Hay artistas que están hechos para trascender las fronteras de su patria y llegar a cada rincón del mundo, por más lejano que éste sea, con el poder de su obra. Vladimir Visotsky, claro está, no es ni de casualidad uno de ellos, dado que si Pop Life no se los mostraba hace unos días lo iban a conocer menos que al pedicuro que atiende a mi tía Elena.
Básicamente lo que tenemos para decir de Visotsky es que se tomaba hasta la molestia, que era grosso y que crepó hace bocha. Para todo lo demás existe su música, como por ejemplo este tema que se llama algo así como "Koni Priviredliviye" pero que a mí me gusta rebautizar como "Chúpame, mi niña Cani". Una vez más, la gerencia de este blog les subtitula la lírica aventajada de este bardo ruso (en varios sentidos) para que vean que hay músicos pulenta más allá de La Mancha de Rolando. Tópicos de candente actualidad como Mauricio Dayub o el agua saborizada finamente gasificada pasan por la poesía políglota de Vladimir así como a vos te pasa un Serenito por el gañote. Pero bueno, basta de palabras y vayamos a los hechos, como dijo el General.

Autor: Diego Mancusi
¿Viste cuando te hacés todo un post que depende de un video y resulta que ese video pusilánime se cae del servidor y se te hace la hora de entregar el texto y no tenés nada hecho y te morís de angurria porque ni siquiera desayunaste y son las tres de la tarde y tu estómago se está autocomiendo y de repente te tenés que poner a escribir algo para reemplazar al clip diabólico y no sabés qué hacer y te mandás a sanatear alevosamente? Les debe pasar todo el tiempo, ¿no? Bueno, a mí cada tanto me sucede, y no confirmo ni desmiento que las efemérides del día de hoy tengan su génesis en un episodio similar, aunque si de génesis hablamos yo me estaría quedando con la de Peter Gabriel. En fin: sean felices y escuchen punk rock.
4000 AC: Pinta partida de ajedrez entre Tutankamón y Keith Richards pero no pasa nada porque todavía no habían inventado el caballo y nadie sabe qué carajo es en realidad un alfil. Cambian por un truco gallo con Iggy Pop. Se aburren y se ponen a escuchar a Larrea.
1930: Enrique Santos Discépolo se adelanta a su tiempo componiendo el tango "She-Ra, She-Ra", en homenaje a la hermanita sacudible de He-Man. Años después, con el título ligeramente cambiado, la canción se hace mundialmente famosa y Los Piojos se encargan de bajarla de un hondazo.
1945: Ray Charles se tropieza con un modular y cae de jeta arriba de una torta de crema. Alguien dice "che, no sean guachos, no se rían".
1966: Mientras paseaba en su pony tuneado por la campiña paraguaya Jimi Hendrix le vende el alma al diablo a cambio de un campeonato para Racing. Lucifer cumple su parte y le dice "vos de ahora en más fijate de dormir boca arriba".
1969: Ringo Starr compone un tema llamado "Eeeeehhhh" pensando en incluirlo en Abbey Road. Harrison bosteza. McCartney sugiere dejarlo para más adelante "porque le estaría faltando un poco más de consistencia y quizás también un algo de trascendentalidad". Lennon dice textualmente "oh Ringo, what a flower of garch", una frase típica del dialecto de Inglaterra del norte, imposible de traducir al español.
1970: Nace en Anaheim, California el nerd que les mantiene el sitio oficial por dos mangos a los Chili Peppers.
1973: Humberto Giménez, primer skinhead argentino y fundador de la mítica agrupación anti-todo Intestino Grueso, intenta alistarse en un grupo neonazi alemán y lo cagan a patadas por sudaca. Vuelve a su casa de Banfield, larga todo y pone una feria americana.
1980: El nerd anaheimiano que les mantiene el sitio oficial por dos mangos a los Chili Peppers cumple diez años. Su padre, famoso yonqui heroinómano de la zona, fracasa en su intento de llenar la piñata de jeringas.
1989: Mi tío Eduardo sale a comprarle una guitarra a su hijo menor y vuelve tres meses después completamente depilado.
1997: Marilyn Manson hace algo relacionado con una palta. Después pienso qué, ahora no se me ocurre.
2000: El nerd de Anaheim que les mantiene el sitio oficial por dos mangos a los Chili Peppers celebra su cumpleaños número 30 invitando a Marilyn Manson a comer una palta (listo, ahí tenés).
