Adivine el epígrafe correcto:
a) Ya en las primeras pruebas de cámara, el director se da cuenta de que no es buena idea contratar para el papel principal de Caperucita Roja vs. Los Caballeros del Zodíaco a Eddie Murphy.
b) Scottie Pippen exhibe el uniforme que iban a usar los Chicago Bulls si se elegía como presidente del club a Elton John.
c) El Intendente de Anaheim, California se clava un tequila con Espadol y le muestra a la prensa cómo deberán proceder los ciudadanos luego de que firme el decreto de pelotudez obligatoria.
d) Un negro random da lástima en una de esas convenciones para nerds del animé con escasísimas oportunidades de acercarse al sexo opuesto.

Autor: Diego Mancusi
Se le debe haber acumulado deuda del monotributo, o capaz se quiere comprar una nave espacial tuneada, andá a saber. Lo cierto es que Stephen King quiere volver a pegar guita grossa reflotando uno de sus grandes éxitos: El resplandor, aquella novela suya que luego Stanley Kubrick convirtió en una gran película de terror hace treinta años. El yeite sería escribir una secuela que, dicen, se llamaría Doctor Sleep, pero parece que se le está complicando porque está "nervioso" por la posible reacción de los fans (con lo cual, en vez de terminarla en una semana como hace con todos sus libros, podría llevarle unos doce o trece días, ponele). De modo que, como Pop Life no sólo es servicio para comentaristas pobretones sino también para escritores multi millonarios, desde este humilde espacio le sugerimos a King un vago argumento para que lo use como base a la hora de sentarse a hacer la secuela en cuestión, y no le cobramos un mango. ¡Ah! Y que le conste a los que me acusan de frívolo que estoy haciendo un post sobre literatura (sí, ya sé que tampoco es Jack Kerouac, pero podría haber sido Ari Paluch tranquilamente). A continuación, la secuela de El resplandor Pop Life Style.
Resulta que a Jack Nicholson lo descongelan con un microondas gigante muy, muy parecido al que se usaría para amasijar a Ricardo Arjona y lo vuelven a poner a cuidar un hotel, sólo que este caso se trata de un albergue transitorio que se llama Gar y tiene una foto de Ernesto Guevara como logo. Dentro del alojamiento pasan cosas muy extrañas, como por ejemplo que El Fantasma de Emilio Disi se pasea por las noches persiguiendo señoritas altamente prostituíbles que, teniendo en cuenta la proporción de materia plástica que portan en el cuerpo, ya no son consideradas seres humanos según los estándares de la Organización Mundial de la Salud y se las puede masacrar sin que salte la bronca, pero igual no da.
Asistido por Tristán y Rolo Puente, El Fantasma de Emilio Disi le hace la cabeza a Jack Nicholson de que se tiene que prender en la matanza, y éste le hace caso y pega un puestito como tercer candidato a concejal por una alianza entre el peronismo y Al Qaeda. Ya con el hotel despejado, se arma goma porque Romina Gaetani y Julieta Díaz tienen una escena de sexo lésbico desenfrenado durante 43 minutos y a Disi no lo dejan pispiar. Entonces contrata por Internet a un alienígena que tira rayolásers rojos por las tetillas para que las parta como un queso pero éste tiene tanta mala suerte que uno de sus disparos rebota en una frutera de chapa y se le incrusta en el occipucio, mandándolo al Cielo de los alienígenas en forma instantánea (quizás podamos usar a este mismo bicho para nuestra próxima película Todos los alienígenas vienen del cielo, ojo). Re caliente, El Fantasma de Emilio Disi compra un Tele Kino (cameo de Silvio Soldán interpretando a Lou Reed) y se lo gana, con lo cual aprovecha el pozo para hacerse una pileta olímpica con trampolín que llena de sopa crema de zapallo. Para amenizar, contrata a un grupo que se parece mucho a Pier y los pone a tocar temas de Pink Floyd con una marimba y un serrucho (cameo de Lou Reed interpretando a Silvio Soldán).
