que en realidad la música y el look de white trash respondían a un mandato paterno y que su verdadera vocación frustrada era la podología.

Autor: Diego Mancusi
Yo, en los 80, usaba pañales. Otros usan pañales ahora por culpa de los 80, pero esa es una historia aparte. La cuestión es que la década está claramente signada por la incontinencia para unos y otros, y el control de esfínteres parece haber sido todo un tema entre 1979 y 1990. Con todo, ¿cómo no iba a tratar de pegarme una vuelta por el Personal Fest, un evento que apostó a la sangre joven y a la renovación del rock y el pop mundial poniendo como headliners a dos bandas que ya tenían varios hits sonando en la radio en la época en la que Maradona se la mandaba a mamar a los ingleses en vez de a Toti Pasman? Era eso o enfilar para la Bombonera, y el Pato me libre.
El problema era el paso previo a todo gran evento: hablar con Roberto, acreditador de prensa para cualquier cosa que requiera parlantes en la Argentina. No obstante, el diálogo me tomó por sorpresa.
M: ¡Roberto! ¿Cómo estás, querido? Soy Mancusi, de Pop Life, ¿te acordás?
R: Sí.
M: …
R: ¿Sí?
M: Eh, perdón. ¿Estás bien?
R: Sí.
M: ¿Seguro?
R: Sí.
M: Mmm. Bueno. ¿Me acreditarías para el Personal Fest?
R: Sí.
M: Ajá, ya veo como viene la mano. ¿Me conseguís VIP entonces?
R: Sí.
M: Uy Dios. Bueno, necesito quince entradas porque llegaron unas tías de mi vieja de Entre Ríos y las quiero llevar, y aparte el novio de mi cuñada también me mangueó para el primo de su abuela. Es muy fan de Banda de Turistas. ¿Hay?
R: Sí.
M: Opa. La paz mundial quiero también. Y que pierda Racing. ¿Puede ser?
R: Sí.
M:¿Estás re drogado, no?
R: Sí.
Después me enteré de que Roberto confundió Rocklets con Prozac y acreditó a 12.347 periodistas, todos al VIP. Tanto fue así que la gente realmente importante como Juan Cruz Bordeu o Nahuel Mutti prefirió mantenerse fuera de la sala, mientras un irreconocible Eduardo Feinmann sorbía con gracia su copa de Grog XD en un rincón del exclusivo recinto.
Yo, en cambio, como soy rockero, bien del pueblo y no me dejo comprar por el lujo barato, me llevé mi bandejita de sushi al medio del pogo y me dispuse a ver a Leo García cantando "Reírme más". Mientras tanto, un grupo de marineros que sin duda eran hermanos y me confundían con su padre (extraño, porque teníamos prácticamente la misma edad, pero vaya uno a saber) me llamaban al grito de "vení papi, vení". Yo fui, dispuesto a aclararles el equívoco, y antes de que pudiera emitir sonido me demostraron la cercanísima relación que tienen con su progenitor y el cariño que saben dispensarse unos con otros en esa prole de hombres de mar. Cuando me soltaron les mostré el DNI, les evidencié su error, me limpié con una carilina y me retiré, contento de que aún existan familias que se quieran de esa manera en nuestra castigada nación.
Lo que nunca podré olvidar de esa noche fue la presentación de Pet Shop Boys. Desde el primer acorde me pegué a la valla y contemplé absorto todo su despliegue de arte pop, delirio y color, siempre escuchando a Hermética con auriculares en el MP3. Fue una experiencia audiovisual increíble. Ácido argentino nunca sonó mejor.
En el último estertor de la pila del MP3 enfilé para la salida, donde un grupo de fans de La 25 esperaban con cadenas y cachiporras a que saliera la concurrencia, mientras tomaban turnos para torturar a un tributista a Arjona. No sé en qué habrá terminado eso, porque cuando terminó el show yo ya estaba en casa mirando Los cazadores de mitos.
En la segunda jornada llegué poco antes de la presentación de Depeche Mode, y lo que más me sorprendió fue la cantidad de fans que este humilde servidor tiene entre los jóvenes argentinos, evidenciada en la enorme cantidad de remeras con mis iniciales que vi en todo el Club Ciudad (lo mismo me había pasado hace poco cuando tuve que cubrir a Daniela Mercury en el Luna Park... ¡qué amplios son los gustos de mi público!). Igual, se ve que son muy tímidos porque nadie me saludó. La próxima, queridos seguidores, no teman, que soy un pibe macanudo que casi nunca se boxea con nadie y rara vez arroja molotovs en jardines maternales.
Rápidamente pasé por la sala de prensa, donde una turba de colegas se disputaba con ferocidad una torta frita y un vaso de soda. En el VIP proyectaban una película experimental muda de Andy Warhol, con música original compuesta por Kapanga. Me parecía que no daba ni una cosa ni la otra, así que marché para la valla de nuevo, dispuesto a repetir la dicotomía "música en el MP3 + recital uh re loco y colorido". Sin embargo, en el preciso instante en que el grupo de Dave Gahan comenzó su set con lo me sonó a una versión tecno de "Hoy no me voy a bañar" de Superuva noté que había olvidado reponer la agotada batería de mi aparatito musicoide, con lo cual me veía obligado a escuchar a Depeche Mode, y ni a palos. Ofuscado, compré un pancho de 350 dólares y para pelear contra el sistema se lo arrojé en el rostro a un Seguridad que, pateadura mediante, me depositó en la mismísima entrada, donde los fans de La 25 seguían apostados con sus armas amateurs, aguardando por una nueva camada de víctimas. Y el resto es historia: me tomé el 29, bajé en Sarmiento y Esmeralda, compré un paquete de pastillas Renomé y todo lo demás.

Autor: Diego Mancusi
Rolling Stone Rock & Roll Daily
La verdad sobre el fin de Pop Life
Alguien debía decir "basta" (420)
Aerosmith en Argentina... otra vez (326)