2004: Con sólo 17 años, Lindsay Lohan logra oficialmente acumular más sacudidas que sifón que no sale. Su padre opina: "Bueno, que va a ser".
2008: Lady Gaga se sirve soda. Desazón entre sus fans.
2009: Alejandro Lerner revienta un rastrojero contra la pared de un cabaret céntrico y grita "se pudrió, todos a casa". Se termina la joda.

Autor: Diego Mancusi
Adivine el epígrafe correcto:
a) Después de Hannah Montana, Disney Channel presenta Pedro, la miniserie para los que no dejan de creer en el amor ni aun siendo más feos que el Negro Ibarra y más pusilánimes que Oggi Junco.
b) Exclusivo de Pop Life: cómo era Ricky Fort antes de las cirugías.
c) He aquí el Ascotauro, una extraña criatura mitológica con una cabeza de unicornio rosa, otra cabeza de obrero de la construcción y cuerpo de mexicano maraca.
d) Hola, soy Hugo Miguel, busco señoritas sensibles y cariñosas de entre 13 y 93 años, amo los paseos al atardecer por la ribera de Domínico, me gusta el helado de crema del cielo, soy fanático de Piero en el Facebook y me como un pollo entero sin untarle mayonesa para que baje. Mi mail es nienremojo@shemale.com.erp
e) Un pibe -cómo decirlo- un tanto... delicadito.

Autor: Diego Mancusi
Y no, no es que esté por agarrar la viola y se consiga un bajista y un batero para salir a tocar temas de Pappo’s Blues (para qué, si con el pop tiernito sigue comprando ponys a rolete). Lo que está haciendo Katy Perry es imaginar tríos sexuales de famosos en Twitter, como por ejemplo el que les propone a Ke$ha, Justin Bieber y Britney Spears (la primera es la nueva provocadora del pop, el segundo es un nenito pusilánime que despierta pasiones adolescentes y la tercera es un cachivache baqueteado al que todos conocemos de memoria).
Y nosotros, como no podíamos quedarnos al margen de semejante gilada, nos sumamos a la tendencia y proponemos algunos tríos aun más pulentas que ese, porque se nos hace que si los juntan a Ke$ha, Britney y Bieber en una habitación, lo más probable es que la primera se aboque a sacarse fotos a sí misma ante el espejo mientras la segunda toma hectolitros de helado de tramontana con la mano y el tercero tiembla de pánico en un rincón. A saber.
- Courtney Love, Ricky Martin y Marcelo Bonelli: la cantante de Hole persigue a Ricky con un Anal Intruder por toda la habitación mientras este se defiende echándole Lysoform cuando la cámara está tomando pero cada tanto hace una estratégica parada en boxes cuando no los ve nadie. En tanto, Bonelli se aposta en una esquina a opinar que todo es culpa de Kirchner.
- Lindsay Lohan, El Fantasma de Garrafa Sánchez y mi tío Osvaldo: la colorada quiere fiesta, EFDGS se quiere volver a morir porque es etéreo y cuando la quiere tocar pasa de largo, y mi tío jamás llega al meeting porque se le queda el 148 en el que viene más o menos por el Cruce de Varela.
- Lía Crucet, Danny DeVito y Lucas Viatri: en un arrebato de pasión DeVito se pierde en un pliegue carnal de la cantante tropical y el delantero de Boca aprovecha y le choripanea la ropa a los dos.
- Miley Cyrus, Charles Manson y la Garza Sosa: CM y LGS se hacen cochinadas entre sí cumpliendo órdenes de Miley, quien apenas ingresada al encuentro pela látigo y un arsenal de juguetes al grito de "ahora van a ver quien se la banca más acá, putitos".

Autor: Diego Mancusi
Zarpado, pero zarpadísimo, el que me cambió a la banda más peligrosa del mundo por un grupo tributo a los Guns liderado por Leo Mattioli teñido de rubio. Debí suponer que la mano venía así por el diálogo que tuve con Héctor -el reemplazante de Roberto desde la última crisis de nervios del acreditador de prensa más agreta de la galaxia- antes de ir al show.
MANCUSI: Héctor, eh, cómo andás. Mirá, ando buscando una entradita para los Guns. Sé que es difícil la cosa pero aunque sea una sola, en la popular...