Todo va piola hasta que aparecen en el hotel dos gemelas muy raras, que vendrían a ser las Xipolitakis (o como se escriba). Al principio se cree que deambulan por los pasillos en estado de posesión demoníaca pero no: la cara de zombies se debe a que su coeficiente intelectual es comparable al de un paquete de yerba Nobleza Gaucha y sus gruñidos guturales son causados por sendas bolas de pelo que ambas están tratando de escupir. Tristán, que posee poderes como la telekinesia, la telepatía y el teleférico, trata de leerles el pensamiento pero sólo escucha "ñam ñam ñam ñam ñam ñam ñam ñam". Entonces aparece Corona y cuenta el chiste de "Felisa me muero", y las gemelas perecen de un aneurisma tratando de entenderlo, pero sus espíritus siguen vagando por el establecimiento hasta que comen sandía con vino y la quedan para siempre.
Ahí es donde llega Jackie Chan y caga a piñas a un montón de ninjas con nunchakus que, una vez desenmascarados, resultan ser las peligrosísimas fans de Axel. Sorprendido, el chino escribe Red Rum con su propia caca en una pared y luego lo borra y escribe Red Bull porque hay guita de por medio, pero igual Disi lo boletea por desacatado. En esa vuelve Jack Nicholson manejando una Pathfinder y se encuentra con que el hotel es un quilombo. Ahí nomás le da al orden a Julieta Díaz y Romina Gaetani de que tengan más sexo lésbico mientras él mira, come chizitos y toma Mirinda de manzana. Mientras, El Fantasma de Disi lo quiere cortar en juliana con un hacha pero Nicholson llama a su amigo Chuck Norris al celular y éste cae en treinta segundos con Megan Fox y la Brigitte Bardot del año 70. Disi se caga en las patas y se toma el palo en el 37 que va para Lanús, Tristán y Rolo Puente ponen un puesto de flores en Corrientes y Talcahuano y Stevie Wonder dice "no tengo la más puta idea de lo que está pasando". En el telo se arma fiesta, hasta que el espíritu de una de las Xipolitakis revive a causa de una extraña conjunción de enfermedades venéreas y se apoya en el switch del aire acondicionado y todos se congelan. Luego hay una persecución de autos por la autopista con muchos tiros de ametralladora y ahí sí, funde a negro y fin.

Autor: Diego Mancusi
Cuando uno es un tipo grosso, cualquier cosa que encara le sale bien. Si quiere hacer una tortilla, le queda redondita y sin pegoteo. Si quiere andar en bicicleta se desplaza como si el mundo fuera una gran pendiente bajo sus ruedas. Si le pinta afeitar un enano, ah, no sabés lo terso que le queda el cutis al chaboncito. Por eso, cuando un héroe de acción se aburre de patearle el culo a los malos y se pone a cantar, generalmente los resultados son terriblemente alucinantes. O quizás nadie se anima a decirles que apestan por miedo a la represalia.
Teniendo en cuenta esto, el Top 5 de hoy recopila cinco pulenterías musicales de gente que, en realidad, se gana la vida haciendo quilombo. Van ordenadas desde la más decente a la más zarpada, para mayor placer (?).
Tema: "Girl, It’s Alright"
Intérprete: Steven Seagal
Descripción: baladita soul medio pusilánime pero, ojo al piojo, nada mal.
Comentario random: les juego cincuenta mangos a que Steven no conoce a Zulma Lobato.
Tema: "Under the Boardwalk"
Intérprete: Bruce Willis
Descripción: John McLane versionando un tema que ya hicieron todos, desde los Stones hasta Gabriel Carámbula.
Comentario random: pero Manowar todavía no lo hizo.
Tema: "Just a Runaway"
Intérprete: Richard Dean Anderson
Descripción: MacGyver se pone los tiradores y grita como un sacado.
Comentario random: ni Patti y Selma tienen este disco.
Tema: "Treat Your Mother Right"
Intérprete: Mr. T
Descripción: hip hop buena onda, alucinógeno y moderadamente homoerótico.
Comentario random: atenti a los minishortcitos de Barakus y al coro de lobotomizadas.
Tema: "I’d Do Anything For Love"
Intérprete: Chuck Norris
Descripción: el Supremo Emperador de Todo lo Conocido y lo que Todavía No Existe se manda un regio cover de Meat Loaf (con trampa, claro).
Comentario random: free Archubi, caretas.

Autor: Diego Mancusi
O al menos eso dicen por acá. Y a continuación, la conversación que lo prueba.
MILEY CYRUS: Ma, quiero ser como Beyoncé.
MADRE DE MILEY CYRUS: No se puede.
MC: ¿Por?
MDMC: ¿La viste bien?
MC: Sep.
MDMC: Mirala de nuevo.
MC: Ajá.
MDMC: Ahora mirate vos.
MC: Mmm.
MDMC: Por eso no se puede.
MC: Zarpado.
PADRE DE MILEY CYRUS (por teléfono): Se quedó la chata.
MC: ¿Dónde?
PDMC: Panamericana y Camino del Buen Ayre, mano derecha, en la puerta del Telecentro.
MC: Te voy a buscar con un remolque, ponele una horita.
PDMC: Dale.
(Ya en el remolque)
CONDUCTOR DEL REMOLQUE: Así como me ves yo soy guionista de cine.
MC: Dios.
CDR: Tengo un libreto escrito, ¿lo querés ver?
MC: No.
CDR: Se llama China Godzilla vs. Castroman. Mirá, acá tengo una representación visual.
CDR: Es eso. Cuesta 18 millones de dólares.
MC: A mí me parece una mierda.
CENSOR DE POP LIFE: No se puede decir "mierda" acá. Te tiro un File not Found.
PRIMO COPADO DEL CENSOR DE POP LIFE: Eh, careta.
CDPL: Bueno, pero es la última vez.
MC: Ta.
JON BON JOVI: Eh, amigo, moneda, birra, pizza, quaker.
CDR: Acá Bon Jovi me está pidiendo un peso para el quaker.
MC: No le des porque no te lo sacás más de encima.
CDR: Fuiste, muñeco.
JBJ: Puto.
MC: Andá a laburar, delincuente. Aguante Poison.
(Tres años después)
CATALINA DLUGI: Y acá estamos en la avant premiere de China Godzilla vs. Castroman, la película que promete romper todos los records de taquilla en el universo gracias a la sublime actuación de Jon Bon Jovi en el doble rol de prostituta mormona y científico loco.
MC (en su casa, viéndolo por TV): Puta madre.
TITI FERNANDEZ: Bon Jovi, Bon Jovi... ¿algo?
JBJ: Bueno, sí, tuve la suerte de empujarla pero más allá de lo personal lo importante es que ganamos gracias al trabajo de todo el equipo, estuvimos toda la semana trabajando mucho porque sabíamos que era una final para nosotros y por suerte nos llevamos los tres puntos y quedamos encaminados.
TF: Y entonces, ¿sarasa?
JBJ: Sarasa, claro. Eaeapepé. Puto el que lee, también.
TF: Gracias.
JBJ: No, graciavó.
MANCUSI: ¿Se fue al re carajo esto, no?
CATALINA DLUGI: Un poco, pero tiene su onda, eh.
M: Si vos lo decís.
JBJ: ¿Peso pal quaker?
M: Sos millonario, loco, comprate.
JBJ: Ah, cierto.
JANN WENNER: Aumento para Mancusi porque sí.
M: Isssa.
(Poco después, en la casa de Miley Cyrus)
MC: Positiiiiva, todo muy bien, positiiiiva, todo muy bien.
MADRE DE MILEY CYRUS: ¿Y eso?
MC: Buscando temas nuevos.
CARLITOS TEVEZ: "Puti puerca" hacete.
MC: Capaz.
PADRE DE MILEY CYRUS (por teléfono): ¿Cuándo carajo me vas a venir a buscar? Hace tres años que te estoy esperando.
MC: Uy Dios, como colgué. Ya salgo.
MDMC: Llevate un saco que refrescó.
MC: Ma, ¿ahora puedo ser como Beyoncé?
MDMC: Pero le cayó un peruano inmenso en la cabeza la semana pasada y la mató.
MC: Por eso.
MDMC: Bueno, en la alacena hay Brumoline.
MC: Piola.
MANCUSI: La danza de la fortuna como ninguna llega hacia usted.