HÉCTOR: Dale, pasá mañana. Tengo ocho para vos.
M: ¿Ocho? ¿Qué onda?
H: Por ser vos, guachín (risitas de fondo). ¿Tu vieja no quiere ir?
M: ¿Mi vieja?
H: See. Doña Mancusi. ¿Se copa?
M: Mi vieja escucha Julio Iglesias.
H: Julio Iglesias, Gansanróusis... es todo la misma mierda. Decile que pase mañana a buscar 32 entradas, para que venga con las amigas.
M: ...
H: ¿Vos sos amigo de Poter también, no? Decile que tengo 64 plateas bajas para él.
Y así sucesivamente, hasta ofrecerme a mí y a mis allegados un total de 478 localidades, cosa que no se veía desde que Keane tocó en River (en esa oportunidad logré tapizar dos paredes del monoambiente con entradas de cortesía). Porque claro, el tipo sabía que iba a tener menos convocatoria que un unplugged de Napalm Death con Pablo Lescano si nos enterábamos que en vez aquel carilindo movedizo del ’93 venía este gordo tosco que se pasó los últimos 17 años empeñado en arrebatarle el campeonato mundial de escondida a Anna Frank.
Luego de una salchicha de carne de unicornio y oso panda revestida en pan hecho con lágrimas de arcángel y trigo traído especialmente de Melmac en una limusina intergaláctica manejada por Mónica Bellucci en baby doll (mi pancho debía ser eso, a juzgar por el precio astronómico), quise camuflarme para entrar de queruza al backstage pero mi idea de calzarme un pantalón de cuero, ponerme una galera y soltarme los rulos adelante de la cara no fue la mejor: por algún motivo que no logro dilucidar me abarajaron al grito de "¿qué mierda hacés vos acá?" y me dieron cuantiosos puntapiés en la colita. Acto seguido me volví a disfrazar de Mancusi, le di cuatro pesos a un mono de seguridad y pasé.
Lo primero que vi fue a Axl en un kimono cremita jugando al frisbee con un salchichón. El tipo lo tiraba, se lo chantaba en la jeta a un gil al que le pagaba 15 mil dólares por mes sólo para soportar sus salchichonazos, se desparramaba de la risa y repetía la operación hasta que lo llamaban a tomar la leche. La escena me resultó desopilante, porque me desopiló bastante, como hacía rato no me desopilaban (antes de eso andaba más bien opilado, pero por suerte me Axl me sacó la opilación).
En eso lo perdí de vista y me crucé con Sebastian Bach, quien se untaba vigorosamente los jamones con margarina a efectos de entrar en su viejo pantalón de cuero. Le mandé saludos para su tío Juan y me miró con una cara muy similar a la que pone un hippie cuando está mirando Bob Esponja de pepa y de repente le preguntás si pagó el monotributo.
Luego de incendiar ocho móviles policiales en protesta por el eterno set de Bach, la gente se calmó cuando se apagaron las luces y salieron los Guns. Pasó "Welcome to the Jungle", pasó "Rocket Queen", pasaron los clásicos... y en eso voló un vasito de plástico que despertó la ira radicalizada del gordo, que llamó al traductor y le dijo al público "eh caretas, si se zarpan revoleando mierda, corta la bocha que los quemo, putos" (luego nos enteramos que la organización había contratado como traductor al cantante de La Repandilla para abaratar costos). Tratando de recrear el episodio de la visita anterior en el que le arrojaron un toallero al escenario, un desobediente le tiró un calefón funcionando. "Rescatensén", insistió, a lo cual le respondieron lanzándole una motosierra, un tigre de bengala decorado con unas guirnaldas re mononas, un Peugeot 504 con deuda de patente y a Juan Román Riquelme. "Bah, ya fue", dijo Axl, y siguió con el concierto.
Tres horas después los falsos Guns seguían tocando y la idea de una pizza de muzzarella de La Continental se hizo carne en mí, por lo cual decidí dar por terminada mi estadía en la cancha de Vélez y dirigirme a mi humilde morada, donde me dediqué a comer, a jugar al jueguito de los patos en el Family y a rascarme el pupo con un alambre, todo al mismo tiempo. No puedo decir que no fue una buena noche.