CATALINA DLUGI (susurrando): Terminó de cortar correa nomás, ¿no?
TITI FERNANDEZ: Parece.
JON BON JOVI: Peso pal quaker o los quemo.
MC: Tomá un peso, rompebolas.
ALEJANDRO LERNER: Vengo a ponerle un fin a este divague porque no termina más.
MANCUSI: Pfff... buá, ta bien.

Autor: Diego Mancusi
"La noticia de mi muerte fue muy exagerada", decía el telegrama que le mandó en 1897 Mark Twain al New York Journal después de que el pasquín publicara que el genial escritor había espichado mientras éste en realidad se tomaba un vermouth con aceitunas rellenas en el balcón de su casa, lo más pancho. Ese mismo acto, que algunos tildan de bestialidad mientras yo paro la bocha, la pongo al piso y afirmo que se trata de puro periodismo de anticipación, lo acaba de llevar a cabo la gente de Clarín, subiendo a su web un suplemento que daba por muerto a Sandro cuando éste -por suerte- sigue gambeteando a la Parca (aunque sabiendo que todo lo que tenga que ver con ese matutino hay que tomarlo con pinzas últimamente, me permito guardar un pequeño lugar para la posibilidad de que sea un elaboradísimo chanchullo). La prueba, a continuación.
Por eso, desde este humilde espacio internético que tiene todo por aprender y quiere quedar bien con todo el mundo porque nunca se sabe, celebramos la iniciativa de la gente de Espectáculos de Clarín, que en su afán de emitir un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos no se queda sentada en la redacción haciendo "tuturú turú" y esperando que las cosas pasen, sino que va y las encuentra antes que nadie, incluso antes de que sucedan. Otra que Hunter Thompson.
¿Y cómo seguimos su ejemplo? Fácil: hablando de la inevitable desaparición física de Emilio Disi, un grande de la actuación nacional, rey de la comedia y actor canoso por excelencia, quien se encuentra maravillosamente bien de salud, no tiene ningún problema y ojalá lo tengamos interpretando en cine, teatro o TV a muchísimos más maridos que engañan a sus mujeres con gatos de cuarta en los años sucesivos, pero sin duda algún día se va a ir de gira. Así que, ¿por qué esperar? Publiquemos la noticia hoy que no pasa nada y el día que se muera de posta lo resolvemos con un pirulo y tenemos el resto del espacio para hablar sobre el programa de Tinelli. ¿No es genial? Acto seguido, tapa y texto conmemorativo.
Canoso, gatero, puteador, tocaculos... un grande como Emilio Disi no ha hecho más que acumular virtudes en su destacada trayectoria como capocómico, ya sea con Francella o sin Francella, o persiguiendo un reservorio de silicona de tarifa plana junto a Miguel del Sel en Petardos. Este mismo Emilio Disi que ayer estaba vivo y hoy también, y que muy probablemente mañana también, en algún momento de acá al 2100 seguro la queda, y nos re bajonea eso. Las causas de su futuro deceso obviamente no las conocemos, pero nos arriesgamos a decir que no será atropellado por un tranvía, pisoteado por Godzilla o estrangulado por el baterista de Def Leppard.
Versátil actor, fue capaz de encarnar a un bañero y a un policía con la misma suficiencia, sin llegar jamás a despertar la admiración de maestros del cine mundial como Ingmar Bergman, Oliver Stone o ese japonés que hacía las películas de los samurai. Entre los papeles que nunca interpretó en su carrera figuran el de Hamlet, el de novio de Julia Roberts en Mujer bonita y el del nene que veía muertos en Sexto sentido, por la sencilla razón de que estuvieron a cargo de otros actores. Se lo considera menos grosso que Alfredo Alcón y Anthony Hopkins pero infinitamente mejor que Pablo y Pachu. Si algo lamenta en su carrera es el hecho de que no se le ocurrió a él la brillante idea de ponerle a las motitos un poco de aceitito.
Respecto de su prospectivo espiche, nos dijo el Turco Asad: "Boludo, ¿en serio se murió? Ah, ¿no? ¿Y entonces? No entiendo. ¿Y por qué a mí? Ah, bueno, qué se yo. ¿Están muy al pedo ustedes, ¿no? Bueno, vayan saliendo o llamo al 911".
Varios grandes del espectáculo nacional no pasarán por su sepelio: Mercedes Sosa, Norman Erlich, Pappo, etcétera. Y así, sintiéndonos un poco más vacíos por la futura pérdida (de acá a 50 años, ponele) de un actor explosivo como la brigada que con tanto zarpe supo comandar, lo vamos despidiendo como a él suponemos que le gustaría (y si no, en un par de días lo llamamos y le preguntamos): con la inmortal frase "Emilioooooo".

Autor: Diego Mancusi
Adivine el epígrafe correcto:
a) Los duros comienzos de Miranda.
b) Harto de la formalidad de la música clásica, Bruno Gelber se vuelca al tecnopop y lanza su primer long play Bailando hasta que me duela el juanete.
c) Siguen los ensayos de The Diego Mancusi Experience, de cara al debut del 37 de maryo en Dictadura Neanderthal de Villa Domínico.
d) Un gordo peludo en calzones, con un casco de robot de cartón y papel para envolver el matambre antes de mandarlo al freezer, ataviado con la infame combinación de ojotas y medias, encargándose de refutar por completo la teoría de que dedicarse a la música te da más chances de levantarte minitas.

Autor: Diego Mancusi
Está claro que no es actualidad pura, porque Chuck Norris viene viviendo desde hace un buen tiempo y, que yo sepa, no salió en los diarios por ninguna cuestión en especial recientemente. No obstante, hoy Pop Life se aboca a relatarles un día cualquiera en la vida de este ser tan particular, emperador indiscutido del soplamoco, célebre por hechos asombrosos como perder la virginidad antes que su propio padre y ultimar malhechores con una de esas pistolitas que disparan una bandera que dice "bang". La cuestión entonces sería, ¿por qué nos dedicamos a esto hoy? Simple: porque temo que Chuck se despierte de la siesta pensando "¿y por qué Mancusi no escribió un post sobre mí?" y tome represalias. Si lo consideran, el riesgo de que el Walker Texas Ranger se las agarre con ustedes está continuamente latente. Digo: podrían estar ahí, tranquilos, leyendo el blog, y de repente se mueren porque Chuck Norris así lo desea. Creo que nunca volveré a dormir tranquilo.
De modo que aquí vamos. A diferencia de lo que podría suceder en un día en la vida de Michael Jackson, que desde un tiempo hacia acá viene siendo más bien tranquila, la existencia de Chuck Norris es harto agitada. Lo primero que hace al despertarse es darle al sol la orden de que salga. Luego hace su pis matutino en un recipiente de titanio (único metal capaz de resistirlo sin derretirse) y lo almacena para venderlo como un infalible remedio contra todo tipo de mal, desde el tránsito lento hasta la atropellada de un tren de carga. Acto seguido se hace buches con una variante de Listerine hecha sólo para él, llamada Wolverine. Y por último sale al patio a soltar un gasecito que, dependiendo de hacia dónde direccione el caquero, aumentará en 17 grados la sensación térmica de Corea del Norte, de Zambia o de Coronel Pringles.
En este día en particular Chuck Norris asiste una reunión con ejecutivos de una compañía de videojuegos que quieren convertirlo en un personaje de la nueva edición del Mortal Kombat que sólo hará flawless victories y no necesitará practicarle fatalities a sus contrincantes porque estos se suicidarán por voluntad propia en su presencia. Los recibe en su casa pero no les da un apretón de manos, porque las últimas dos personas que saludó de esa manera (el gobernador Scioli, el baterista de Def Leppard) sufrieron graves consecuencias.
Luego se le antoja almorzar pollo relleno, para lo cual le ordena a una gallina que se coma varias verduras, se desplume a sí misma, se meta al horno y una vez allí baile la macarena hasta quedar bien tierna y doradita. La sobremesa la utiliza para diversiones fútiles propias de su omnipotencia, como dividir por cero o hacer que Rocío Marengo entienda una de Lynch. A las dos de la tarde se acuesta a dormir la siesta y reposa por seis horas, pero cuando abre los ojos todavía son las cuatro de la tarde, porque el tiempo tiene miedo de correr y que Chuck Norris lo alcance. Para despertarse pone "(I Can’t Get No) Satisfaction" de los Stones en el radiorreloj, con la diferencia de que él sí puede obtener satisfacción si quiere.