Autor: Diego Mancusi
¿La tienen a Lady Gaga? ¿La chica esa a la que todos putean cuando la mencionamos en cualquier parte del site pero que siempre termina entre las noticias más leídas? Bueno, esa. Resulta que, como tantas otras veces en su carrera, volvió a sacarse la sortija en la calesita de la pelotudez: resulta que ahora dicen que cuando conoció a su ídolo Boy George no quiso un autógrafo en un papelito, sino que le pidió que le firmara la vagina (cosa que, conociéndolo al ex Culture Club, debe ser más o menos como pedirle a Maradona que firme una foto de Pelé).
Y como sabemos que los buenos ejemplos no suelen diseminarse fácilmente en Hollywood pero este tipo de idioteces sí prende de toque, Pop Life se arriesga a predecir quiénes serán los próximos famosos que le solicitarán a otros famosos que les dejen una firmita en alguna parte del cuerpo. A saber:
- Tommy Lee le pedirá a Ricky Martin que le firme el apéndice peneano, y éste le escribirá con marcador de punta gruesa, no sólo la frase "a Tommy con todo mi cariño y afecto en la serena soledad o en explosiva jornada a través de alcalinos espacios navegados por monos capuchinos, llamame cuando quieras" sino también la receta del flan casero, un folleto completo de El Noble Repulgue y cuatro páginas del manual del usuario de la Commodore 64.
- Lindsay Lohan intentará hacer que Zac Efron le firme los pechos pero a éste la resultará imposible encontrar un lugar en blanco entre los autógrafos de Hugh Jackman, Gerard Butler, Antonio Banderas, Anthony Hopkins, Anthony Quinn, la selección de bochas de Paraguay y la tercera de Flandria.
- Megan Fox copiará a Lady Gaga y le pedirá a Robert Pattinson que le firme la vagina. Éste le cumplirá el deseo y luego correrá a inyectarse medio litro de Decadrón y a frotarse vigorosamente contra cierto autógrafo de Ricky Martin.
- Pablo Alarcón le pedirá a Lars Ulrich que le firme el páncreas. No tengo una explicación para esto: sólo tengo la corazonada de que sucederá.

Autor: Diego Mancusi
Adivine el epígrafe correcto:
a) El grupo sirio libanés de tecnopop acústico Juanito y los Clonosaurios presentó su disco Colonoscopías de pasión con un inolvidable show en el ala oeste del Parque Pereyra Iraola de Berazategui.
b) El ruso Tito Molotov celebra en lo más alto del podio su primer puesto en el Campeonato Mundial de Windsurf sobre Soda realizado en agosto en Anaheim, California. Segundo y tercero quedaron los representantes de Honduras y Bonpland.
c) Hugo, Mabel y Serafín en pleno rito de iniciación para entrar en la Guardia Imperial.
d) Gente random, pero muy random, en un lugar random haciendo cosas random.

Autor: Diego Mancusi
El rock, como mi vieja mula, ya no es lo que era. Lejos quedaron aquellas épocas en las que un rockstar era un inadaptado social, pelilargo, roñoso, encantadoramente feo, vestido con harapos glam y capaz de incendiar un puesto de la Cruz Roja usando como lanzallamas una caja de Tres Patitos y un Cocker Spaniel con gases por el solo placer del vandalismo imbécil. Ahora cualquier pusilánime saca chapa de rockero con poner la jeta en la tapa de un disco y, por ende, después termina sucumbiendo ante vicios maricotas y recurriendo a curas aún peores. Tal es el caso de Tom Chaplin, aka "el gordito mofletudo que canta en Keane", a quien no se le ocurrió mejor idea que declarar lo siguiente: "El golf me ayudó a superar mis problemas con las drogas". Daaaaale.
Por eso, teniendo en cuenta que Pop Life es servicio, nos anticipamos a los tiempos que se vienen y arriesgamos quiénes serán los próximos pseudorockeros ñoños y delicaditos (más un bonus track) que curarán sus males burgueses en base a terapias muy poco pulentas. A saber:
AVRIL LAVIGNE: "El macramé me ayudó a superar mis problemas con el Ades de naranja".
Embarcada en un derrotero letal de ingesta de leche de soja saborizada y posteriores evacuaciones seriales, la cantante canadiense descubrió el arte de hacer cosas inútiles con nuditos de manos de un plomo de Napalm Death. Poco después era tan ducha haciendo nudos que su manager solía decirle "Avril, ¿por qué no me anudás esta?", en referencia a una soga que el ejecutivo quería convertir en un lazo para pegarse una buena colgada y dejar de pasar vergüenza al lado de ella.