Mientras toma la merienda, en lugar de jugar al sudoku se aboca a averiguar el último dígito de Pi y lo logra en treinta segundos. A eso de las cinco y media es la hora del ejercicio: Chuck Norris hace un par de rounds a los Power Rangers y a la Guardia Imperial juntos mientras se corta las uñas. Cuando corre, en lugar de trasladarse él la Tierra se mueve bajo sus pies como si fuera una cinta de gimnasio. Si se cansa (si decide cansarse, en realidad) y queda varado en lugares distantes como Kuala Lumpur o Anaheim, California, simplemente detiene el primer avión que pase sobre su cabeza y éste lo deja en el patio de su mansión.
A la hora de ducharse, su esposa también quiere entrar al baño, y la contienda se define con una simple partida de piedra, papel, tijera o Chuck Norris. Lógicamente gana y hace uso de su bañera, que tiene como particularidad el hecho de tener tres canillas: Fría, Caliente y Chuck Norris, de la cual sale agua muy grossa.
Para la cena va a McDonald’s y pide un combo Chuck Norris, consistente en un cebú entre dos panes y jugo de mamut XL. La condición que puso para que la empresa de los arcos dorados use su nombre en un menú fue que cada vez que él se acercara a un restaurant de la cadena el encargado de servirle la comida fuera el Papa en persona. Los ejecutivos, obviamente, aceptaron.
Antes de dormir le da por la música, y con un ukelele supera el volumen de Manowar. Luego, tras apagar el sol, se mete en la cama con un pijama de ositos completamente deserotizante, que sólo usa para evitar que su esposa estalle de excitación sexual en su proximidad. Y ahí sí, se duerme, pero aún en estado de reposo le sobra energía para derrotar a un grupo de ninjas con nunchakus y un montón de rayolasers en una pelea cuerpo a cuerpo.

Autor: Diego Mancusi
Ojo, porque mientras nosotros estamos acá paveando con el satanismo de Britney Spears dicen por ahí que para el Cosquín 2010 estaría prevista la visita de la banda más power de la galaxia, ese grupo que de tan macho que es hace que excelsas figuras de la masculinidad mundial como Tom Selleck, el Tano Marciello e incluso Ricky Martin parezcan afeminaditos. Obviamente estamos hablando de Manowar, los emperadores del metal, los astros indiscutidos del heavy peludo y aceitado, esa agrupación que con sus virulentas canciones nos da ganas de largar nuestras respectivas carreras y conseguir trabajo como estibadores en el puerto.
Teniendo en cuenta esto, nos animamos con un Top 5 de las cinco mejores tapas de discos de la banda, lo cual fue harto difícil teniendo en cuenta la excelencia que demuestran estos cuatro paladines del buen gusto a la hora de diseñar sus portadas. A continuación, cinco imágenes inolvidables que el grupo neoyorquino nos sembró en la cabeza y que por mucho que lo intentemos ya no podremos des-mirar. Porque otras bandas tocan... ¡y Manowar mata!
Disco: Into Glory Ride (1983)
Motivo: porque nos suena a Into Glory Hole y re daría. Y por la tipografía de Word de abajo. Y porque no se sabe si están preparándose para la batalla o esperando un tiro libre.
Cosas que prefiero hacer en vez de escuchar esto: lamer una motosierra (andando).
Disco: Kings of Metal (1988)
Motivo: porque nos da ternura el forzudo enmascarado que, de tanta fuerza que tiene, se bajó del subte y se llevó puesta la argolla para sostenerse.
Cosas que prefiero hacer en vez de escuchar esto: tirarme de palomita a cabecear a la Tota Santillán que cae de un decimonoveno piso.
Disco: The Sons of Odin (2006)
Motivo: porque me los imagino abajo haciendo YMCA con los brazos.
Cosas que prefiero hacer en vez de escuchar esto: cucharear con Mostaza Merlo.