EL JONAS QUE SE PARECE A ARANTXA SANCHEZ: "El Ludo Matic me ayudó a superar mis problemas con la rúcula".
Luego de fracasar con una terapia experimental consistente en clavarse cuatro películas de Esther Goris por día mientras hacía gárgaras de Cif, EJQSPAAS descubrió las bondades del jueguito del "clac clac" y abandonó la mariconada gastronómica. Ahora es capaz de comerse una grande de jamón y morrones con moscato tibio, como debe hacerlo todo hombre que se precie de tal. Bien por él.
LA NENITA QUE CANTA EN TOKIO HOTEL: "Los muñequitos Pin&Pon me ayudaron a superar mis problemas con Racing".
Inmersa en la insana depravación de ver perder una y otra vez a la Academia, LNQCETH primero lanzó su propia línea de juguetes inspirada en los míticos Mi Pequeño Pony, sólo que estos se llamaban Mi Pequeño Pene y no eran caballitos. Luego recibió de manos de Boy George uno de los famosos P&P y se curó de la adicción racinguista, tras lo cual sólo le queda como vicio ocasional el hacerse ganbanguear por sendas piaras de jabalíes en celo todos los martes a eso de las tres de la tarde.
TOTI DE HIJOS DEL OESTE: "Las drogas me ayudaron a superar mis problemas con el golf".
Invitado a pegarle a la pelotita con el palito por un colega aburguesado, el ex vocalista de Jóvenes Pordioseros se hartó a los ocho minutos y se inyectó un cóctel de pepa, jugo Clight y plutonio, para luego robarse un Rastrojero tuneado y estrellarlo contra el Monumento a la Bandera, todo un logro teniendo en cuenta que la cancha de golf estaba en Garín. Consultado al respecto declaró: "Jeje".

Autor: Diego Mancusi
Y porque con escuchar Manowar una y otra vez no alcanza si uno quiere ser pulenta en cuestiones musicales, los desasno aquí con un videíto del bardo ruso Vladimir Vysotsky y su hit "Lavá el short, careta", porque así como lo ven el tipo era bien copado y del palo.

Autor: Diego Mancusi
"Nadie me da pelota, mamá", le dijo Julito a su progenitora un viernes a la noche, al borde del llanto. Con tan mal timing que justo en ese momento pasaban el último capítulo de Valientes y únicamente obtuvo como respuesta un extemporáneo "ay, viste que se iba a quedar con la morochita nomás", también pronunciado entre lágrimas, sólo que nada que ver. Así, Julio confirmó su hipótesis de que el mundo valoraba tanto su existencia como la de un moco adherido debajo de la mesa de un bar del Once.
Nadie lo odiaba: simplemente se lo ignoraba como se ignora algo que se sabe que siempre estuvo allí y va a seguir estando aun cuando no cumpla ninguna función específica de importancia, como una bicicleta fija en tu living o Abelairas en River. En la escuela rogaba porque alguien lo surtiera y le robara el dinero del almuerzo, pero los bravucones preferían nerds más obvios. Él estaba pero no estaba, y qué otra cosa podría haber hecho más que refugiarse en el último reservorio de solaz para los ignorados, en el definitivo Océano Pacífico del alivio para desatendidos: la Internet.
Cansado de llamar para instalar el Pack Arnet (sin que le respondieran jamás, claro está), Julito se sentó en el marco de la ventana de su habitación y pegó wi-fi choreada con su laptop marca Acme. Como primera medida decidió darle rienda suelta a su mayor pasión: el aeromodelismo, un hobby que no terminaba de ayudarlo a la hora de salir de la ignominia, porque para él era guau pero para el resto del mundo ni fu ni fa, más bien meh. Entonces buscó "foro + aeromodelismo" y, obvio, Google le tiró cero resultados. Tuvo que explorar de acá para allá, husmeando artesanalmente y puteando porque desde su madre hasta la corporación más importante del planeta lo boludeaban, y finalmente encontró un foro donde gente rara hablaba de avioncitos de madera a control remoto.