Disco: Gods of War (2007)
Motivo: tiene todo: minas en bolas, demonios, músculos, armas, máscaras, serpientes, fuego, etc. Es como el Sgt. Pepper de Manowar.
Cosas que prefiero hacer en vez de escuchar esto: hacer un ménage à trois con Mirtha Legrand y Blanca Curi.
Disco: Anthology (1997)
Motivo: pfff.
Cosas que prefiero hacer en vez de escuchar esto: abuante Manowar.

Autor: Diego Mancusi
Y sí, después de la reflexión seria y sesuda tenía que venir un post sobre Britney Spears, porque así es Pop Life: una verdadera montaña rusa de la pelotudez. ¿Y qué hizo la chiruza ahora? En realidad ella no hizo nada: los que hicieron algo fueron los que le hackearon la cuenta de Twitter (de nuevo, sí) y la usaron para subir cosas como las que ven en la foto de arriba (para los que tiene previa Inglés de segundo año: dice "me entrego a Lucifer cada día para que llegue lo más pronto posible, gloria a Satán" y "espero que el nuevo orden mundial llegue lo antes posible, Britney). Luego, dicen, habrían twitteado cosas como "aguante el Arse, Docke corrés" y "Néstor Conducción", revelando que quizás haya algún compatriota involucrado en esta cuestión (yo no quiero sugerir nada, pero Poter es argentino y sabe mucho de computadoras… no sé).
Pero la cosa no quedó acá: según se comenta en el mundillo geek, los famosos son más bien tirando a idiotas a la hora de ponerle contraseña a sus cuentas de Twitter, con lo cual robárselas vendría a ser más fácil que ganarle a Racing de local. Por eso, aquí les dejamos algunos otros Twitters de celebridades que, aparentemente, habrían sido hackeados por gente que de ninguna manera es Maxi Poter *guiño guiño*

Autor: Diego Mancusi
Si pasan seguido por acá sabrán que cuando me toca cubrir para otros medios o cuando voy a un recital por puro gusto generalmente aprovecho y hago una cobertura paródica para Pop Life, con intervención de Roberto y demás. En ese plan fui el sábado a Vélez, un poco fastidiado por tener que moverme hasta la República Separatista de Liniers pero a la vez contento por ver a una banda de la que alguna vez fui fan: los reformados Viejas Locas, ese grupito que cuando tenía dieciséis años me mostró que había una adaptación -berreta, zarpada, todo mal, pero sincera- al lenguaje que manejábamos en las veredas de Wilde de lo que proponían mis venerados Stones. Lógicamente después crecí, entiendo que evolucioné musicalmente y la banda de Pity pasó a ser un lindo recuerdo, uno que no me avergüenza en lo más mínimo porque no está nada mal gustar del rock precario, salvo que sea esa tu única opción o tu estándar de calidad musical (así como está bien reírse de las estupideces de Pop Life siempre y cuando sepas que está García Márquez al alcance de la mano, por decir algo). La idea, entonces, era hacer carne aquel recuerdo siendo un periodista de 30 años que en algún momento fue un inadaptado social de 15 que se compraba Topper rojas. De alguna manera iba una fiesta, usando la palabra que los pibes repetían todo el tiempo antes de entrar. Y usando con justeza un lugar común de los noticieros amarillistas escandalizados cual señora paqueta de Barrio Norte, les digo sin exagerar que me encontré con una tragedia. Tanto que no, no me causa gracia, me genera otras cosas que por una vez me permito transmitirles en lugar de la pavada graciosa de todos los días. Sabrán disculpar.
Lo que pasó ya lo saben, y si no, acá tienen la crónica de Javier Sinay y Emilio Zavaley. El tema es ver por qué pasó lo que pasó, y ahí es donde se multiplican las versiones: algunos dicen que los pibes que querían entrar sin tickets hicieron bardo, otros que la policía se excedió en la represión, muchos señalan a los errores de organización y no falta quien acuse a la barrabrava de Vélez de provocar a la gente y generar desmanes. Como sea, demos por sentado que se dio una conjunción diabólica de todos estos factores, pero igual: todo duele y es horrible y condenable, pero me quiero concentrar en la gente, porque para el público de rock yo quiero otra cosa.