Se registró y escribió: "Hola, soy Julio y me gustan los aviones". Abajo suyo un tal PechugasLaroo34 agregó "¿vieron a Banfield ayer?", a lo cual MonoMalo666 respondió "sí, no está para repetir, falta el Pelado Silva". "Che, me presento. Aviones. Me caben. Saluden", insistió, tras lo cual DuodenoHerido afirmó "ojo que están bien armados atrás, tampoco los descarten". Sí, lo habían barnizado con el Petrilac de la indiferencia una vez más, también allí, entre desconocidos que supuestamente compartían su poco popular pasión. Y era más de lo que su débil sensibilidad podía soportar.
Se preguntó qué hacer, cómo llamar la atención. Probó subiendo fotos de su hermana en bikini pero sólo obtuvo un tibio "puaj" y mucha más indolencia. Quiso sumarse a las conversaciones random pero sus puntos de vista siempre terminaban siendo sepultados por los de otros con más determinación a la hora de declarar: si él decía "me gusta Megan Fox" inmediatamente alguien después señalaba "yo a Silvia Pérez la parto en 397 mil pedazos como si le dieras a un alfajor de maicena con un martillo neumático" y zas, las hordas de onanistas vintage entraban como caballos y la subtrama que él había propuesto quedaba en el olvido. Tenía que encontrar otro método... y un día se iluminó: ¿Qué tal si se los ponía en contra? Así al menos conseguiría un poco de odio, nada mal para alguien a quien su propia madre ni corría del medio para limpiar: le pasaba la aspiradora alrededor y listo.
"Yo quiero ser troll", se dijo a sí mismo, y se mandó. "Ustedes me dan asco", tipeó, y HachaBrava continuó "¿y ustedes dicen que una milanesa del martes pasado todavía sirve aunque esté medio fucsia?", desviando la conversación para el metier culinario. "Son todos tontos", intentó una vez más, pero nada. "¿Les pagan por esto?", insistió, pero a nadie le pagaban por eso, así que era inútil. Se sintió dolido por un nuevo fracaso, pero a la vez envalentonado porque sabía cuál era el problema: era un troll pusilánime, un puteador de Recoleta, una especie de boxeador decorado con purpurina. Tenía que ajustar las clavijas.
Se tomó un par de días para investigar en Internet el comportamiento del troll promedio. Supo que el gremio del comentarista jodido está compuesto por gente como él, a quienes el mundo deja de lado aunque pongan un pasacalle con su nombre que cruce la 9 de Julio. Ensayó, entrenó, se carajeó a sí mismo al espejo para ver qué onda, escribió hojas y hojas de insultos, vio mil veces a Federico Luppi decir "Arteche y la puta que te parió" en Plata Dulce y se compró la filmografía completa de Jorge Corona. Y al fin se sintió listo.
Espero a que se hiciera de madrugada para dejar el comentario matador, a efectos de evitar que su familia lo distrajera (cosa que de todas formas no iba a suceder porque se habían olvidado definitivamente de su existencia tres días antes). Se puso cómodo, se arremangó su camiseta Hering, entró al foro... y tipeó, tipeó y tipeó. Y se zarpó.
El mensaje tenía siete líneas y tardó unos veinte segundos en salir publicado en el foro. Medio minuto después sonaba una alarma en el cuartel general del FBI, una luz roja que les advierte cuando alguien deja un comentario en un foro de Internet que pueda reportar cierto riesgo para la paz mundial (y esa alerta no se había disparado desde hacía unos diez años). Inmediatamente movilizaron a un número exorbitante de efectivos hasta el lugar de donde provenía esa amenaza, con lo cual terminaron descuidando la seguridad interna, cosa que fue aprovechada por Bin Laden, que se apioló de toque y les mandó a las chapas cuatro árabes tirando trotyl con gomera a la Casa Blanca. Mientras unos 2500 agentes del FBI llegaban a la casa de Julio, el palacio presidencial estadounidense volaba al carajo con Obama adentro y los árabes festejaban bailando y gritando "ahalá halá halá".
A 100 metros de donde estaba Julito, los supercanas yanquis pegaron la vuelta porque se había podrido todo allá y se olvidaron de la supuesta amenaza. El flamante troll, en tanto, se preguntaba qué onda y masticaba un Nugatón. Y dos minutos después, debajo de su comentario aparecía uno nuevo, de un tal SifónRadioactivo, que decía escuetamente: "Che, ¿vieron cómo terminó Valientes? Se quedó con la morochita nomás".

Autor: Diego Mancusi
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