Primero, porque lo de la monada que quería entrar de prepo no me lo contaron: lo escuché y lo vi yo. Las inmediaciones de Vélez (y el 109 que me llevó hasta ahí) estaban llenas de pibes enorgulleciéndose a viva voz de no tener entrada y luego tirando botellas de cerveza contra todo lo que se movía (no eran todos, claro está, pero eran varios, y se sabe que para iniciar un incendio basta una chispa). Pero más allá de eso, lo que más incomoda es ver a un público que se llena la boca hablando de rock (o de rocanrol, ¿será lo mismo?) y a la vez teniendo la más antirockera de las actitudes, lumpenizándose al extremo para ganar puntos en un imaginario retorcido que los lleva a creerse el colmo de la rebeldía cuando en realidad no están haciendo otra cosa que ser funcionales a los que odian el rock, dándole pie a la policía para que desate su cachiporra fácil, permitiéndole a la organización ganar fortunas pese a su desidia y respondiendo a las provocaciones de 50 cavernícolas con una V azul en el pecho. El rock no es eso. Si algo nos enseñaron los padres de esta movida (los mismos Stones entre ellos, claro está) es que a nosotros nos gusta el rock, somos rockeros, vivimos por el rock y en función del rock, y por eso somos mejores que la cana represora, las megacorporaciones que se quieren llenar los bolsillos y las barrabravas de fútbol. La lógica dice que vamos a contramano de lo establecido, pero las reglas contra las que hay que pelear no son las que dicen que para entrar a un concierto uno debe tener un ticket que lo habilite. Dudo que los pibes que pusieron tanto empeño en meterse a los golpes hagan el mismo esfuerzo para luchar contra las injusticias del mundo. Contra eso sí hay que rebelarse y hacer algo. Eso sí es rock.
Párrafo aparte para la banda. Está claro que Pity no quiere ser ejemplo de nada y que tampoco tiene por qué serlo, pero si uno se expone a dar un show para 40 mil personas tiene que estar a la altura de las circunstancias en todos los aspectos posibles, porque ser responsable no es prerrogativa de un modelo social: es de adulto. Si Pity no estaba mentalmente apto para esto debió evitarlo, o al menos alguien lo tendría que haber protegido, porque... ¿se lo imaginan dando una conferencia de prensa para aclarar los tantos, como hizo el Indio cuando pasó lo de Olavarría? Cobrarle a los fans 100 mangos, fisurar, darles un show horroroso y además de todo eso no tener la capacidad para decir nada respecto de las calamidades que pasaron en la puerta tampoco es rock. Porque está claro que Pity no puede hacer otra cosa, pero resulta que alguien ganó mucho dinero, un pibe está en coma y, ¿vamos a señalar a la policía, los barrabravas y los empresarios otra vez? ¿De nuevo nos vamos a victimizar, vamos a evitar la autocrítica y decir que nadie del rock tiene nada que ver con esto? Insisto: si los rockeros (la gente, la banda) actuásemos como auténticos rockeros en una situación como esta, nada de esto sucedería, ni con la peor policía del mundo ni con Hitler organizando.
Entro a los foros y leo que Viejas Locas se lució, que fue una fiesta, que la cana, que los hinchas. Y más me convenzo de que lo que menos hubo en Vélez el sábado fue rock (¿dos, tres, 40 mil Pomelos?). El rock es, ante todo, juicio crítico, capacidad de pensamiento y ganas de hacer algo para mejorar el mundo: lo otro es reviente vacío y vandalismo idiota que sólo sirve para que ellos, los que nos odian, nos odien cada vez más, y encima tengan argumentos para convencer al resto de la sociedad de que somos peligrosos. Repito: lo de la organización, lo de la policía y lo de la barrabrava es execrable, penoso, criminal. Pero nosotros somos mejores. No nos banquemos la que venga, no nos resignemos ni caigamos en pseudo rebeldías idiotas. Pensemos, actuemos en consecuencia y, por una vez, seamos rock.

Autor: Diego Mancusi
Rolling Stone Rock & Roll Daily
La verdad sobre el fin de Pop Life
Alguien debía decir "basta" (420)
Aerosmith en Argentina... otra vez (326)